lunes, 21 de septiembre de 2015

PARTIDO VANGUARDIA NPOPULAR, COSTA RICA

LIBERTAD PARA ORLANDO BARRANTES
JUSTICIA SOCIAL PARA TODO EL PUEBLO


Orlando Barrantes fue condenado a 13 años de cárcel.
Esto se dice fácil, pero si nos hacemos la pregunta ¿por qué? Se desata una tormentosa crisis moral y social.
Es condenar al hombre honesto y valiente que lucha por las reivindicaciones populares. El contraste son las decenas o cientos de corruptos para los que se han borrados las leyes penales.
Un cuello blanco, bien almidonado y una corbata fina son suficientes para la impunidad aunque detrás se esconda un corazón podrido. Así lo garantizan el fiscal reelecto y la venalidad de no pocos jueces. Son los típicos sepulcros blanqueados.
Orlando Barrantes desde muy joven ha dedicado su talento, su energía y su responsabilidad moral a defender a los que sufren, a los que no tienen tierra para sembrar, a los que no tienen techo para vivir en familia, a los que les roban el salario, a los hambreados y perseguidos.
Su valiente generosidad es un crimen, según las normas burguesas,  no escritas pero vigentes. Esta es la voluntad de los explotadores que le temen a la justicia social con la misma ferocidad con que se defienden los tigres ante el fuego.
La brutal sentencia contra Orlando no es solo una injusticia contra un hombre honesto y valiente. Es un golpe contra todos, contra los desplazados y empobrecidos en una sociedad que se ha ido descomponiendo por la influencia corruptora del neoliberalismo y las ambiciones de un pequeño grupo de millonarios que dominan la vida social y someten a los cobardes.
El mayor problema social, la fuente de todas las injusticias radica en el poder de una burguesía despersonalizada por la dependencia del imperialismo y embrutecida por el egoísmo.
La sentencia contra Orlando desmiente los falsos cantos a la democracia. También desmentidos por decenas de luchadores sometidos a juicio. Unos porque pidieron limpiar al Seguro Social de las inmundas costras de la corrupción, otros porque lucharon por una administración pública libre de ladrones, otros porque han defendido el sagrado derecho a ganarse la vida con el sudor de la frente, otros simplemente porque sueñan y luchan por una vida mejor para todos.
Especialmente  indignante es que se persiga, después de 500 años  de horror, a los pueblos indígenas por la defensa de la pequeña parcela que les dejaron después de haberlos despojado de todo lo que por derecho natural les pertenecía.
Por Orlando, por todos los explotados y discriminados, por los obreros y los campesinos, por los pueblos indígenas, por todos los que aman la justicia, es imprescindible la unidad de todo el pueblo. Unidad para luchar sin concesiones y sin temores. Este es el camino. Dispersos no podremos cumplir los sueños  de  que se  alimentan  nuestros deberes históricos.
Recordamos con profundo respeto a los obreros, campesinos y estudiantes que entregaron su vidas a la lucha por la una vida mejor para todos y por la defensa de la naturaleza.


Principales actividades del Papa Francisco en Cuba / Excélsior en la media

Papa Francisco insta a Cuba y EU a avanzar en “reconciliación” / Excélsi...

El papa Francisco cambió la historia mediando entre Cuba y EEUU

viernes, 18 de septiembre de 2015

El diplomático cubano José Ramón Cabañas dijo a Granma que Cuba podrá viabilizar y dar continuidad de manera directa a una diversidad de temas con la mayoría de las agencias del gobierno estadounidense
17 de septiembre de 2015 23:09:58

