lunes, 24 de abril de 2017

UNA PEQUEÑA NOTA EXPLICATIVA APOYO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA Y AL PUEBLO VENEZOLANO PORQUE ES AGREDIDO POR EL IMPERIALISMO Y POR UNA OLIGARQUÍA APATRIDA Y CORRUPTA. SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO VENEZOLANO

Humberto Vargas Carbonell
En relación con una  nota de solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Venezuela, un contertulio, cuyo nombre no recuerdo, comentó que no entendía  cómo un hombre de mi edad y con mi experiencia apoyara al “narco estado” y a su dictadura.
Voy a explicarle brevemente porque apoyo al Gobierno y al pueblo venezolano.
Venezuela es un país inmensamente rico en recursos naturales, en fuentes de agua y con un territorio que podría dar espacio a un gigantesco desarrollo agropecuario. A la par un pueblo inteligente y trabajador.
Esas riquezas no fueron capaces de desarrollar una sociedad justa y progresiva, el carácter explotador de la dependencia y la irracionalidad del modo de producción capitalista frustraron la posibilidad de un  desarrollo endógeno y de fortalecer la justicia social en la medida en que lo han querido sus gobernantes.
En el pasado reciente la explotación petrolera acaparó todas las posibilidades de desarrollo y dividió profundamente a la sociedad venezolana, de un lado una oligarquía  enriquecida por la corrupción y el servilismo, sin patria y sin honor y, del otro, un pueblo empobrecido y desesperanzado.
El acontecimiento conocido como el “caracazo” (1989-Carlos Andrés Pérez, Presidente)  puso en evidencia esa situación, el pueblo se lanzó a las calles a mostrar con valentía su verdadera situación. Los pobres hicieron escuchar su voz desesperada,  la respuesta de la oligarquía vendida al imperialismo fue una brutal represión, un genocidio calculado en más de dos mil muertos.
Esta lucha fortaleció la inteligencia, desvaneció las anteojeras mentales y mostró que un mundo mejor era posible si el pueblo se organizaba.
El pueblo se organizó y así resultó electo  Presidente de la República el Comandante Hugo Chaves Frías.
El pueblo venezolano se dio una nueva Constitución Política que cambió la estructura jurídica de esa nación.
Venezuela recuperó los recursos naturales, en especial el petróleo, lo cual bastó para ganarse el odio del imperialismo norteamericano; democratizó la vida social y buscó las fuentes  más idóneas para saciar la sed de justicia de los pobres.
Se ganó el odio imperial y despertó una irracional oposición.
Bajo la influencia de Chaves Frías y de otros esclarecidos dirigentes latinoamericanos se dieron cambios sustanciales en el panorama político latinoamericano.
Desde ese momento se inició una guerra contra el Gobierno Bolivariano. Se intentó el Golpe de Estado y el asesinato del Comandante (11 abril 2002). En ese primer intento fracasaron, pero no desistieron, buscaron nuevos métodos.
Cualquier gobierno que se decida a dar justicia y pan al pueblo tiene que enfrentar una lucha feroz, siempre contra los mismos enemigos. Es una lucha de clases.
El sabotaje económico y el alineamiento del monopolio mediático son armas imprescindibles del imperialismo en esta guerra.
El sabotaje económico es contra el pueblo y las mentiras y falsedades para dar armas ideológicas a sus sirvientes.
(En Chile, pude ver directamente, durante un corto período, cómo funciona y cuáles son los efectos de este horrible crimen, que alcanzó su expresión más brutal con el Bloqueo a Cuba).
El gobierno de Venezuela lucha para que sus riquezas naturales se usen para servir al pueblo. El Gobierno de Venezuela resiste para garantizar su soberanía y su derecho a la autodeterminación. Sus enemigos, como es obvio, buscan todo lo contrario.
Obama dictó un decreto presidencial en que afirma que Venezuela es un peligro para los Estados Unidos. Esta tontería no la cree nadie, pero sí serviría para pretextar una acción contra el pueblo hermano. A ellos nos les importa falsificar la realidad. En base a una burda mentira invadieron IRAK y crearon la dolorosa y gravísima situación que padece hoy el Medio Oriente.
Por eso, estimado contertulio apoyaré al pueblo y al Gobierno de Venezuela, sin importar cuales sean los resultados de la lucha planteada.
Me avergonzaría actuar de otra manera. Esa es una obligación que nace precisamente de mis convicciones comunistas.
Otra cuestión.
Habla usted de un “narcoestado”.
Han acusado de narcotraficante al Vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Lo hacen en previsión de que Tarek El Aissami tenga que sustituir al Presidente Nicolás Maduro o simplemente porque es un dirigente probado en la lucha.
En este continente ha habido y hay gobiernos que están al frente de verdaderos “narcoestados”.
Pero el más fuerte de todos es el Gobierno de los Estados Unidos.
Buena parte de  la actividad ilegal de la CIA es financiada por el comercio de drogas.
Cuando el Rafael Noriega era agente de la CIA les guardó en Panamá una enorme cantidad de cocaína, cientos de kilos. Esa cocaína fue trasladada a un aeropuerto llamado MENA, situado en Arkanzas. Entonces el ex presidente Clinton era gobernador y colaboró a ese traslado.
La población de los Estados Unidos consume el 50 por ciento o más de toda la droga que se produce en el mundo.
Cuando el Ejército de los Estados Unidos ocupaban totalmente a Afganistán crecieron  exponencialmente los cultivos de “amapola”, esto quiere decir que aumento la producción y obviamente el consumo de heroína.
Durante el Gobierno de Reagan y en los marcos del plan  “Irán-Contras”, la guerra contra la Revolución Popular Sandinista se financió con narcotráfico. Recuerden, en la Finca del agente-CIA Johnn Hull aterrizaban aviones cargados de armas y regresaban a Estados Unidos con cargas de cocaína. Sobre este intercambio hay cientos de documentos, muchos de los cuales están en los archivos del Congreso y de Tribunales de los Estados Unidos.
El Gobierno venezolano ha informado de los resultados de su lucha contra el narcotráfico, que ha sido exitosa. Del  Gobierno de los Estados Unidos no podría decirse lo mismo.
Podríamos citar muchos casos semejantes. Por ahora recomiendo leer el Informe de la Comisión sobre Narcotráfico de la Asamblea Legislativa.
Se hizo largo lo que creí que sería muy corto. Téngalo como un telegrama.
No tengo la intención de polemizar sobre este asunto, porque tengo muchísimo trabajo. Pero en otro  momento podría reabrirse.


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