domingo, 22 de febrero de 2015

LOS INJUSTIFICADOS INSULTOS DE UN DIRIGENTE DEL FRENTE AMPLIO


Humberto Vargas Carbonell
El Partido Vanguardia Popular, haciendo uso de su derecho, publicó un comentario sobre el enfrentamiento entre Frente Amplio y el diputado Ronal Vargas. El centro de ese planteamiento fue llamar la atención sobre el hecho de que en todo lo actuado no se han respetado las disposiciones de los artículos 121, i.8) y 124 de la Constitución Política. Esa declaración no culpa ni exonera a nadie de las imputaciones mutuas.
Este documento fue publicado por el periódico digital PAIS CR. Fue un acto periodístico no solicitado por el Partido pero que agradecemos.
Un señor que dice llamarse Rodolfo Ulloa hizo un comentario al pie de ese documento y en esa misma publicación.
Luego supe que es el principal dirigente del Frente Amplio. Por esa razón nos sentimos obligados a hacer algunos comentarios al respecto.
Para evitar equívocos malas interpretaciones me parece pertinente copiar textualmente el dicho (o el escrito) del citado señor.
Dice: Este comunicado refleja bien las concepciones de la vieja izquierda, incapaz de leer los “signos de los tiempos”, asumiendo como cierto el discurso del poder mediático, aferrándose a leguleyadas que hasta la Sala Constitucional desechó hace rato, desdeñando las nuevas sensibilidades liberadoras y hasta considerando el acoso laboral y sexual como “irrelevante”. Son dinosaurios en vías de extinción.
Antes de entrar al fondo del asunto creo que es obligado preguntar por qué no se refirió al fondo del asunto, sino a pisotear el pensamiento con insultos; es esto, acaso, un ejemplo de la “nueva sensibilidad liberadora”.
Después de llamarnos “leguleyos” haría muy bien citando las decisiones de la Sala Constitucional en que haya resuelto no aplicar a los casos de renuncia de los miembros de los Supremos Poderes lo dispuesto por los Artículos 121 inciso 8) y 124 de la Constitución Política.
Nos interesa la aplicación de estas normas, porque son al menos una relativa garantía de que no se cometerán abusos y arbitrariedades con el propósito para cambiar la correlación de las fuerzas políticas en la Asamblea o para deshacerse de un Presidente de la República. En ese caso, la no aplicación podría convertirse en una modalidad de golpe de Estado legal, para llamarlo de alguna manera. Las normas citadas evitan el secretismo o el ocultamiento de decisiones tan trascendentes que se exigen la participación del pueblo. El pueble elige y, consecuentemente, tiene derecho a enterarse y a opinar de los cambios que se hagan en lo que fue su decisión soberana. Formalmente esto es así aunque es el que esto escribe sabe bien que los procesos electorales están maleados de principio a fin.
No nos hemos pronunciado sobre la culpabilidad o la inocencia del diputado Ronal Vargas. La defensa le corresponde al implicado y la decisión final a la autoridad competente para dictarla.
Aprovechamos la ocasión para reafirmar nuestra indeclinable posición de repudio a todo tipo de abusos contra los trabajadores, de manera especial a los de carácter sexual y a todas las formas de discriminación. Estamos convencidos de que los delitos sexuales, especialmente los cometidos contra los niños o contra personas incapacitadas para defenderse, deben ser castigados con mayor severidad. La fracción del Frente Amplio tiene una gran oportunidad para lograr este propósito.
Atribuirnos displicencia ante este tipo de delitos es un cargo falso e infamante.
Repito la idea expresada en la Declaración del Partido Vanguardia Popular: convertir la actitud ante el abuso o acoso sexual en el rasgo diferenciador principal entre un partido de izquierda y otro burgués y corrupto, es restar importancia a otros que son principales: la actitud ante las diversas formas de discriminación, entre ellas el menoscabo de los derechos de los homosexual, el problema del aborto, la fertilización in vitro, y otros; el robo de los fondos públicos, el sometimiento a políticas imperialistas, la venta o concesión de los recursos naturales o de los derechos públicos, la destrucción del medio ambiente, la política de salarios decrecientes, la crisis de la economía campesina y la desocupación. Este es el recto sentido de lo que se dijo.
Las diferencias entre un partido que presenta un rostro de izquierda y popular con otro burgués y corrupto no puede definirse por la actitud ante el acoso sexual, sino que ha de ser una diferencia total y abarcadora de todas las esferas de la vida social. Señalar como definidor un solo elemento es lo que resulta irrelevante. Esto está claro.
Luego insistiremos sobre los asuntos señalados arriba.
Nos llaman “dinosaurios” y si su intención fue insultarnos hay que decir que erraron el tiro. De milagro no se nos llamó “nostálgicos” como le gusta hacerlo a los ideólogos del imperialismo.
Si es por viejo me llama dinosaurio está cerca de la verdad, puesto que no oculto mis años y además porque me siento orgulloso de cómo los he vivido. Si es por otras razones consideró que los motes, generalmente, como en este caso, es una falta de respeto y una vulgaridad.
