lunes, 12 de septiembre de 2016

COSTA RICA UNA INDEPENDENCIA ENCADENADA: LUCHA POR LA SEGUNDA INDEPENDENCIA Y EL SOCIALISMO


Trino Barrantes Araya

El des (cubri) miento, la conquista y colonización forman un largo proceso de encadenamiento de nuestra soberanía; factores históricos que llevaron a la desestructuración de nuestras sociedades autóctonas, bajo un sometimiento violento de nuestros pueblos ancestrales.
El español, y tal vez en menor grado el criollo, forman la estructura mediador-beneficiario de la acumulación originaria en que quedan insertas nuestras sociedades.
El siglo XIX, sin embargo, es el siglo de la gran revolución de independencia en América  Latina. Sus primeros cuatro quinquenios anuncian así, una profunda crisis coyuntural para los intereses de la corona y el ascenso vertiginoso de grupos sociales contestarios. Digámoslo como una aventura hipotética que, en esta suerte de nuevo conflicto social indios, negros, esclavos y campesinos no fueron los actores directos del rompimiento del orden colonial, más bien son algunos actores criollos los que van a incendiar la pradera de la independencia.
Existe consenso en la historiografía que atiende este gran tema, que la crisis de independencia señala entre otros, los siguientes factores:
Ø  Contradicciones irresueltas en la esfera económica entre la metrópoli y la periferia. Para el caso que nos ocupa( proceso de independencia en Centro América), el movimiento contra el Reino de Guatemala tiene como punto esencial la protesta contra los tributos, los estancos y las limitaciones comerciales impuestas arbitrariamente.
Ø  Estancamiento versus modelos de desarrollo económico y político más activos y ágiles en la colonia, frente al estancamiento del modelo español, en franca contradicción con los mecanismos impositivos que exigía el Rey de España a sus súbditos coloniales.
Ø  Desprestigio, credibilidad y deslegitimación del poder imperial en los cuadros intermedios de gobierno colonial y en los sectores claves política y militarmente surgidos en América Latina.
Ø  Crisis económica en España e interdependencia hacia los nuevos centros de concentración del capital mundial y capitalistas. Nuevos sectores de la burguesía agraria y comercial emergente, rompen con los vínculos de vasallaje español y de las autoridades del rey en América Latina.
Ø  Se acentúa el conflicto ideológico entre absolutismo contra liberalismo, conservadores versus autonomistas e independentistas ante imperialistas. Señalemos que estas manifestaciones populares inicialmente no contienen un espíritu libertario.
Ø  El fin del antiguo régimen imperial español, se rompió en mil pedazos gracias al influjo revolucionario que adquiere la lucha por la independencia.
Así las cosas, los ciclos de la crisis independentista presenta dos grandes períodos altamente diferenciados. En primer lugar el ciclo se manifiesta por el deterioro sostenido que experimenta el régimen colonial y que tiene su punto de ruptura,  con las sanciones y acuerdos que se generan a partir de la sanción de la Constitución de Cádiz y la invasión a España por parte de Napoleón Bonaparte.
El movimiento insurreccional no tardó en explotar contra el antiguo régimen, a partir del año 1808. Costa Rica, por el  contrario, acuerda ante estos hechos de tal envergadura mantener “el orden y la paz”, “jura fidelidad al Rey Fernando VII y quemar públicamente, la efigie de Napoleón”
El segundo ciclo de este proceso, en Centro América,  está enmarcado en la particular forma que asume el movimiento armado.  Las formas en que se evidencia este proceso sostenido en lo económico, político e ideológico, tienen como horizonte fundamental la afirmación de las autonomías regionales que tienden a cerrar con dicho círculo hacia el año de 1821.
Procesos armados tienen lugar desde 1811 hasta 1813 en Centro América. Las proclamas contra los españoles circulaban por todos lados; pero faltó decisión política de los costarricenses para asumirse integralmente en dicho proceso revolucionario.
En Costa Rica, se asume la Constitución de 1812, en la cual se habla expresamente de la soberanía nacional y la protección de la libertad civil, pero dicho instrumento no contenía una formulación expresa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, tardará muchos años más, para definir su autodeterminación.
Figuras del talante de José Francisco Barrundia, Manuel José Arce, Pbro Nicolás Delgado, Juan Manuel Rodríguez, Pedro Molina, Pedro de Alvarado, José Cecilio del Valle, Pablo Alvarado Bonilla, solo para citar algunos nombres, construyen el ideal de independencia.
Es claro para todos y todas que nosotros, en Costa Rica, celebramos al igual que los países centroamericanos la independencia el 15 de setiembre de 1821. Pero también es cierto que en este gran evento Costa Rica, busca azarosamente entre los “nublados del día” su independencia.
¿Independencia?; seguramente que sí, pero es una independencia encadenada. Es necesario un gran proyecto de unidad nacional para alcanzar nuestra segunda y verdadera independencia que de curso al socialismo. Lo demás, es seguir siendo celestina del imperialismo norteamericano y del curso que descaradamente sostienen las burguesías parasitarias a un  modelo neoliberal, cada vez más en crisis y con consecuencias nefastas para los sectores mayoritarios de este país.
El proyecto por una nueva independencia sigue vigente. Construcción de poder popular y organización son bases esenciales para dicho proceso. El peligro acecha constantemente y la dimensión estatal fracasa frente a la agresividad del imperialismo. Pero tenemos la reserva moral y el conjunto de iniciativas populares dará lugar a construir una patria inclusiva, democrática y socialista.

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