martes, 6 de septiembre de 2016

SE JUNTA EL HAMBRE CON LA GANA DE COMER


CONVERSAN ARIAS Y JOSÉ FIGUERES OLSEN

Humberto Vargas Carbonell

¿Qué pueden conversar Figueres Olsen y Oscar Arias?
Claro que pueden conversar pero nunca le dirán al pueblo sus temas ni sus posiciones. Así es la política burguesa, al pueblo se le dice solamente lo necesario para engañarlo, puesto que nunca le dirán la verdad de sus propósitos e intereses. La sinceridad es la guillotina de los politiqueros. Cuando los hasta ahora engañados descubran la verdad se acabarán los demagogos. Ellos hablan de negocios, de entreguismo y de los métodos más eficientes para ocultar la corrupción.
Lo cierto es que Figueres y Arias Sánchez tienen una vieja pelea por el control del Partido Liberación, que es un partido desgastado por la corrupción y el entreguismo. El primero tiene el control de la burocracia partidaria y el segundo, dice tener apoyo mayoritario en las bases.
Arias le planteó a Figueres que ambos renunciarán a la posibilidad de ser candidatos a la Presidencia y de común acuerdo postularán a un tercero. El argumento principal de Arias es nombrar a un representante de la generación joven y la respuesta de Figueres fue categórica: continuaremos la lucha por la candidatura.
Como dice la sabiduría popular “se juntó el hambre con la gana de comer”. No son iguales pero producen los mismos efectos.
Y es que para los trabajadores, para el pueblo todo, para los patriotas, para los portadores de elevados principios éticos, su presencia produce siempre los mismos efectos.
Ambos son neoliberales fanáticos y todos saben que esa política es la tragedia de nuestro país, que todavía es nuestro pero que, si por ellos fuera, ya no nos quedaría nada, hubieran entregado o vendido todo lo construido y toda la riqueza natural.
Porque la memoria histórica, como dice José Martí, es el caudal de los pueblos, todos tenemos por igual la obligación de recordar que el Segundo Programa de Ajuste Estructural (PAE) y el TLC entraron en vigencia en los gobierno de Oscar Arias y que Figueres de candidato anunció que apoyaría un PAE a la tica y no los recetó a la gringa. Fue un engaño nefasto
Figueres recibió una gigantesca coima del Monopolio francés Alcatel, nada menos que 2.9 millones de dólares y Oscar Arias tuvo entendimientos inconfesables con el monopolio canadiense que pretendía explotar el oro de Crucitas.
Oscar Arias anuncia la destrucción del ICE, así como destruyó el Consejo Nacional de Producción; con el llamado “Plan Escudo” nos dejó sin defensa ante los depredadores extranjeros. Figueres eliminó los ferrocarriles nacionales, cerró el Banco Anglo. De los gobiernos de ambos resultó la patria encadenada y  empobrecidos los que se ganan la vida honestamente con su trabajo.
Ambos tienen deudas con la justicia que no les han sido cobradas porque algunas autoridades judiciales han decidido derogar el Código Penal para la cúpula del Partido Liberación Nacional.
Oscar Arias es un demagogo desbocado, con el TLC ofreció autos de lujo a los que se movían en motocicleta.
Figueres sin responder ante la justicia ahora afina su demagogia y nos anuncia una política de derecha en lo económico y de izquierda en lo social. Guarden estimados lectores este desvarío en su memoria por si alguna vez les piden dar un ejemplo de demagogia descarada.
Y es que estos señores pretenden ser jefes de Estado y de Gobierno de Costa Rica, vale decir de los costarricenses. Cualquiera de ellos sería una pesadilla para todos y una tragedia para la mayoría.
Ahora entró en el juego don Ottón Solís Fallas, fundador y diputado del Partido Acción Ciudadana.
El diputado propone un gobierno de todos los partidos, con un programa común. El Frente aceptó como buena la propuesta y Oscar Arias con algunas modificaciones. Luego La Nación le hizo una entrevista de página entera, interesante y bien presentada. Fue una propaganda de primer orden que La Nación no se la concede a nadie que no sea su amigo.
¿Sería posible que el diputado tenga el apoyo de Arias? Claro que es posible, hay que seguir la pista a este proceso con especial atención.
Las fuerzas electorales no están consolidadas. Todavía queda mucho espacio y mucho tiempo.

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