En mi juventud, a los quince años o menos, serví al Partido Vanguardia Popular como guarda en la estación Ecos del 56 al lado de mi compañero Iván Pérez. Después de la guerra, en el periodo más duro de la represión imprimía el periódico TRABAJO en un viejo polígrafo, en un cuartucho, en el Barrio Luján. Los dirigentes del Partido escribían los artículos, alguien hacía los stenciles y nosotros, el que escribe y el compañero Franklin Pérez los imprimíamos. Fernando Villalobos lo distribuía a todo el país. El que examine las actas del “Tribunal de Sanciones Inmediatas, creado por Figueres en 1948, su principal interés policíaco se concentraba en las publicaciones clandestinas.
Más tarde publicamos el semanario ADELANTE y durante varios años, para darle cierta legalidad, fui públicamente su director.
En San José, en la esquina del Mercado Central, dos compañeras fueron las primeras en vender el periódico, voceado y públicamente. Esta tarea la cumplieron las compañeras Felipa Mena y Pilar Corrales, quien ha sido mi esposa y compañera durante 56 años.
Antes de eso y por supuesto con menos años serví a las tareas de la célula Vladimiro Maikovsky, que así se llamaba una célula de San Pedro de Montes de Oca. Ahí militaba mi abuela, doña Juanita Massenet, como la llamaban. Fue ella, en compañía de mi queridísima Ester Umaña las organizadoras del primer sindicato de trabajadores textiles afiliado a la CTCR. Ambas eran obreras en la Fábrica Saprissa.
El último día de la Guerra Civil cuando se entregaron las armas la casa donde vivía mi abuela fue brutalmente ametrallada y un tontillo también disparó contra la casa de mis padres, vivíamos frente al Liceo de Costa Rica. Ese mismo día asesinaron a algunos camaradas y poco después cometieron el Crimen del Codo del Diablo.
En todo el periodo de la ilegalidad estuve activo en el partido y en los sindicatos. Mientras estudiaba en la Universidad servía de “abogado” sindical. Atendía muchos casos y creamos una organización juvenil que llamamos Asociación General de Estudiantes. Todo esto lo hacía mientras asistía a la Facultad de Derecho y a la Escuela de Filosofía y Letras.
Luego me encargaron ocuparme de la reorganización de la Juventud Vanguardista, que en aquellas condiciones resultó una tarea difícil pero fructífera. De ahí salieron cuadros importantes para el partido, que simbolizo en los nombre de Rigoberto Sánchez Vargas y Adolfo García Barberena.
En 1959 me incorporaron a la Dirección Nacional del Partido. Así lo decidió el Comité Central.
Durante tres años estudié en la Academia de Ciencias Sociales de la Unión Soviética.
Formé parte del equipo de redacción de la Revista Internacional, también publicada con el título de Problemas de la Paz y el Socialismo.
Fui diputado durante 8 años, hice lo mejor que pude para representar dignamente al Partido Vanguardia Popular, a la clase obrera y a todo el pueblo. Adicionalmente debo decir que en cumplimiento de la tradición comunista durante todo el tiempo que fui diputado entregué íntegro mi salario, la cuota de gasolina y hasta los aguinaldos a la caja del partido. Yo recibía un salario semejante al que recibían otros camaradas que servían a tiempo completo a la organización. Igual lo hicieron Rodrigo Ureña, Freddy Menéndez, Arnoldo Ferreto y Eduardo Mora.
Nunca viaje a costa del presupuesto nacional y nunca cobre viáticos a la Asamblea. Un señor de apellido Ulate me entregó una certificación en que consta lo que digo.
En el partido hice siempre lo que fue necesario, ocupé muchas posiciones y cumplí las tareas más diversas.
Durante el periodo más activo del movimiento huelguístico dirigí la comisión que se ocupaba de la lucha de las masas obreras y campesinas. Tuve el honor de tener entonces como asistente a Yamileth López, heroína nacional caída en defensa de la Revolución Popular Sandinista.
Además debo agregar que asesoré a sindicatos en las discusiones de las convenciones colectivas y nunca cobré un centavo. Ni siquiera nos planteamos la posibilidad de lucrar con esa actividad.
Nunca he sido sancionado por faltas políticas o morales, en el partido.
Muy joven fui declarado “moralmente inepto” por el Servicio Civil.
Un señor vinculado familiarmente con el detractor que me llama dinosaurio, ha escrito que yo le pedí a los jóvenes que se prepararan en el manejo de armas y en el arte del combate. Con eso pretende demeritarme. La verdad es que eso no es mentira, así fue. Formé parte, junto a Manuel Mora Valverde y Arnoldo Ferreto Segura, de Comisión Militar del Partido. No hicimos mal ni nos equivocamos. Puede ser que esto hiera a los señores de “las nuevas sensibilidades”, pero siempre estuvimos preparados para cumplir nuestros deberes revolucionarios. Los riegos eran grandes y aún mayor el deber de la solidaridad con las guerras populares que se libraban en la región. Cumplimos.
