miércoles, 2 de septiembre de 2015

PARA MANTENER LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LAS MUJERES LA DERECHA MIENTE.

BREVE COMENTARIO SOBRE DECLARACIONES DEL SECRETARIO DEL PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL
Humberto Vargas Carbonell
Partido Vanguardia Popular

Está de Dios que el flamante Secretario General del Partido Liberación Nacional no podía ser la excepción, debía actuar igual que sus congéneres de la derecha recalcitrante. Los representantes de este estamento político y otros, que sin serlo sirven a los mismos intereses; cada vez que se quedan sin argumentos sólidos, acusan a sus oponentes o adversarios de ser marxistas. Este señor publicó en La Nación, un artículo contra los justos anhelos igualitarios de las mujeres y lo encabezó con el título “La familia frente al neomarxismo”.
Los marxistas, como es el caso de quien esto escribe, no entendemos que significa el tal neomarxismo, pero sí tenemos claro  que el articulista ignora en términos absolutos qué significa el marxismo.
Parece oportuno señalar, ya en este momento, que tergiversar las opiniones o conceptos ajenos es una estafa intelectual y, tratándose del Secretario de un partido político es, al mismo tiempo, una estafa política. Esto demuestra que el fundamento de la política burguesa  es el engaño, la mentira y la corrupción.
Dice este señor: “la novedosa” ideología de género es una expresión renovada de la dialéctica marxista. Por ser la traducción novedosa de aquel viejo fundamento ideológico, es neomarxismo puro.”
Dicen con razón, los sabios populares, que para tonto no hay que estudiar y esta verdad se complementa con otra igualmente certera: “lo que natura no da Salamanca no lo presta”.
Este señor llama “ideología de género” a la multiplicidad de versiones todas las cuales desembocan en un propósito compartido: la lucha por la igualdad de género. Los comunistas pensamos que la igualdad entre hombres y mujeres debe ser absoluta, esto significa sin excepciones y que por esa razón solo podrá ser plena con la  desaparición por la acción revolucionaria de todas las formas de opresión, discriminación y explotación. Otros tienen otras ideas, por ejemplo los que creen que lo principal es alcanzar “igualdad” en la postulación de candidaturas, aunque las elecciones estén manchadas por la corrupción. No obstante, si se lograra juntar estas corrientes en la lucha por la emancipación e igualdad para las mujeres se daría un paso de gigantesco en el logro de la justicia y la aplicación  sin trabas de los derechos humanos.
Supongo que nadie podría negar que las relaciones entre las personas de distinto sexo, sea en el matrimonio formal o en otras formas de relación, esta signada por relaciones patriarcales. Esto significa que las mujeres, desde la aparición del patriarcado, están subordinadas a los  intereses de los hombres.
¿Se mantiene esta situación hasta hoy? Evidentemente sí.
Eso no significa que las relaciones de los sexos, es decir, entre el hombre y la mujer y su resultado la procreación,  hayan sido siempre iguales. La familia es una categoría histórica cambiante, ha cambiado desde el modo de  relación en las sociedades primitivas hasta las actuales en la sociedad capitalista, condicionadas siempre al grado de desarrollo económico y a las tradiciones culturales de cada grupo social.
La evolución de la familia puede seguirse en la propia Biblia. Abraham tuvo un hijo con su esposa Sara y otro con su concubina (esclava) Agar. El rey Salomón tuvo 300 esposas y 700 concubinas y este excelso rey nació de la Relación de David con Betsabé,  antes esposa del asesinado Urías. Este fue muerto por  mandato del  rey David.  ¿Son estas relaciones de familia?  Por supuesto. Al menos en el mundo de hoy ocurren hechos semejantes pero la sociedad los califica de manera distinta. Esta es apenas una señal de que efectivamente la familia es una categoría histórica.
Cito ahora al Secretario del PLN, quien nos dice: “Dos obras históricas son básicas comprender esta afirmación: El Manifiesto Comunista y El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado… y en el párrafo siguiente agrega: “Allí sus autores, Carlos Marx y Federico Engels, apuntan que la familia es una expresión más del fenómeno dialéctico, que los padres explotan a sus hijos, el padre a la madre, el hombre a la mujer y así en adelante”. Hasta aquí las palabras del dirigente del PLN.