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibió las cartas credenciales del Embajador de Cuba en la nación norteña, José Ramón Cabañas. Foto: Embajada de Cuba en Estados Unidos
El diplomático cubano José Ramón Cabañas presentó este jueves sus cartas credenciales al presidente de los Estados Unidos, Barack Oba­ma, y se convirtió oficialmente en el primer Em­bajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Isla en Washington en más de medio siglo.
“Intercambiar embajadores desde tiempos re­motos es un signo de normalidad y respeto entre naciones”, dijo Cabañas a Granma vía elec­trónica.
Añadió que el nombramiento y el reconocimiento por el país anfitrión, como en cualquier parte del mundo, brindan inmediatamente “un mayor nivel de acceso a las instancias oficiales del otro”.
A partir de ahora, precisó el diplomático, Cuba podrá viabilizar y dar continuidad de manera directa a una diversidad de temas con la mayoría de las agencias del gobierno estadounidense.
Respecto a cuales son los planes de la misión en el corto plazo, dijo que son continuar difundiendo la verdad sobre nuestro país, promover nuevas relaciones y explicar todos los obstáculos que aún existen para una relación normal entre ambos países, que son unos cuantos.
“En especial vamos a trabajar de manera in­tensa por hacer realidad los acuerdos de la primera reunión de la Comisión Bilateral celebrada la semana pasada en La Habana”, refirió respecto al encuentro que trazó una hoja de ruta para avanzar en el proceso de normalización de relaciones entre ambos países durante los próximos meses.
Según un comunicado publicado en el sitio web oficial del Ministerio de Relaciones Ex­te­riores de Cuba, la ceremonia de acreditación tu­vo lugar en la Oficina Oval de la Casa Blanca, en una jornada en la que el mandatario estadounidense recibió a 16 nuevos embajadores.
Durante el encuentro, el diplomático cubano y el presidente norteamericano intercambiaron sobre el estado de las relaciones bilaterales, que fueron interrumpidas en enero de 1961 y se restablecieron oficialmente el pasado 20 de julio, precisó la misma fuente.
“La acreditación del Embajador de Cuba ante los Estados Unidos es otro paso del proceso hacia la normalización de las relaciones entre ambos países”, concluyó.
Cabañas, graduado en 1983 con los máximos honores en el Instituto Superior de Relaciones Exteriores Raúl Roa García (ISRI), asumió a finales del 2012 como jefe de la entonces Sección de Intereses de Cuba en Estados Uni­dos. Después de los anuncios del 17 de di­ciembre del pasado año, fue uno de los asistentes a las conversaciones que se efectuaron en La Habana y Washing­ton para el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas.
Desde el pasado 20 de julio, cuando se concretó el restablecimiento de los nexos,  y hasta es­te jueves, fungió como Encargado de Nego­cios Interino.
Durante sus más de 30 años de carrera, Ca­bañas ha desempeñado distintas funciones en la sección de América del Norte de la cancillería, así como en otras misiones en el exterior. Fue em­bajador en Austria, representante ante los or­ganismos de la ONU en Viena, estuvo al frente de la Dirección de Asuntos Consulares y Aten­ción a Cubanos Residentes en el Exterior y fungió como viceministro de Relaciones Exteriores an­tes de su nombramiento en Washington.
El último embajador que tuvo Cuba en Washing­­ton fue el doctor Ernesto Dihigo López de Trigo, quien fue llamado a consultas en 1959.
Estados Unidos no ha nombrado aún su em­bajador en La Habana, un trámite que debe pasar por el Congreso. Varios senadores opuestos al cambio de política de la administración Obama han dicho que bloquearán cualquier pro­puesta del Departamento de Estado.
Al frente de la misión diplomática norteamericana en La Habana está Jeffrey DeLaurentis, bajo el rango de Encargado de Negocios In­terino.

LLEGARÁ A CUBA EL PAPA FRANCISCO

Inicia visita apostólica a nuestro país, la cual se extenderá hasta el 22 de septiembre. El Papa Francisco es el tercer Pontífice en visitar Cuba
17 de septiembre de 2015 21:09:06
El Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciu­dad del Vaticano, llegará a Cuba el sábado 19 de septiembre para dar inicio a la visita apostólica a nuestro país, la cual se extenderá hasta el 22 de septiembre.

Su  Santidad realizará una visita de cortesía al Presidente de los Consejos de Es­tado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, y cum­plirá un programa de actividades pastorales en La Habana, Holguín y Santiago de Cuba.

POR UN MEJOR TRABAJO BARRIO A BARRIO

Efectuado ayer en La Habana IV Pleno de la Dirección Nacional de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR)
18 de septiembre de 2015 00:09:39

La provincia de Granma fue seleccionada como vanguardia cederista. Foto: Jose M. Correa
“El trabajo de los cederistas tiene que contribuir en la solución de las dificultades que se presentan en las comunidades y tiene que contar con una divulgación para que las personas comprueben lo que se hace. La labor cederista debe ser continua, modificándose aquellas tareas que lo ameriten, agregando otras nuevas y manteniendo el resto de las demás, solo así se podrán obtener resultados para ga­nar en fortaleza y confianza”.
Las palabras de José Ramón Machado Ven­tura, Segundo Secretario del Comité Cen­tral del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, durante el IV Pleno de la Dirección Nacional de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), efectuado ayer en La Habana, ratificaron la imperiosa necesidad de realizar las acciones emprendidas en cada barrio atendiendo a sus propias características.
Durante la jornada se discutieron aspectos medulares de la organización, vinculados al desarrollo del proceso político y de fortalecimiento Aniversario 55 de los CDR en los distintos territorios del país, el comportamiento de los principales indicadores de la organización, además de evaluarse las acciones para hacer frente a las ilegalidades, el delito y las indisciplinas sociales.
Carlos R. Miranda, coor­dinador na­cio­nal de los CDR, al leer el informe del IV Pleno, comentó que se abordaron cuestiones vinculadas con el funcionamiento orgánico, la vigilancia po­pular revolucionaria, el fortalecimiento de los valores, el trabajo con la familia y la política de cuadros desde las estructuras de los CDR y las zonas.
Entre los aspectos más debatidos estuvo la necesidad de lograr una mejor atención y asesoramiento a los dirigentes de base. Sobre ello se refirió Osvel Benítez,  cederista de Pinar del Río, al comentar cómo en su territorio los cederistas veteranos asesoran a los jóvenes que se integran a la organización de masas, mediante reuniones y encuentros para fortalecer las estructuras en la base.
En esa misma línea habló Vladimir Saurí, coordinador de La Habana, quien refirió la ne­cesidad de “librar una batalla por un ma­yor ac­tivismo de los cederistas, a través de formas atractivas y novedosas estructuras que sean propuestas por los propios jóvenes, lo que desembocaría en una multiplicación del trabajo”.
Antes de concluir el Pleno, el Secretariado  Nacional otorgó la categoría de Van­guardia a la provincia de Granma, por su ascenso en el funcionamiento de la organización, el cumplimiento de las donaciones vo­luntarias de sangre y su excelente trabajo en la difusión de la propaganda popular revolucionaria.

