domingo, 22 de febrero de 2015

LOS INJUSTIFICADOS INSULTOS DE UN DIRIGENTE DEL FRENTE AMPLIO


Humberto Vargas Carbonell
El Partido Vanguardia Popular, haciendo uso de su derecho, publicó un comentario sobre el enfrentamiento entre Frente Amplio y el diputado Ronal Vargas. El centro de ese planteamiento fue llamar la atención sobre el hecho de que en todo lo actuado no se han respetado las disposiciones de los artículos 121, i.8) y 124 de la Constitución Política. Esa declaración no culpa ni exonera a nadie de las imputaciones mutuas.
Este documento fue publicado por el periódico digital PAIS CR. Fue un acto periodístico no solicitado por el Partido pero que agradecemos.
Un señor que dice llamarse Rodolfo Ulloa hizo un comentario al pie de ese documento y en esa misma publicación.
Luego supe que es el principal dirigente del Frente Amplio. Por esa razón nos sentimos obligados a hacer algunos comentarios al respecto.
Para evitar equívocos malas interpretaciones me parece pertinente copiar textualmente el dicho (o el escrito) del citado señor.
Dice: Este comunicado refleja bien las concepciones de la vieja izquierda, incapaz de leer los “signos de los tiempos”, asumiendo como cierto el discurso del poder mediático, aferrándose a leguleyadas que hasta la Sala Constitucional desechó hace rato, desdeñando las nuevas sensibilidades liberadoras y hasta considerando el acoso laboral y sexual como “irrelevante”. Son dinosaurios en vías de extinción.
Antes de entrar al fondo del asunto creo que es obligado preguntar por qué no se refirió al fondo del asunto, sino a pisotear el pensamiento con insultos; es esto, acaso, un ejemplo de la “nueva sensibilidad liberadora”.
Después de llamarnos “leguleyos” haría muy bien citando las decisiones de la Sala Constitucional en que haya resuelto no aplicar a los casos de renuncia de los miembros de los Supremos Poderes lo dispuesto por los Artículos 121 inciso 8) y 124 de la Constitución Política.
Nos interesa la aplicación de estas normas, porque son al menos una relativa garantía de que no se cometerán abusos y arbitrariedades con el propósito para cambiar la correlación de las fuerzas políticas en la Asamblea o para deshacerse de un Presidente de la República. En ese caso, la no aplicación podría convertirse en una modalidad de golpe de Estado legal, para llamarlo de alguna manera. Las normas citadas evitan el secretismo o el ocultamiento de decisiones tan trascendentes que se exigen la participación del pueblo. El pueble elige y, consecuentemente, tiene derecho a enterarse y a opinar de los cambios que se hagan en lo que fue su decisión soberana. Formalmente esto es así aunque es el que esto escribe sabe bien que los procesos electorales están maleados de principio a fin.
No nos hemos pronunciado sobre la culpabilidad o la inocencia del diputado Ronal Vargas. La defensa le corresponde al implicado y la decisión final a la autoridad competente para dictarla.
Aprovechamos la ocasión para reafirmar nuestra indeclinable posición de repudio a todo tipo de abusos contra los trabajadores, de manera especial a los de carácter sexual y a todas las formas de discriminación. Estamos convencidos de que los delitos sexuales, especialmente los cometidos contra los niños o contra personas incapacitadas para defenderse, deben ser castigados con mayor severidad. La fracción del Frente Amplio tiene una gran oportunidad para lograr este propósito.
Atribuirnos displicencia ante este tipo de delitos es un cargo falso e infamante.
Repito la idea expresada en la Declaración del Partido Vanguardia Popular: convertir la actitud ante el abuso o acoso sexual en el rasgo diferenciador principal entre un partido de izquierda y otro burgués y corrupto, es restar importancia a otros que son principales: la actitud ante las diversas formas de discriminación, entre ellas el menoscabo de los derechos de los homosexual, el problema del aborto, la fertilización in vitro, y otros; el robo de los fondos públicos, el sometimiento a políticas imperialistas, la venta o concesión de los recursos naturales o de los derechos públicos, la destrucción del medio ambiente, la política de salarios decrecientes, la crisis de la economía campesina y la desocupación. Este es el recto sentido de lo que se dijo.
Las diferencias entre un partido que presenta un rostro de izquierda y popular con otro burgués y corrupto no puede definirse por la actitud ante el acoso sexual, sino que ha de ser una diferencia total y abarcadora de todas las esferas de la vida social. Señalar como definidor un solo elemento es lo que resulta irrelevante. Esto está claro.
Luego insistiremos sobre los asuntos señalados arriba.
