sábado, 14 de mayo de 2016

SE ABRE UN MOMENTO NUEVO EN LA LUCHA POR LA JUSTICIA SOCIAL.


Se abre un momento nuevo en la lucha por la justicia social. Después de la enorme lucha popular unitaria contra el TLC, se abrió un período de debilitamiento. Fue un proceso multifactorial, no bien estudiado hasta ahora, pero en el que los apetitos electoreros jugaron un rol especialmente negativo. Se rompió entonces el tejido social construido por la unidad popular.

Entonces escribí un artículo con el título: “LA BURGUESÍA LE DECLARA LA GUERRA AL PUEBLO”.  Efectivamente fue una guerra obviamente injusta, tanto por su contenido como por las condiciones de los  enfrentados. Los explotadores contaban con todos los recursos necesarios, entre los que se contaban el poder formal burgués, su propia organización en cámaras patronales, los sindicalistas corruptos, los medios informativos encargados de la artillería pesada y la evidente ayuda de las agencias y empresas imperialistas. Esta fuerza gigantesca avanzaba contra un pueblo dividido y desorientado.
Los explotados sentían, como es natural, el nefasto peso de la injusticia. Su camino estaba obstaculizado por baches y empedrado por la división. Ahora el panorama cambia y lo cambia la unidad alrededor de la lucha contra la injusticia social.
Los grandes ricos no renuncian a sacar beneficios de sus propios crímenes, pero las víctimas unidas ya no están inermes, están armadas por la conciencia social.
Muchos sindicatos dejaron de ser decorativos, se armaron de dirigentes valientes, capaces de mandar al cajón de la basura las pequeñas diferencias y de forjar un frente unido y organizado para enfrentar a una  cuadrilla de bandidos contra los derechos de los trabajadores.
Cualquier analista fácilmente llegará a la conclusión de que los argumentos de los diputados de la derecha y de los partidos de la corrupción, son falsos y, además, descaradas mentiras. No puede ser de otra manera, apelar a la verdad sería para ellos un suicidio político.
La verdad, la honradez y la justicia son las espadas de los explotados.
Solo falta luchar por el derecho de organización sindical para todos los trabajadores, especialmente para los reprimidos por las empresas extranjeras.
La unidad popular debe incluir a todos los trabajadores, los del sector público y del privado.
La justicia es un escudo inexpugnable. La unidad, una espada indestructible.

Los dirigentes nacen del pueblo y los alimenta el ansia de justicia social.

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