martes, 15 de septiembre de 2015

Himno Patriótico al 15 de Setiembre

LUCHA POR LA INDEPENDENCIA CONTRA EL IMPERIALISMO, SOBERANÍA NACIONAL Y JUSTICIA SOCIAL ES LA HERENCIA DEL 15 DE SETIEMBRE


Autor: Humberto Vargas Carbonell
El 15 de setiembre es el símbolo fundamental de la independencia de Centro América y de nuestro país.
Los símbolos patrios son instrumentos fundamentales para la educación y la formación moral de los ciudadanos. Todos tienen un doble sentido: de una parte son un acto de recordación de un acontecimiento señero y, por otra,  un compromiso con el futuro de patria.
Ahí se hace la diferencia entre los patriotas y los patrioteros.
 Los patrioteros son vocingleros, hacen sonar los tambores, levantan banderas y queman fuegos artificiales, pero no son capaces de sellar un compromiso con su patria y con su pueblo.
Los patriotas se inspiran en un acontecimiento extraordinario para hacer un compromiso indestructible con la patria y con el pueblo. A menudo este compromiso se hace en silencio, sin falsas parafernalias.
Para los patriotas la independencia del yugo español no fue un fin,  más bien el punto de arranque de una lucha en defensa de los valores patrios y de la justicia para el pueblo.
El mayor homenaje histórico al rompimiento de las cadenas que nos ataban al imperio español fue precisamente la guerra antifilibustera que nos enfrentó al naciente imperialismo yanqui.
El Presidente Libertador, Juan Rafael Mora Porras, su hermano Joaquín, el general Cañas y cientos de combatientes ticos, al lado de otros centroamericanos, nos dieron patria independiente cuando intentaron los yanquis robarnos lo que ya era nuestro. Las batallas de Santa Rosa, de Rivas y de San Juan, entre otras, fueron momentos en que la pericia militar y el valor de los combatientes, impidieron que se pisoteara el acta de independencia y que se esclavizara a nuestro pueblo.
Los que fusilaron a Mora y a Cañas  añoraban el yugo y servían a los yanquis filibusteros. Dieron lugar a una estirpe entreguista que sigue presente y hasta hoy domina muchos elementos de la vida nacional.
Esos son los patrioteros, los que se ponen máscara nacional para servir a intereses enemigos de la patria y del pueblo.
El patriotismo ha sido representado por hombres y mujeres de extraordinario valor cívico y de clarísima inteligencia.
No se puede ni se debe olvidar a don Joaquín García Monge, a Omar Dengo, a Carmen Lyra, a Vicente Sáenz, a Luisa González, Vicente Sáenz y a otros precursores de la fundación del Partido Comunista.
La fundación del Partido Comunista, con la participación de Manuel Mora, Jaime Cerdas, Coto Conde, Fabián Soto, Montero Berry, Luis Carballo, Carmen Lyra y otros significó un extraordinario momento en la historia de la lucha por la independencia nacional y la justicia para el pueblo trabajador.
La fundación del Partido Comunista sistematizó y le dio permanencia a la lucha contra el imperialismo en defensa de la soberanía nacional y la justicia social para los trabajadores.
La Huelga Bananera de 1934 engarzó los dos  elementos esenciales  de las luchas populares: la lucha contra los monopolios imperialistas y la justicia social. El principal promotor de este engarce fue el compañero Carlos Luis Fallas, organizador y dirigente de esa huelga.
Los enemigos no descansan en su afán de destruir esta lucha. Desde la independencia de España hasta hoy los enemigos de la libertad  se ponen distintos disfraces, pero no pueden ocultar sus nefastas intenciones.
Después de asonada de 1948 Carlos Luis Fallas estaba en la cárcel, condenado por el cargo de “ladrón  de gallinas” y los representantes de Vanguardia Popular en la Provincia de Limón fueron asesinados en el “Codo del Diablo”.
Manuel Mora y Carmen Lyra en el exilio; Arnoldo  Ferreto y Rodolfo Guzmán ferozmente perseguidos, al igual que cientos de camaradas.
La lucha patriótica y la lucha por la justicia social siguen siendo el centro de la contradicción política hasta el día de hoy. Al final son siempre formas renovadas de la lucha de clases, agudizada por el desarrollo del capitalismo dependiente y los afanes imperialistas de apoderarse del mundo entero.
Injusticia social y entreguismo son la esencia del neoliberalismo.
El rompimiento del yugo español y la lucha contra el filibusterismo yanqui hoy han de ser las banderas de nuestras luchas patrióticas e internacionalistas. Son los signos de la época.
La tarea de la liberación está pendiente y solo el pueblo organizado podrá ganarla.