Un primera observación: si considera que las obras citadas son básicas, debió leerlas y estudiarlas. Pero obviamente no lo hizo y por eso carga sus ideas con el peso de las tonterías más absurdas.
Me siento obligado entonces a citar textualmente lo que dicen los autores vilipendiados en nombre de la ignorancia.
Vamos con Engels quién en uno de los prefacios de su obra escribe lo que sigue: “Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos que para producir todo eso se necesitan; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El orden social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está condicionado por esas dos especies de producción: por el grado del desarrollo del trabajo de una parte y de la familia por otra. Cuanto menos está desarrollado el trabajo, más restringida es la cantidad de sus productos y, por consiguiente, la riqueza de la sociedad, con tanta mayor fuerza se manifiesta la influencia dominante de los lazos de parentesco sobre el régimen social. Sin embargo, en los lazos de parentesco, la productividad del trabajo aumenta sin cesar, y con ella se desarrollan la propiedad privada y el cambio, la diferencia de fortuna, la posibilidad de emplear fuerza de trabajo ajena y, con ello, la base de los antagonismos de clase: los nuevos elementos sociales, que en el transcurso de generaciones tratan de adaptar el viejo régimen social a las nuevas condiciones hasta que, por fin, la incompatibilidad entre uno y otro nos lleva a una revolución completa. La sociedad antigua, basada en las uniones gentilicias, salta al aire a consecuencia del choque de las clases sociales recién formadas; y su lugar lo ocupa una sociedad organizada en Estado y cuya unidades inferiores ya no son gentilicias, sino unidades territoriales; se trata de una sociedad en la que el régimen familiar está completamente sometido a las relaciones de propiedad y en la que se desarrollan libremente las contradicciones de clase y la lucha de clases, que constituyen el contenido de toda la historia escrita hasta nuestros días”.
En la Ideología Alemana, Marx y Engels escriben: “Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas contradicciones y que descansa, a su vez, sobre sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en división de la sociedad en diversas familias opuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo de sus productos; es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde las mujer y los hijos son esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, latente en la familia, es la primera forma de propiedad, que se corresponde perfectamente con la definición de los modernos economistas, según la cual el derecho del trabajo y de la propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos referido a la actividad, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta”.
En etapas lejanas de la historia así se relacionaron los factores del matrimonio. Engels que estudió la evolución de la familia, utilizando los descubrimientos del sociólogo y antropólogo estadounidense Lewis  Henry Morgan y llega a la conclusión que el antagonismo entre el hombre y la mujer en el matrimonio monógamos fue el primer contraste de clase que aparece en la historia e identifica la opresión del sexo femenino por el masculino, como el primer episodio de la opresión de clase.
Ni Marx ni Engels dicen lo que el Secretario del PLN escribió. Sí es necesario abolir el matrimonio basado en la violencia, el reconocimiento político de la mujer; el divorcio, la eliminación formal de la discriminación entre sexos, son obra del papel positivo que ha jugado la industrialización. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo remunerado ha sido un gran avance, pero como es obvio queda mucho por hacer: la igualdad absoluta que implica que los avances en esa dirección no deben concebirse como concesiones de la sociedad patriarcal, como derechos absolutos de los seres humanos de sexo femenino. La sociedad debe liberarse toda, hacer desaparece toda forma de opresión y discriminación.
Sigue el Secretario del PLN, mintiendo y denigrando a los marxistas: “concebían que era por medio del sexo sin compromiso que la mujer lograba vencer las “cadenas opresivas” que le imponía el hombre. Así proliferaron diversos movimientos, como el de Alejandra Kollontai, que promovían la práctica del libre apareamiento..”
Debo confesar que nunca antes había leído tantas tonterías juntas. No me cabe la menor duda que este señor ha sustituido  el estudio serio por la tontería irresponsable.