Nos llaman “dinosaurios” y si su intención fue insultarnos hay que decir que erraron el tiro. De milagro no se nos llamó “nostálgicos” como le gusta hacerlo a los ideólogos del imperialismo.
Si es por viejo me llama dinosaurio está cerca de la verdad, puesto que no oculto mis años y además porque me siento orgulloso de cómo los he vivido. Si es por otras razones consideró que los motes, generalmente, como en este caso, es una falta de respeto y una vulgaridad.
En mi juventud, a los quince años o menos, serví al Partido Vanguardia Popular como guarda en la estación Ecos del 56 al lado de mi compañero Iván Pérez. Después de la guerra, en el periodo más duro de la represión imprimía el periódico TRABAJO en un viejo polígrafo, en un cuartucho, en el Barrio Luján. Los dirigentes del Partido escribían los artículos, alguien hacía los stenciles y nosotros, el que escribe y el compañero Franklin Pérez los imprimíamos. Fernando Villalobos lo distribuía a todo el país. El que examine las actas del “Tribunal de Sanciones Inmediatas, creado por Figueres en 1948, su principal interés policíaco se concentraba en las publicaciones clandestinas.
Más tarde publicamos el semanario ADELANTE y durante varios años, para darle cierta legalidad, fui públicamente su director.
En San José, en la esquina del Mercado Central, dos compañeras fueron las primeras en vender el periódico, voceado y públicamente. Esta tarea la cumplieron las compañeras Felipa Mena y Pilar Corrales, quien ha sido mi esposa y compañera durante 56 años.
Antes de eso y por supuesto con menos años serví a las tareas de la célula Vladimiro Maikovsky, que así se llamaba una célula de San Pedro de Montes de Oca. Ahí militaba mi abuela, doña Juanita Massenet, como la llamaban. Fue ella, en compañía de mi queridísima Ester Umaña las organizadoras del primer sindicato de trabajadores textiles afiliado a la CTCR. Ambas eran obreras en la Fábrica Saprissa.
El último día de la Guerra Civil cuando se entregaron las armas la casa donde vivía mi abuela fue brutalmente ametrallada y un tontillo también disparó contra la casa de mis padres, vivíamos frente al Liceo de Costa Rica. Ese mismo día asesinaron a algunos camaradas y poco después cometieron el Crimen del Codo del Diablo.
En todo el periodo de la ilegalidad estuve activo en el partido y en los sindicatos. Mientras estudiaba en la Universidad servía de “abogado” sindical. Atendía muchos casos y creamos una organización juvenil que llamamos Asociación General de Estudiantes. Todo esto lo hacía mientras asistía a la Facultad de Derecho y a la Escuela de Filosofía y Letras.
Luego me encargaron ocuparme de la reorganización de la Juventud Vanguardista, que en aquellas condiciones resultó una tarea difícil pero fructífera. De ahí salieron cuadros importantes para el partido, que simbolizo en los nombre de Rigoberto Sánchez Vargas y Adolfo García Barberena.
En 1959 me incorporaron a la Dirección Nacional del Partido. Así lo decidió el Comité Central.
Durante tres años estudié en la Academia de Ciencias Sociales de la Unión Soviética.
Formé parte del equipo de redacción de la Revista Internacional, también publicada con el título de Problemas de la Paz y el Socialismo.
Fui diputado durante 8 años, hice lo mejor que pude para representar dignamente al Partido Vanguardia Popular, a la clase obrera y a todo el pueblo. Adicionalmente debo decir que en cumplimiento de la tradición comunista durante todo el tiempo que fui diputado entregué íntegro mi salario, la cuota de gasolina y hasta los aguinaldos a la caja del partido. Yo recibía un salario semejante al que recibían otros camaradas que servían a tiempo completo a la organización. Igual lo hicieron Rodrigo Ureña, Freddy Menéndez, Arnoldo Ferreto y Eduardo Mora.
Nunca viaje a costa del presupuesto nacional y nunca cobre viáticos a la Asamblea. Un señor de apellido Ulate me entregó una certificación en que consta lo que digo.
En el partido hice siempre lo que fue necesario, ocupé muchas posiciones y cumplí las tareas más diversas.
Durante el periodo más activo del movimiento huelguístico dirigí la comisión que se ocupaba de la lucha de las masas obreras y campesinas. Tuve el honor de tener entonces como asistente a Yamileth López, heroína nacional caída en defensa de la Revolución Popular Sandinista.
Además debo agregar que asesoré a sindicatos en las discusiones de las convenciones colectivas y nunca cobré un centavo. Ni siquiera nos planteamos la posibilidad de lucrar con esa actividad.