NUESTRO EDITORIAL EN ESTA OPORTUNIDAD

Humberto Vargas Carbonell

Partido Vanguardia Popular

Estimado lector: En el apartado II del MANIFIESTO COMUNISTA trata de la correlación de proletarios y comunistas. Ahí se exponen los fundamentos básicos del comunismo que después fueron desarrollados en la gigantesca labor intelectual de Marx, Engels y Lenin.
En los últimos días se han publicado varios artículos, incluyendo uno de mi autoría, en que se comentan unas declaraciones del Secretario del PLN, en el que expone las posiciones más reaccionarias y fundamentalistas sobre la situación social de la mujer. En todos estos trabajos se han hecho referencias al marxismo. Por eso, además de escribir un nuevo artículo, me he propuesto dar a conocer por este medio, las ideas fundamentales de los marxistas sobre esta importante cuestión.
Esta es la primera entrega

II
PROLETARIOS Y COMUNISTAS
¿Qué relación guardan los comunistas con los proletarios en general?
Los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros.
No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales con los que aspiren a modelar el movimiento proletario.
Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto.
Los comunistas son, pues, prácticamente, la parte más decidida, el acicate siempre en tensión de todos los partidos obreros del mundo; teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario.
El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder.
Las proposiciones teóricas de los comunistas no descansan ni mucho menos en las ideas, en los principios forjados o descubiertos por ningún redentor de la humanidad.  Son todas expresión generalizada de las condiciones materiales de una lucha de clases real y vívida, de un movimiento histórico que se está desarrollando a la vista de todos. La abolición del régimen vigente de la propiedad no es tampoco ninguna característica peculiar del comunismo.
Las condiciones que forman el régimen de la propiedad han estado sujetas siempre a cambios históricos, a alteraciones históricas constantes.
Así, por ejemplo, la Revolución francesa abolió la propiedad feudal para instaurar sobre sus ruinas la propiedad burguesa.
Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía, de esta moderna institución de la propiedad privada burguesa, expresión última y la más acabada de ese régimen de producción y apropiación de lo producido que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros.
Así entendida, sí pueden los comunistas resumir su teoría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada.
Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad, el acicate de todas las actividades y la garantía de toda independencia.
¡La propiedad bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano! ¿Os referís acaso a la propiedad del humilde artesano, del pequeño labriego, precedente histórico de la propiedad burguesa?  No, ésa no necesitamos destruirla; el desarrollo de la industria lo ha hecho ya y lo está haciendo a todas horas.
¿O queréis referimos a la moderna propiedad privada de la burguesía?
Decidnos: ¿es que el trabajo asalariado, el trabajo de proletario, le rinde propiedad?  No, ni mucho menos.  Lo que rinde es capital, esa forma de propiedad que se nutre de la explotación del trabajo asalariado, que sólo puede crecer y multiplicarse a condición de engendrar nuevo trabajo asalariado para hacerlo también objeto de su explotación.  La propiedad, en la forma que hoy presenta, no admite salida a este antagonismo del capital y el trabajo asalariado. Detengámonos un momento a contemplar los dos términos de la antítesis.
Ser capitalista es ocupar un puesto, no simplemente personal, sino social, en el proceso de la producción.  El capital es un producto colectivo y no puede ponerse en marcha más que por la cooperación de muchos individuos, y aún cabría decir que, en rigor, esta cooperación abarca la actividad común de todos los individuos de la sociedad.  El capital no es, pues, un patrimonio personal, sino una potencia social.
Los que, por tanto, aspiramos a convertir el capital en propiedad colectiva, común a todos los miembros de la sociedad, no aspiramos a convertir en colectiva una riqueza personal. A lo único que aspiramos es a transformar el carácter colectivo de la propiedad, a despojarla de su carácter de clase.
Hablemos ahora del trabajo asalariado.
El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de víveres necesaria para sostener al obrero como tal obrero.  Todo lo que el obrero asalariado adquiere con su trabajo es, pues, lo que estrictamente necesita para seguir viviendo y trabajando.  Nosotros no aspiramos en modo alguno a destruir este régimen de apropiación personal de los productos de un trabajo encaminado a crear medios de vida: régimen de apropiación que no deja, como vemos, el menor margen de rendimiento líquido y, con él, la posibilidad de ejercer influencia sobre los demás hombres.  A lo que aspiramos es a destruir el carácter oprobioso de este régimen de apropiación en que el obrero sólo vive para multiplicar el capital, en que vive tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante aconseja que viva.
En la sociedad burguesa, el trabajo vivo del hombre no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado.  En la sociedad comunista, el trabajo acumulado será, por el contrario, un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero.
En la sociedad burguesa es, pues, el pasado el que impera sobre el presente; en la comunista, imperará el presente sobre el pasado.  En la sociedad burguesa se reserva al capital toda personalidad e iniciativa; el individuo trabajador carece de iniciativa y personalidad.
¡Y a la abolición de estas condiciones, llama la burguesía abolición de la personalidad y la libertad!  Y, sin embargo, tiene razón.  Aspiramos, en efecto, a ver abolidas la personalidad, la independencia y la libertad burguesa.
