viernes, 2 de octubre de 2015

UNA NOTA DE DON HUMBETO VARGAS CARBONELL

Estimados amigos:
 Armando Vargas Araya y don Raúl Aguilar Piedra editaron LA PALABRA VIVA DEL LIBERTADOR, libro  en que recogen los escritos del LIBERTADOR, Juan Rafael Mora Porras. Es un esfuerzo que compromete la gratitud de todos los costarricenses, puesto que nos  ha permitido  develar la grandeza espiritual y patriótica de nuestro héroe nacional.
La verdadera historia nuestra ha sido escondida tras los velos de intereses malsanos y de una ignorancia impuesta por los beneficiarios de la verdad encarcelada.
Juan Rafael Mora fue fusilado el 30 de setiembre de 1860 y a su lado fue arrancada la vida al General Cañas, dos días después.
Porque el espíritu patriótico de los grandes de la historia es más fuerte que la muerte, los héroes de la guerra contra los filibusteros yanquis están vivos hoy y lo estarán para siempre.
Los oligarcas han querido fusilarlo todo los días tratando así de matar sus ideas, pero han fracasado.
Esperamos que los jóvenes de hoy sean  los herederos directos de los héroes de la lucha contra el expansionismo imperialista, su sed de patria libre puede encontrar alivio en las páginas de este libro y con esas ideas y ejemplos, saciarla.
La libertad, la soberanía, la justicia social y  la autodeterminación, son la grandeza de los pueblos. Esta es la gran lección.
El Partido Vanguardia Popular hizo siempre suyo el heroísmo y el patriotismo de los derrotaron a los filibusteros yanquis. Con motivo del centenario, en 1956 editamos un pequeño libro escrito por el compañero Víctor Manuel Arroyo y cuando tuvimos una radioemisora la llamamos Ecos del 56. Pero sobretodo nos interesamos en educar a nuestros militantes  en el conocimiento y, por esa vía, a mantener vivo  el ejemplo heroico de los combatientes y dirigentes de la gesta antifilibustera.
El libro editado por Armando Vargas y don Raúl Aguilar debe estar en la casa de todos los costarricenses que aman a su país y se preocupan por su destino.
Les pido que lean el discurso de 1858 y sea ese el señalamiento de un mejor camino para todos.
Humberto Vargas Carbonell

PUEBLO QUE PREFIERE LA MUERTE A LA ESCLAVITUD, NO PUEDE SER JAMÁS CONQUISTADO


Proclama a los defensores de la república
¡Soldados!
Dos años ha que Costa Rica os saludó reunidos en este mismo lugar, haciendo alarde de disciplina y organización militar. Desde entonces, ¡cuántos valientes han perecido a los fieros golpes del enemigos!,¡Cuántos quedaron mutilados lastimosamente!
Ante vuestros ojos tenéis a esos heroicos inválidos, gloria de nuestra patria. Cada una de sus hondas cicatrices es para ellos un título de honor que reclama veneración de todo buen costarricense. He procurado con tesón mitigar sus padecimientos y sabré compensar los servicios de cuantos lidiaron en defensa de las patrias libertades.
Al concluirse la revista recibirán una medalla los jefes, oficiales y soldados que concurrieron a las campañas contra los filibusteros. Esta nuestra gratitud nacional deberá ser un glorioso legado para los hijos de aquellos y poderoso estímulo que los incite a imitar el valor y la virtud de sus padres. Tan merecida condecoración, y la conciencia de vuestros nobles hechos debéis sentir, son los únicos premios condignos para los que tan grandes empresas han consumado.
Inmenso ha sido nuestro sacrificio pero indispensable y honroso. Sin las dos campañas en que arrostrando indecibles obstáculos combatisteis fuera de este suelo a los feroces invasores de Centroamérica, no tendríamos patria ni familia; errantes, desesperados lucharíamos ahora, no ya para salvar nuestras instituciones, religión, bienes y el honor de nuestras esposas e hijas sino para vengar la pérdida de tan caros bienes.
Vuestra subordinación y vuestra virtud nos han salvado, cambiando el curso de los acontecimientos.
Norteamérica, Francia e Inglaterra se oponen hoy a las empresas de los rapaces filibusteros y esto es para nosotros es una garantía casi segura de paz.
Podéis seguir tranquilos en vuestra laboriosa vida mientras yo velo por la conservación del orden interior de la república y el aumento de la prosperidad.
Si por desgracia tornase a amenazarnos la guerra con su terrible azote, no más expediciones lejanas: nos ceñiremos a defender nuestros hogares palmo a palmo y venceremos. Prevenidos están el armamento y equipos suficientes para poner diez mil hombres en campaña. Este pueblo virtuoso que prefiere la muerte a la ignominiosa esclavitud, no puede ser jamás conquistado.
Juan Rafael Mora


San José, 1 de enero de 1858

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