Nunca he sido sancionado por faltas políticas o morales, en el partido.
Muy joven fui declarado “moralmente inepto” por el Servicio Civil.
Un señor vinculado familiarmente con el detractor que me llama dinosaurio, ha escrito que yo le pedí a los jóvenes que se prepararan en el manejo de armas y en el arte del combate. Con eso pretende demeritarme. La verdad es que eso no es mentira, así fue. Formé parte, junto a Manuel Mora Valverde y Arnoldo Ferreto Segura, de Comisión Militar del Partido. No hicimos mal ni nos equivocamos. Puede ser que esto hiera a los señores de “las nuevas sensibilidades”, pero siempre estuvimos preparados para cumplir nuestros deberes revolucionarios. Los riegos eran grandes y aún mayor el deber de la solidaridad con las guerras populares que se libraban en la región. Cumplimos.
Un buen recuerdo. Cuando logramos entrar a las oficinas de la Seguridad Somocista, encontramos entre muchas cosas interesantes una Tarjeta de información sobre Humberto Vargas Carbonell, en la que se me señalaba como traficante de armas. Esta nota era de 1956. Me sentí feliz al leerla aunque nunca fui “traficante” pero sí enemigo de la dictadura. Debo confesar que esa nota me produjo una enorme satisfacción.
Después llegaron las horas amargas de la división del PVP. Sobre esto estoy escribiendo con algún detalle. Tengo las actas del 14 Congreso y casi toda la información de la prensa burguesa. Puedo decir que “La Nación” en dos meses publicó tanta información como nunca lo había hecho sobre otro tema. Toda dirigida contra Humberto Vargas Carbonell y Arnoldo Ferreto Segura. Conozco quien entregaba esa información torcida así como los que hacían llegar documentos falsos a la Embajada de la Unión Soviética. Los que conspiraron contra la unidad del partido de los comunistas, en un lado y otro, tan pronto pudieron se pusieron al servicio de la burguesía y del imperialismo.
Me siento orgulloso de todos los que en las condiciones más difíciles no renunciaron a sus convicciones ni a la lucha. Muchos otros camaradas fueron duramente golpeados por la división, pero conservaron su compromiso con el pueblo, aunque se marginaran de la lucha organizada. Por ellos siento el mayor respeto y total comprensión. Fueron días muy difíciles, no fueron pocos los que torpedeaban los intentos de reconstruir la unidad de los comunistas.
En diciembre de 1983 conversé con Manuel Mora Valverde, fui a buscarlo a Cuba con el propósito de evitar la división o más bien de restablecer la unidad del partido. El aceptó el plan que le propuse y al regresar a Costa Rica lo puso a consideración de sus compañeros. Era una posibilidad para evitar la tragedia política. Lo acordado entre nosotros dos fue rechazado y se cristalizó la división. Nosotros perdimos mucho y también perdió el pueblo. La constancia de que Mora planteo la cuestión resulta de la lectura de la autobiografía de Alvaro Montero Vega.
Repito que lo de dinosaurio no me molesta, puesto que respeto profundamente a los animales. Me ofende la malacrianza del dirigente del Frente Amplio.
Enfrentando el insulto recordé a mi tía Amelia, buena como ninguna, practicante de un cristianismo de interpretación campesina, llena de amor por la naturaleza, por la vida y por la gente. El presupuesto familiar lo gastaba en rezos con el pueblo, repartía tamal asado, bizcochos, tajadas de lomo relleno (esa era la delicia) y hasta cigarrillos puestos siempre en un plato blanquísimo. Estaba convencida de que contribuía así a que sus vecinos se acercarán a Dios y por esa vía a la gloria eterna. Esta mujer que tanto contribuyó a mi formación, me obligaba a respetar a los animales, me escondia las flechas y me negaba las tortillas de queso si sabía que cargaba esa arma tan peligrosa, construida con una pequeña horqueta y unas poderosas tiras de hule, arrancadas casi siempre de un viejo neumático. Cuidaba los árboles y tenía una bellísima colección de begonias a todo lo largo del corredor de su casa. Su portal navideño fue siempre una colección casi infinita de verdes diversos y los días de rezos eran auténticos banquetes humildes y campesinos.
Pasaron los años, soy ateo pero recuerdo siempre sus enseñanzas “doctrinales”, por la cual no me duele que me llamen dinosaurio. Me decía,--“Vea a los animales hay que respetarlos y quererlos porque hasta las ratas y las cucarachas son hijos de Dios”. Colijo, entonces, que también han de serlo los dinosaurios.
Así que tampoco rechazó el que se diga que estoy en vías de extinción, puesto que muy pronto ajustaré 82 años. Me iré tranquilo porque no seré conmovido por grandes arrepentimientos y porque seré amortajado por la bandera roja de los comunistas.