Por libertad se entiende, dentro del régimen burgués de la producción, el librecambio, la libertad de comprar y vender.
Desaparecido el tráfico, desaparecerá también, forzosamente el libre tráfico. La apología del libre tráfico, como en general todos los ditirambos a la libertad que entona nuestra burguesía, sólo tienen sentido y razón de ser en cuanto significan la emancipación de las trabas y la servidumbre de la Edad Media, pero palidecen ante la abolición comunista del tráfico, de las condiciones burguesas de producción y de la propia burguesía.
Os aterráis de que queramos abolir la propiedad privada, ¡cómo si ya en el seno de vuestra sociedad actual, la propiedad privada no estuviese abolida para nueve décimas partes de la población, como si no existiese precisamente a costa de no existir para esas nueve décimas partes! ¿Qué es, pues, lo que en rigor nos reprocháis?  Querer destruir un régimen de propiedad que tiene por necesaria condición el despojo de la inmensa mayoría de la sociedad.
Nos reprocháis, para decirlo de una vez, querer abolir vuestra propiedad.  Pues sí, a eso es a lo que aspiramos.
Para vosotros, desde el momento en que el trabajo no pueda convertirse ya en capital, en dinero, en renta, en un poder social monopolizable; desde el momento en que la propiedad personal no pueda ya trocarse en propiedad burguesa, la persona no existe.
Con eso confesáis que para vosotros no hay más persona que el burgués, el capitalista. Pues bien, la personalidad así concebida es la que nosotros aspiramos a destruir.
El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales; lo único que no admite es el poder de usurpar por medio de esta apropiación el trabajo ajeno.
Se arguye que, abolida la propiedad privada, cesará toda actividad y reinará la indolencia universal.
Si esto fuese verdad, ya hace mucho tiempo que se habría estrellado contra el escollo de la holganza una sociedad como la burguesa, en que los que trabajan no adquieren y los que adquieren, no trabajan.  Vuestra objeción viene a reducirse, en fin de cuentas, a una verdad que no necesita de demostración, y es que, al desaparecer el capital, desaparecerá también el trabajo asalariado.
Las objeciones formuladas contra el régimen comunista de apropiación y producción material, se hacen extensivas a la producción y apropiación de los productos espirituales.  Y así como el destruir la propiedad de clases equivale, para el burgués, a destruir la producción, el destruir la cultura de clase es para él sinónimo de destruir la cultura en general.
Esa cultura cuya pérdida tanto deplora, es la que convierte en una máquina a la inmensa mayoría de la sociedad.
Al discutir con nosotros y criticar la abolición de la propiedad burguesa partiendo de vuestras ideas burguesas de libertad, cultura, derecho, etc., no os dais cuenta de que esas mismas ideas son otros tantos productos del régimen burgués de propiedad y de producción, del mismo modo que vuestro derecho no es más que la voluntad de vuestra clase elevada a ley: una voluntad que tiene su contenido y encarnación en las condiciones materiales de vida de vuestra clase.
Compartís con todas las clases dominantes que han existido y perecieron la idea interesada de que vuestro régimen de producción y de propiedad, obra de condiciones históricas que desaparecen en el transcurso de la producción, descansa sobre leyes naturales eternas y sobre los dictados de la razón.  Os explicáis que haya perecido la propiedad antigua, os explicáis que pereciera la propiedad feudal; lo que no os podéis explicar es que perezca la propiedad burguesa, vuestra propiedad.
¡Abolición de la familia!  Al hablar de estas intenciones satánicas de los comunistas, hasta los más radicales gritan escándalo.
Pero veamos: ¿en qué se funda la familia actual, la familia burguesa?  En el capital, en el lucro privado.  Sólo la burguesía tiene una familia, en el pleno sentido de la palabra; y esta familia encuentra su complemento en la carencia forzosa de relaciones familiares de los proletarios y en la pública prostitución.
Es natural que ese tipo de familia burguesa desaparezca al desaparecer su complemento, y que una y otra dejen de existir al dejar de existir el capital, que le sirve de base.
¿Nos reprocháis acaso que aspiremos a abolir la explotación de los hijos por sus padres?  Sí, es cierto, a eso aspiramos.
Pero es, decís, que pretendemos destruir la intimidad de la familia, suplantando la educación doméstica por la social.
¿Acaso vuestra propia educación no está también influida por la sociedad, por las condiciones sociales en que se desarrolla, por la intromisión más o menos directa en ella de la sociedad a través de la escuela, etc.? No son precisamente los comunistas los que inventan esa intromisión de la sociedad en la educación; lo que ellos hacen es modificar el carácter que hoy tiene y sustraer la educación a la influencia de la clase dominante.
Esos tópicos burgueses de la familia y la educación, de la intimidad de las relaciones entre padres e hijos, son tanto más grotescos y descarados cuanto más la gran industria va desgarrando los lazos familiares de los proletarios y convirtiendo a los hijos en simples mercancías y meros instrumentos de trabajo.
¡Pero es que vosotros, los comunistas, nos grita a coro la burguesía entera, pretendéis colectivizar a las mujeres!
El burgués, que no ve en su mujer más que un simple instrumento de producción, al oírnos proclamar la necesidad de que los instrumentos de producción sean explotados colectivamente, no puede por menos de pensar que el régimen colectivo se hará extensivo igualmente a la mujer.
No advierte que de lo que se trata es precisamente de acabar con la situación de la mujer como mero instrumento de producción.
