lunes, 15 de febrero de 2016

EL VOTO DE LOS DIPUTADOS DESHONRAN LA PALABRA IZQUIERDA

Autor: Humberto Vargas Carbonell
La palabra izquierda, honrada por insignes luchadores sociales y por cientos de mártires de la revolución social, ha sido deshonrada por los diputados del Frente Amplio que, con  su voto, hicieron “magistrado” a un grosero representante de la derecha más reaccionaria y más cercana a la Embajada imperial de los Estados Unidos.
No solo los que votaron, también a los que cumplieron la insulsa y a menudo hipócrita parafernalia de los abrazos y las felicitaciones.
Me refiero a la conducta del jefe de fracción de la fracción del Frente Amplio, Gerardo Vargas, al diputado Francisco Camacho y a la Presidenta del partido, Patricia Mora.
Los intentos de justificar esa conducta han resultado risibles y hasta irrespetuosos. Pareciera que están hablando para imbéciles a quienes les han podado el espíritu crítico.
No pocas personas han criticado la conducta de los diputados rememorando los acontecimientos del 8 de noviembre, al que se podrían agregar muchos más contra otros sectores populares.
Tienen toda razón los que usaron este argumento.
Más grave que eso es haber contribuido a que este señor se incorpore, con la máxima jerarquía, al Poder Judicial.
Entre los nombramientos que constitucionalmente le corresponden a la Asamblea Legislativa, el más grave y el que exige mayor responsabilidad es el que corresponde a la integración de la Corte Suprema de Justicia y a los integrantes de las diversas Salas del Poder Judicial.
La derecha y sobre todo el Partido Liberación Nacional han hecho siempre un esfuerzo por tener magistrados, jueces y fiscales que representen sus nefastos intereses. El Poder Judicial está muy lejos de ser imparcial y de servir lealmente a la justicia. El nombramiento criticado es, ni más ni menos, un servicio prestado a estas fuerzas antipopulares.
La impunidad lograda a base de influencias políticas es una de las manifestaciones más degradantes de la corrupción que permanentemente flagela los intereses del pueblo.
Todos tienen el derecho y el deber de criticar los actos de los diputados. Obviamente yo también.
Considero que lo ocurrido es una impudicia política.

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