Un buen recuerdo. Cuando logramos entrar a las oficinas de la Seguridad Somocista, encontramos entre muchas cosas interesantes una Tarjeta de información sobre Humberto Vargas Carbonell, en la que se me señalaba como traficante de armas. Esta nota era de 1956. Me sentí feliz al leerla aunque nunca fui “traficante” pero sí enemigo de la dictadura. Debo confesar que esa nota me produjo una enorme satisfacción.
Después llegaron las horas amargas de la división del PVP. Sobre esto estoy escribiendo con algún detalle. Tengo las actas del 14 Congreso y casi toda la información de la prensa burguesa. Puedo decir que “La Nación” en dos meses publicó tanta información como nunca lo había hecho sobre otro tema. Toda dirigida contra Humberto Vargas Carbonell y Arnoldo Ferreto Segura. Conozco quien entregaba esa información torcida así como los que hacían llegar documentos falsos a la Embajada de la Unión Soviética. Los que conspiraron contra la unidad del partido de los comunistas, en un lado y otro, tan pronto pudieron se pusieron al servicio de la burguesía y del imperialismo.
Me siento orgulloso de todos los que en las condiciones más difíciles no renunciaron a sus convicciones ni a la lucha. Muchos otros camaradas fueron duramente golpeados por la división, pero conservaron su compromiso con el pueblo, aunque se marginaran de la lucha organizada. Por ellos siento el mayor respeto y total comprensión. Fueron días muy difíciles, no fueron pocos los que torpedeaban los intentos de reconstruir la unidad de los comunistas.
En diciembre de 1983 conversé con Manuel Mora Valverde, fui a buscarlo a Cuba con el propósito de evitar la división o más bien de restablecer la unidad del partido. El aceptó el plan que le propuse y al regresar a Costa Rica lo puso a consideración de sus compañeros. Era una posibilidad para evitar la tragedia política. Lo acordado entre nosotros dos fue rechazado y se cristalizó la división. Nosotros perdimos mucho y también perdió el pueblo. La constancia de que Mora planteo la cuestión resulta de la lectura de la autobiografía de Alvaro Montero Vega.
Repito que lo de dinosaurio no me molesta, puesto que respeto profundamente a los animales. Me ofende la malacrianza del dirigente del Frente Amplio.
Enfrentando el insulto recordé a mi tía Amelia, buena como ninguna, practicante de un cristianismo de interpretación campesina, llena de amor por la naturaleza, por la vida y por la gente. El presupuesto familiar lo gastaba en rezos con el pueblo, repartía tamal asado, bizcochos, tajadas de lomo relleno (esa era la delicia) y hasta cigarrillos puestos siempre en un plato blanquísimo. Estaba convencida de que contribuía así a que sus vecinos se acercarán a Dios y por esa vía a la gloria eterna. Esta mujer que tanto contribuyó a mi formación, me obligaba a respetar a los animales, me escondia las flechas y me negaba las tortillas de queso si sabía que cargaba esa arma tan peligrosa, construida con una pequeña horqueta y unas poderosas tiras de hule, arrancadas casi siempre de un viejo neumático. Cuidaba los árboles y tenía una bellísima colección de begonias a todo lo largo del corredor de su casa. Su portal navideño fue siempre una colección casi infinita de verdes diversos y los días de rezos eran auténticos banquetes humildes y campesinos.
Pasaron los años, soy ateo pero recuerdo siempre sus enseñanzas “doctrinales”, por la cual no me duele que me llamen dinosaurio. Me decía,--“Vea a los animales hay que respetarlos y quererlos porque hasta las ratas y las cucarachas son hijos de Dios”. Colijo, entonces, que también han de serlo los dinosaurios.
Así que tampoco rechazó el que se diga que estoy en vías de extinción, puesto que muy pronto ajustaré 82 años. Me iré tranquilo porque no seré conmovido por grandes arrepentimientos y porque seré amortajado por la bandera roja de los comunistas.
Pero ya verán como el partido de los comunistas está muy lejos de los vaticinios oportunistas; al contrario, son precisamente los tránsfugas quienes, aunque materialmente vivan bien ya están extinguidos. Son basura histórica, los comunistas somos el germen de un futuro pleno de justicia y bienestar para los que han sido explotados, sometidos y discriminados.
Unas palabras más sobre la nueva sensibilidad.
A decir verdad no entiendo qué es lo que se quiere decir con esa expresión. Supongo que fue acuñada para diferenciarse de los comunistas. Y con ella o sin ella efectivamente somos diferentes. Nosotros los comunistas no permitiríamos jamás que se atacara a un revolucionario como Hugo Chaves, como lo hizo el candidato a la Presidencia del Frente Amplio.
¿Es que acaso la nueva sensibilidad es el arte del quedar bien con los explotadores, con propósitos electorales?
No hablemos de sensibilidad, hablemos de ética. Y entonces será más fácil entendernos.

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