Nada más ridículo, por otra parte, que esos alardes de indignación, henchida de alta moral de nuestros burgueses, al hablar de la tan cacareada colectivización de las mujeres por el comunismo.  No; los comunistas no tienen que molestarse en implantar lo que ha existido siempre o casi siempre en la sociedad.
Nuestros burgueses, no bastándoles, por lo visto, con tener a su disposición a las mujeres y a los hijos de sus proletarios -¡y no hablemos de la prostitución oficial!-, sienten una grandísima fruición en seducirse unos a otros sus mujeres.
En realidad, el matrimonio burgués es ya la comunidad de las esposas.  A lo sumo, podría reprocharse a los comunistas el pretender sustituir este hipócrita y recatado régimen colectivo de hoy por una colectivización oficial, franca y abierta, de la mujer.  Por lo demás, fácil es comprender que, al abolirse el régimen actual de producción, desaparecerá con él el sistema de comunidad de la mujer que engendra, y que se refugia en la prostitución, en la oficial y en la encubierta.
A los comunistas se nos reprocha también que queramos abolir la patria, la nacionalidad.
Los trabajadores no tienen patria.  Mal se les puede quitar lo que no tienen.  No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.
Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.
El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer.  La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación.  En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.
Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
No queremos entrar a analizar las acusaciones que se hacen contra el comunismo desde el punto de vista religioso-filosófico e ideológico en general.
No hace falta ser un lince para ver que, al cambiar las condiciones de vida, las relaciones sociales, la existencia social del hombre, cambian también sus ideas, sus opiniones y sus conceptos, su conciencia, en una palabra.
La historia de las ideas es una prueba palmaria de cómo cambia y se transforma la producción espiritual con la material.  Las ideas imperantes en una época han sido siempre las ideas propias de la clase imperante .
Se habla de ideas que revolucionan a toda una sociedad; con ello, no se hace más que dar expresión a un hecho, y es que en el seno de la sociedad antigua han germinado ya los elementos para la nueva, y a la par que se esfuman o derrumban las antiguas condiciones de vida, se derrumban y esfuman las ideas antiguas.
Cuando el mundo antiguo estaba a punto de desaparecer, las religiones antiguas fueron vencidas y suplantadas por el cristianismo.  En el siglo XVIII, cuando las ideas cristianas sucumbían ante el racionalismo, la sociedad feudal pugnaba desesperadamente, haciendo un último esfuerzo, con la burguesía, entonces revolucionaria.  Las ideas de libertad de conciencia y de libertad religiosa no hicieron más que proclamar el triunfo de la libre concurrencia en el mundo ideológico.
Se nos dirá que las ideas religiosas, morales, filosóficas, políticas, jurídicas, etc., aunque sufran alteraciones a lo largo de la historia, llevan siempre un fondo de perennidad, y que por debajo de esos cambios siempre ha habido una religión, una moral, una filosofía, una política, un derecho.
Además, se seguirá arguyendo, existen verdades eternas, como la libertad, la justicia, etc., comunes a todas las sociedades y a todas las etapas de progreso de la sociedad. Pues bien, el comunismo -continúa el argumento- viene a destruir estas verdades eternas, la moral, la religión, y no a sustituirlas por otras nuevas; viene a interrumpir violentamente todo el desarrollo histórico anterior.
Veamos a qué queda reducida esta acusación.
Hasta hoy, toda la historia de la sociedad ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que revisten diversas modalidades, según las épocas.
Mas, cualquiera que sea la forma que en cada caso adopte, la explotación de una parte de la sociedad por la otra es un hecho común a todas las épocas del pasado.  Nada tiene, pues, de extraño que la conciencia social de todas las épocas se atenga, a despecho de toda la variedad y de todas las divergencias, a ciertas formas comunes, formas de conciencia hasta que el antagonismo de clases que las informa no desaparezca radicalmente.
La revolución comunista viene a romper de la manera más radical con el régimen tradicional de la propiedad; nada tiene, pues, de extraño que se vea obligada a romper, en su desarrollo, de la manera también más radical, con las ideas tradicionales.
Pero no queremos detenernos por más tiempo en los reproches de la burguesía contra el comunismo.
Ya dejamos dicho que el primer paso de la revolución obrera será la exaltación del proletariado al Poder, la conquista de la democracia .
El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.
Claro está que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindiese como medio para transformar todo el régimen de producción vigente.
Estas medidas no podrán ser las mismas, naturalmente, en todos los países.
Para los más progresivos mencionaremos unas cuantas, susceptibles, sin duda, de ser aplicadas con carácter más o menos general, según los casos .
1.a Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.
2.a Fuerte impuesto progresivo.
3.a Abolición del derecho de herencia.
4.a Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes.
5.a Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.
6.a Nacionalización de los transportes.
7.a Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.
8.a Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.
9.a Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.
10.a Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual.  Régimen combinado de la educación con la producción material, etc.
Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le lleva al Poder; mas tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase.
Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, sustituirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos.

