lunes, 16 de febrero de 2015

UNA OPINIÓN SOBRE LA SITUACIÓN DEL DIPUTADO RONAL VARGAS Y EL FRENTE AMPLIO



                                                                       Humberto Vargas Carbo


El conflicto entre algunos dirigentes del Frente Amplio y del diputado Ronal Vargas ha adquirido dimensiones inesperadas e inconvenientes para la izquierda y, en general, para todo el movimiento popular. Nos sentimos por eso obligados a dar nuestra opinión, la cual no tiene el propósito de polemizar con los implicados en este asunto. La prensa burguesa con su particular odio contra la izquierda y la imprudencia con que algunos dirigentes del Frente Amplio han conducido este asunto, han provocado un incendio donde debió privar la prudencia y el más absoluto respeto para todas las partes. Nos parece, lo decimos con el mayor respeto, que llegó la hora de apagar el fuego, puesto que las llamas de una manera u otra menoscaban la opinión popular sobre las organizaciones de izquierda,  cualquiera sea su signo.
1.- El acoso sexual es un acto gravísimo, que puede adquirir dimensiones penales, y que  por eso  los implicados han de tener derecho a un debido proceso y también  a que se respete la presunción de inocencia,  conquistas fundamentales  del derecho moderno. Al diputado Vargas Araya le fueron negados esos derechos. No puede ser que frente a un derecho humano fundamental priven la hipocresía y el electorerismo. No decimos que el diputado sea inocente, pero  nos parece que no ha sido demostrada su culpabilidad.
2.- Pensamos también que las relaciones de pareja pertenecen al ámbito privado y que nadie, sino es que se acude a los procedimientos establecidos por la ley, tiene el derecho a intervenir en ellas. No basta el dicho de una persona,  quien, además, después de quejarse  ante sus amigos o compañeros se niega a formalizar una denuncia. No se puede admitir que por una vía de hecho se vulneren los derechos fundamentales de persona alguna,  con el pretexto de garantizar el anonimato de  otra. Los dirigentes del FA  abusaron de su poder cuando exigieron a un diputado renunciar a un puesto de elección popular.  Los diputados no son apéndices de los partidos, su personalidad no se compromete por militar en un partido. Entendemos que la pertenencia a una organización política es un acto consciente, es decir, un acto de voluntad y no la renuncia al derecho de tomar sus propias decisiones.
3.- Un discurso desde una curul en que se menciona  la palabra “renuncia”  no puede considerarse su presentación formal  que, como se ha establecido, requiere la mínima condición de presentarse formalmente ante el Directorio y que este  le dé traslado formal a la Asamblea Legislativa, que es la reunión, en la hora y sitio indicados, y con suficiente número para considerar cumplido el requisito del quórum. Estas condiciones son imprescindibles para la validez de las decisiones que ahí se adopten. Estos requisitos se desprenden de lo establecido por el inciso 8)  del artículo 121 de la Constitución Política que, en lo que interesa, dice: Artículo 121.- Además de las otras atribuciones que le confiere esta Constitución, corresponde exclusivamente a la Asamblea Legislativa…8) Recibir el juramento de ley y conocer de las renuncias de los miembros de los Supremos Poderes”… Conocer significa presentar un documento formal, someterlo al criterio del plenario y tomar una resolución. Es esta acepción la que  resulta de una interpretación jurídica de ese verbo. Véase lo que indica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua:  conocer. 9. Intr. Der. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce del pleito. Es pertinente también ver el recto sentido del verbo entender.  Entender. 9. Ocuparse en algo. 10. Dicho de una autoridad tener la facultad o jurisdicción para conocer de materia determinada.
Este entendimiento  es la única y recta interpretación del texto constitucional.
Esa interpretación se aplicó al caso de la renuncia del diputado Eduardo Mora Valverde. Se conoció de la renuncia presentada formalmente y la Asamblea  tomó una decisión.
También se equivocaron los señores magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones que dieron eficacia a una supuesta renuncia en que evidentemente se violaba  la disposición constitucional citada.
Toda esta serie de garrafales errores  legales fueron cometidos en el proceso que comentamos.
La renuncia a un puesto de elección popular es en sí misma un acontecimiento de extrema gravedad jurídica y política,  por eso  el constituyente estableció que debía ser examinado por la Asamblea y no tratarlo como se ha hecho, con una repugnante liviandad.
En nuestra opinión todo esto resulta muy sospechoso.
4.- Nuestra conclusión es que en estricto sentido legal la “renuncia” del señor Vargas Araya no ha sido presentada y, por esa razón todas las acciones posteriores a su discurso son absolutamente nulas y que, en consecuencia, el único camino correcto es devolver todos los asuntos al momento  que precedió a su discurso en la Asamblea, a partir de ese acto todo lo actuado  es absolutamente nulo.
5.- Bajo cualquier circunstancia, el pueblo, que es lo que importa, está recibiendo un mensaje negativo sobre la conducta de las organizaciones de izquierda. Tangencialmente se  involucra  en esta  cuestión a organizaciones y personas  ajenas a los lamentables hechos.
Estamos convencidos de  que lo mejor es que los efectos mediáticos sean paralizados, el FA pueda resolver sus problemas sin ninguna participación de la prensa reaccionaria que sirve solamente a la oligarquía y al imperialismo.
También queremos subrayar que, según  nuestra opinión, las diferencias que separan a  un partido burgués y corrupto de una organización auténticamente popular no se define por el manejo de un asunto sexual, eso es absolutamente irrelevante. La diferencia es  total o no es.. Esa es nuestra opinión.
PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

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