¿De dónde tomó este señor que la comunista Kollontai promovía el libre apareamiento? No espero que lo diga, por eso debo agregar                                                                                algunas citas textuales del pensamiento de esta extraordinaria mujer.
Aconsejo a todas las mujeres que luchan por su auténtica liberación y a los hombres que las acompañan en este esfuerzo que lean los escritos de Kollontai. Encontrarán nuevas y bellísimas ideas sobre la crisis de los sexos.
“En ninguna otra época de la historia ha sentido la gente con tanta intensidad como en la nuestra la soledad espiritual. No podría ser de otra manera. La noche es mucho más impenetrable cuando a lo lejos vemos brillar una luz”
Las personas individualistas de nuestra época, unidas por débiles lazos a la comunidad o a otras individualidades, ven ya brillar en la lejanía una nueva luz: la transformación de las relaciones sexuales mediante la sustitución del ciego factor fisiológico por el nuevo factor  creador de la solidaridad, de la camaradería. La moral de la propiedad individualista de nuestros tiempos empieza a ahogar a las personas. El hombre (el ser humano) contemporáneo no se contenta criticando la calidad de las relaciones entre los sexos, negando las formas exteriores prescritas por el código de la moral corriente. Su alma solitaria anhela la renovación de la esencia misma de las relaciones sexuales, desea ardientemente encontrar el “amor verdadero”, esa gran fuerza confortadora y creativa que es la única que puede ahuyentar el frío fantasma de la soledad que padecen los individualistas contemporáneos”.
Agrego otra cita: Pretendemos conquistar la totalidad del ser amado, pero, en cambio, somos incapaces de respetar la fórmula de amor más sencilla: acercarnos al alma de otros dispuestos a guardarle todo género de consideraciones. Esta sencilla fórmula nos será únicamente inculcada por las nuevas relaciones entre los sexos, relaciones que ya han comenzado a manifestarse y que están basadas en dos principios nuevos también: libertad absoluta, por un lado, e igualdad y verdadera solidaridad como entre compañeros, por otro. Sin embargo, por el momento, la humanidad tiene que sufrir todavía  el frío de la soledad espiritual, y no le queda más remedio que soñar con una época mejor en la que todas las relaciones humanas se caractericen por sentimientos de solidaridad, que podrán ser posibles a causa de las nuevas condiciones de existencia”.
Podría agregar muchas otras ideas de la comunista Alejandra Kollontai.
Podría alguien mediante mente sensato coincidir con el Secretario del PLN que ha dicho que quien escribió los pensamientos citados  “es una promotora del libre apareamiento.”
Valiosas ideas contra vulgaridad. Lamentablemente ésta es un importante signo de la demagogia política, en la que han predominado una buena parte de los dirigentes del Partido Liberación Nacional.
Espero poder escribir los momentos que se quedan pendientes: los derechos humanos específicos de la mujer, el aborto, el divorcio, la fertilización asistida, la igualdad de trato en el trabajo, la lucha contra los abusos, la protección de las niñas, la atención especial del embarazo, tanto en los centros de trabajo, como en el trato hospitalario, el irrespeto callejero y muchos otros. De esto hablaremos después.
Y no olvidar: la eliminación de la opresión y la desigualdad de las mujeres no es ni será una concesión de los machos, es una lucha justa que debe abarcar a toda la sociedad.
Ya que llegué hasta aquí con tantas citas, me atrevo a agregar otras tomadas de la Biblia, dirigidas especialmente a aquellos que creen que hacen la voluntad divina oprimiendo y discriminando a las mujeres.
En Evangelio de Juan pueden encontrar la parábola de la mujer adúltera. Jesús la defendió  del ataque de los hipócritas. A los falsos le dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Callaron y se fueron.
A la mujer le dijo; Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
En el mismo Evangelio Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.
No soy creyente, pero sí creo que en la Biblia se pueden encontrar sublimes lecciones para una vida mejor.

La lección es el perdón para todos, hombres y mujeres, y el nuevo mandamiento del amor es también para todos, para los hombres y las mujeres.

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