PARA MANTENER LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LAS MUJERES LA DERECHA MIENTE. BREVE COMENTARIO SOBRE DECLARACIONES DEL SECRETARIO DEL PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL


Humberto Vargas Carbonell
Partido Vanguardia Popular

Está de Dios que el flamante Secretario General del Partido Liberación Nacional no podía ser la excepción, debía actuar igual que sus congéneres de la derecha recalcitrante. Los representantes de este estamento político y otros, que sin serlo sirven a los mismos intereses; cada vez que se quedan sin argumentos sólidos, acusan a sus oponentes o adversarios de ser marxistas. Este señor publicó en La Nación, un artículo contra los justos anhelos igualitarios de las mujeres y lo encabezó con el título “La familia frente al neomarxismo”.
Los marxistas, como es el caso de quien esto escribe, no entendemos que significa el tal neomarxismo, pero sí tenemos claro  que el articulista ignora en términos absolutos qué significa el marxismo.
Parece oportuno señalar, ya en este momento, que tergiversar las opiniones o conceptos ajenos es una estafa intelectual y, tratándose del Secretario de un partido político es, al mismo tiempo, una estafa política. Esto demuestra que el fundamento de la política burguesa  es el engaño, la mentira y la corrupción.
Dice este señor: “la novedosa” ideología de género es una expresión renovada de la dialéctica marxista. Por ser la traducción novedosa de aquel viejo fundamento ideológico, es neomarxismo puro.”
Dicen con razón, los sabios populares, que para tonto no hay que estudiar y esta verdad se complementa con otra igualmente certera: “lo que natura no da Salamanca no lo presta”.
Este señor llama “ideología de género” a la multiplicidad de versiones todas las cuales desembocan en un propósito compartido: la lucha por la igualdad de género. Los comunistas pensamos que la igualdad entre hombres y mujeres debe ser absoluta, esto significa sin excepciones y que por esa razón solo podrá ser plena con la  desaparición por la acción revolucionaria de todas las formas de opresión, discriminación y explotación. Otros tienen otras ideas, por ejemplo los que creen que lo principal es alcanzar “igualdad” en la postulación de candidaturas, aunque las elecciones estén manchadas por la corrupción. No obstante, si se lograra juntar estas corrientes en la lucha por la emancipación e igualdad para las mujeres se daría un paso de gigantesco en el logro de la justicia y la aplicación  sin trabas de los derechos humanos.
Supongo que nadie podría negar que las relaciones entre las personas de distinto sexo, sea en el matrimonio formal o en otras formas de relación, esta signada por relaciones patriarcales. Esto significa que las mujeres, desde la aparición del patriarcado, están subordinadas a los  intereses de los hombres.
¿Se mantiene esta situación hasta hoy? Evidentemente sí.
Eso no significa que las relaciones de los sexos, es decir, entre el hombre y la mujer y su resultado la procreación,  hayan sido siempre iguales. La familia es una categoría histórica cambiante, ha cambiado desde el modo de  relación en las sociedades primitivas hasta las actuales en la sociedad capitalista, condicionadas siempre al grado de desarrollo económico y a las tradiciones culturales de cada grupo social.
La evolución de la familia puede seguirse en la propia Biblia. Abraham tuvo un hijo con su esposa Sara y otro con su concubina (esclava) Agar. El rey Salomón tuvo 300 esposas y 700 concubinas y este excelso rey nació de la Relación de David con Betsabé,  antes esposa del asesinado Urías. Este fue muerto por  mandato del  rey David.  ¿Son estas relaciones de familia?  Por supuesto. Al menos en el mundo de hoy ocurren hechos semejantes pero la sociedad los califica de manera distinta. Esta es apenas una señal de que efectivamente la familia es una categoría histórica.
Cito ahora al Secretario del PLN, quien nos dice: “Dos obras históricas son básicas comprender esta afirmación: El Manifiesto Comunista y El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado… y en el párrafo siguiente agrega: “Allí sus autores, Carlos Marx y Federico Engels, apuntan que la familia es una expresión más del fenómeno dialéctico, que los padres explotan a sus hijos, el padre a la madre, el hombre a la mujer y así en adelante”. Hasta aquí las palabras del dirigente del PLN.
Un primera observación: si considera que las obras citadas son básicas, debió leerlas y estudiarlas. Pero obviamente no lo hizo y por eso carga sus ideas con el peso de las tonterías más absurdas.
Me siento obligado entonces a citar textualmente lo que dicen los autores vilipendiados en nombre de la ignorancia.
Vamos con Engels quién en uno de los prefacios de su obra escribe lo que sigue: “Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia, de productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos que para producir todo eso se necesitan; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El orden social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está condicionado por esas dos especies de producción: por el grado del desarrollo del trabajo de una parte y de la familia por otra. Cuanto menos está desarrollado el trabajo, más restringida es la cantidad de sus productos y, por consiguiente, la riqueza de la sociedad, con tanta mayor fuerza se manifiesta la influencia dominante de los lazos de parentesco sobre el régimen social. Sin embargo, en los lazos de parentesco, la productividad del trabajo aumenta sin cesar, y con ella se desarrollan la propiedad privada y el cambio, la diferencia de fortuna, la posibilidad de emplear fuerza de trabajo ajena y, con ello, la base de los antagonismos de clase: los nuevos elementos sociales, que en el transcurso de generaciones tratan de adaptar el viejo régimen social a las nuevas condiciones hasta que, por fin, la incompatibilidad entre uno y otro nos lleva a una revolución completa. La sociedad antigua, basada en las uniones gentilicias, salta al aire a consecuencia del choque de las clases sociales recién formadas; y su lugar lo ocupa una sociedad organizada en Estado y cuya unidades inferiores ya no son gentilicias, sino unidades territoriales; se trata de una sociedad en la que el régimen familiar está completamente sometido a las relaciones de propiedad y en la que se desarrollan libremente las contradicciones de clase y la lucha de clases, que constituyen el contenido de toda la historia escrita hasta nuestros días”.
