lunes, 3 de octubre de 2016

LA LIBERTAD DE CANTAR UN HIMNO


CADA UNO DEBE Y PUEDE CANTAR LIBREMENTE EL HIMNO DEL  PAIS QUE LO VIO NACER.
LA XENOFOBIA ATENTA CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Humberto Vargas Carbonell

Los niños de origen nicaragüense cantaron el himno de su país, como parte de la recordación de la independencia de los cinco países del istmo.
Este hecho ha despertado discusiones, en algunos casos violentamente xenofóbicas, en otros, sanamente patrioteras y al final, como siempre, se despertaron los carroñeros de la derecha. Con ahínco malicioso pretenden utilizar la circunstancia para alimentar el odio, que es el inseparable acompañante de la discriminación, que es siempre un brutal atentado contra los derechos humanos.
La discriminación  produce siempre un violento  rompimiento del tejido social que generalmente conduce a terribles tragedias humanas. A lo largo de la historia pueden señalarse momentos dolorosos por estas tragedias y, en este preciso momento, las estamos sufriendo, porque unos se consideran superiores a otros. Posiblemente el caso más terrible  es el genocidio israelita contra el pueblo palestino. Muy semejante, por cierto, a los crímenes hitlerianos.
Por discriminación los policías en Estados Unidos asesinan a jóvenes negros. Ninguna persona sensata y de buena voluntad no olvidará jamás los crímenes provocados por el apartheid en África del Sur.
Los falsos argumentos en que se apoya discriminación son siempre la cobertura de nefastos  intereses  materiales. Discriminar para dominar y para apropiarse de lo ajeno; esa es la lógica esencial de todas las formas de explotación y de criminalización. Utilizando los medios consiguen que la víctima aparezca como el criminal y los bandidos, vestidos con el falso ropaje de los promotores de la justicia.
Es la subversión de los conceptos ya muy vieja en la historia y, ahora, renovada y fortalecida por el monopolio mediático que maneja el gran capital.
La mentira es el principal alimento de la derecha puesto que para ella la verdad es un veneno. Precisamente de ahí surge la necesidad urgente de trabajar intensamente para que el pueblo explotado rechace el engaño y se aferre a la lucha por la verdad. La verdad es la base transformación democrática de la sociedad.
Todo esto para preguntarnos: ¿Qué tiene de malo que los niños de origen nicaragüense y habitantes de Costa Rica canten el himno de su país para honrar el día de la independencia de su patria?
Los símbolos nacionales pertenecen a los pueblos y no son propiedad privada de nadie, ni de los gobernantes ni de los grandes millonarios.
Esto no contradice el hecho de que las clases dominantes pretendan apoderarse de lo que no les pertenece;  que  hagan parecer como suyos los símbolos patrióticos, cuando en realidad los traicionan.
Los cómplices de los nuevos “bucaneros” que nos impusieron el Libre Comercio y los “Programas de Ajuste Estructural con el Fondo Monetario” no podrían cantar sin sonrojarse el Himno a la Bandera de Costa Rica. Oigamos: “La banda bucanera/cayó a tu sombra herida/y heroica y bendecida/salvaste el patrio honor y termina: “La tumbas de los Moras/y Cañas tu proteges/y en nuestro pecho tejes/escudo al corazón”.
Los monopolios y sus sirvientes criollos siguen las huellas de William Walker y su banda de facinerosos.
Cuentan que después de su derrota en Nicaragua William Walker vaticinó que lo que no habían conseguido las armas lo alcanzarían los dólares y este infame anunció lo hace realidad la burguesía entreguista.
El “Himno Patriótico del 15 de Setiembre” es un canto en  honor del “bravo soldado” que ha defendido el honor nacional. Es una denuncia contra los que con su entreguismo manchan la soberanía que ha de residir  en el  pueblo.
Oigamos: “Nuestra raza la frente altanera/nunca incline en la empresa tenaz; /de la patria la noble bandera/no dejemos plegarse jamás. /Suelta al viento flamee ondulante/cual celaje de espléndido tul/tumba sea del bravo soldado/el pendón blanco, rojo y azul.
El “bravo soldado” está arando la tierra feraz, produciendo en las fábricas, aprendiendo y enseñando en las escuelas, colegios y universidades. Sus enemigos explotan el sudor del trabajador y entregan a ruines extranjeros los que es de nosotros los costarricenses.
El Himno Nacional nos llama a mantener limpio el honor nacional. A no permitir que alguien  se atreva a ensuciarlo. El entreguismo y la cobardía de la clase dominante, que cambia por un plato de lentejas la integridad de la naturaleza y el sudor de los trabajadores, son la expresión de la caducidad del modelo de dominación. Es la hora de la unidad popular para la construcción de un nuevo modelo democrático donde prevalezcan los intereses de los que se ganan la vida con su trabajo.
Las palabras del Himno Nacional son una orden insoslayable.
“Cuando alguno pretenda tu gloria manchar/verás a tu pueblo, valiente y viril, /la tosca herramienta en arma trocar.
Nuestro Libertador, Juan Rafael Mora Porras, nos enseñó con su palabra y con su ejemplo:
LOS PUEBLOS QUE NO DEFIENDEN LO SUYO, TERMINAN SIENDO INQUILINOS EN SU PROPIA PAÍS

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