En la Ideología Alemana, Marx y Engels escriben: “Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas contradicciones y que descansa, a su vez, sobre sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en división de la sociedad en diversas familias opuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo de sus productos; es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde las mujer y los hijos son esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, latente en la familia, es la primera forma de propiedad, que se corresponde perfectamente con la definición de los modernos economistas, según la cual el derecho del trabajo y de la propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos referido a la actividad, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta”.
En etapas lejanas de la historia así se relacionaron los factores del matrimonio. Engels que estudió la evolución de la familia, utilizando los descubrimientos del sociólogo y antropólogo estadounidense Lewis  Henry Morgan y llega a la conclusión que el antagonismo entre el hombre y la mujer en el matrimonio monógamos fue el primer contraste de clase que aparece en la historia e identifica la opresión del sexo femenino por el masculino, como el primer episodio de la opresión de clase.
Ni Marx ni Engels dicen lo que el Secretario del PLN escribió. Sí es necesario abolir el matrimonio basado en la violencia, el reconocimiento político de la mujer; el divorcio, la eliminación formal de la discriminación entre sexos, son obra del papel positivo que ha jugado la industrialización. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo remunerado ha sido un gran avance, pero como es obvio queda mucho por hacer: la igualdad absoluta que implica que los avances en esa dirección no deben concebirse como concesiones de la sociedad patriarcal, como derechos absolutos de los seres humanos de sexo femenino. La sociedad debe liberarse toda, hacer desaparece toda forma de opresión y discriminación.
Sigue el Secretario del PLN, mintiendo y denigrando a los marxistas: “concebían que era por medio del sexo sin compromiso que la mujer lograba vencer las “cadenas opresivas” que le imponía el hombre. Así proliferaron diversos movimientos, como el de Alejandra Kollontai, que promovían la práctica del libre apareamiento..”
Debo confesar que nunca antes había leído tantas tonterías juntas. No me cabe la menor duda que este señor ha sustituido  el estudio serio por la tontería irresponsable.
¿De dónde tomó este señor que la comunista Kollontai promovía el libre apareamiento? No espero que lo diga, por eso debo agregar                                                                                algunas citas textuales del pensamiento de esta extraordinaria mujer.
Aconsejo a todas las mujeres que luchan por su auténtica liberación y a los hombres que las acompañan en este esfuerzo que lean los escritos de Kollontai. Encontrarán nuevas y bellísimas ideas sobre la crisis de los sexos.
“En ninguna otra época de la historia ha sentido la gente con tanta intensidad como en la nuestra la soledad espiritual. No podría ser de otra manera. La noche es mucho más impenetrable cuando a lo lejos vemos brillar una luz”
Las personas individualistas de nuestra época, unidas por débiles lazos a la comunidad o a otras individualidades, ven ya brillar en la lejanía una nueva luz: la transformación de las relaciones sexuales mediante la sustitución del ciego factor fisiológico por el nuevo factor  creador de la solidaridad, de la camaradería. La moral de la propiedad individualista de nuestros tiempos empieza a ahogar a las personas. El hombre (el ser humano) contemporáneo no se contenta criticando la calidad de las relaciones entre los sexos, negando las formas exteriores prescritas por el código de la moral corriente. Su alma solitaria anhela la renovación de la esencia misma de las relaciones sexuales, desea ardientemente encontrar el “amor verdadero”, esa gran fuerza confortadora y creativa que es la única que puede ahuyentar el frío fantasma de la soledad que padecen los individualistas contemporáneos”.
Agrego otra cita: “Pretendemos conquistar la totalidad del ser amado, pero, en cambio, somos incapaces de respetar la fórmula de amor más sencilla: acercarnos al alma de otros dispuestos a guardarle todo género de consideraciones. Esta sencilla fórmula nos será únicamente inculcada por las nuevas relaciones entre los sexos, relaciones que ya han comenzado a manifestarse y que están basadas en dos principios nuevos también: libertad absoluta, por un lado, e igualdad y verdadera solidaridad como entre compañeros, por otro. Sin embargo, por el momento, la humanidad tiene que sufrir todavía  el frío de la soledad espiritual, y no le queda más remedio que soñar con una época mejor en la que todas las relaciones humanas se caractericen por sentimientos de solidaridad, que podrán ser posibles a causa de las nuevas condiciones de existencia”.
Podría agregar muchas otras ideas de la comunista Alejandra Kollontai.
Podría alguien mediante mente sensato coincidir con el Secretario del PLN que ha dicho que quien escribió los pensamientos citados  “es una promotora del libre apareamiento.”
Valiosas ideas contra vulgaridad. Lamentablemente ésta es un importante signo de la demagogia política, en la que han predominado una buena parte de los dirigentes del Partido Liberación Nacional.
Espero poder escribir los momentos que se quedan pendientes: los derechos humanos específicos de la mujer, el aborto, el divorcio, la fertilización asistida, la igualdad de trato en el trabajo, la lucha contra los abusos, la protección de las niñas, la atención especial del embarazo, tanto en los centros de trabajo, como en el trato hospitalario, el irrespeto callejero y muchos otros. De esto hablaremos después.
Y no olvidar: la eliminación de la opresión y la desigualdad de las mujeres no es ni será una concesión de los machos, es una lucha justa que debe abarcar a toda la sociedad.
Ya que llegué hasta aquí con tantas citas, me atrevo a agregar otras tomadas de la Biblia, dirigidas especialmente a aquellos que creen que hacen la voluntad divina oprimiendo y discriminando a las mujeres.
En Evangelio de Juan pueden encontrar la parábola de la mujer adúltera. Jesús la defendió  del ataque de los hipócritas. A los falsos le dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Callaron y se fueron.
A la mujer le dijo; Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
En el mismo Evangelio Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.
No soy creyente, pero sí creo que en la Biblia se pueden encontrar sublimes lecciones para una vida mejor.

La lección es el perdón para todos, hombres y mujeres, y el nuevo mandamiento del amor es también para todos, para los hombres y las mujeres.