Pero ya verán como el partido de los comunistas está muy lejos de los vaticinios oportunistas; al contrario, son precisamente los tránsfugas quienes, aunque materialmente vivan bien ya están extinguidos. Son basura histórica, los comunistas somos el germen de un futuro pleno de justicia y bienestar para los que han sido explotados, sometidos y discriminados.
Unas palabras más sobre la nueva sensibilidad.
A decir verdad no entiendo qué es lo que se quiere decir con esa expresión. Supongo que fue acuñada para diferenciarse de los comunistas. Y con ella o sin ella efectivamente somos diferentes. Nosotros los comunistas no permitiríamos jamás que se atacara a un revolucionario como Hugo Chaves, como lo hizo el candidato a la Presidencia del Frente Amplio.
¿Es que acaso la nueva sensibilidad es el arte del quedar bien con los explotadores, con propósitos electorales?
No hablemos de sensibilidad, hablemos de ética. Y entonces será más fácil entendernos.

lunes, 16 de febrero de 2015

UNA OPINIÓN SOBRE LA SITUACIÓN DEL DIPUTADO RONAL VARGAS Y EL FRENTE AMPLIO



                                                                       Humberto Vargas Carbo


El conflicto entre algunos dirigentes del Frente Amplio y del diputado Ronal Vargas ha adquirido dimensiones inesperadas e inconvenientes para la izquierda y, en general, para todo el movimiento popular. Nos sentimos por eso obligados a dar nuestra opinión, la cual no tiene el propósito de polemizar con los implicados en este asunto. La prensa burguesa con su particular odio contra la izquierda y la imprudencia con que algunos dirigentes del Frente Amplio han conducido este asunto, han provocado un incendio donde debió privar la prudencia y el más absoluto respeto para todas las partes. Nos parece, lo decimos con el mayor respeto, que llegó la hora de apagar el fuego, puesto que las llamas de una manera u otra menoscaban la opinión popular sobre las organizaciones de izquierda,  cualquiera sea su signo.
1.- El acoso sexual es un acto gravísimo, que puede adquirir dimensiones penales, y que  por eso  los implicados han de tener derecho a un debido proceso y también  a que se respete la presunción de inocencia,  conquistas fundamentales  del derecho moderno. Al diputado Vargas Araya le fueron negados esos derechos. No puede ser que frente a un derecho humano fundamental priven la hipocresía y el electorerismo. No decimos que el diputado sea inocente, pero  nos parece que no ha sido demostrada su culpabilidad.
2.- Pensamos también que las relaciones de pareja pertenecen al ámbito privado y que nadie, sino es que se acude a los procedimientos establecidos por la ley, tiene el derecho a intervenir en ellas. No basta el dicho de una persona,  quien, además, después de quejarse  ante sus amigos o compañeros se niega a formalizar una denuncia. No se puede admitir que por una vía de hecho se vulneren los derechos fundamentales de persona alguna,  con el pretexto de garantizar el anonimato de  otra. Los dirigentes del FA  abusaron de su poder cuando exigieron a un diputado renunciar a un puesto de elección popular.  Los diputados no son apéndices de los partidos, su personalidad no se compromete por militar en un partido. Entendemos que la pertenencia a una organización política es un acto consciente, es decir, un acto de voluntad y no la renuncia al derecho de tomar sus propias decisiones.
3.- Un discurso desde una curul en que se menciona  la palabra “renuncia”  no puede considerarse su presentación formal  que, como se ha establecido, requiere la mínima condición de presentarse formalmente ante el Directorio y que este  le dé traslado formal a la Asamblea Legislativa, que es la reunión, en la hora y sitio indicados, y con suficiente número para considerar cumplido el requisito del quórum. Estas condiciones son imprescindibles para la validez de las decisiones que ahí se adopten. Estos requisitos se desprenden de lo establecido por el inciso 8)  del artículo 121 de la Constitución Política que, en lo que interesa, dice: Artículo 121.- Además de las otras atribuciones que le confiere esta Constitución, corresponde exclusivamente a la Asamblea Legislativa…8) Recibir el juramento de ley y conocer de las renuncias de los miembros de los Supremos Poderes”… Conocer significa presentar un documento formal, someterlo al criterio del plenario y tomar una resolución. Es esta acepción la que  resulta de una interpretación jurídica de ese verbo. Véase lo que indica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua:  conocer. 9. Intr. Der. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce del pleito. Es pertinente también ver el recto sentido del verbo entender.  Entender. 9. Ocuparse en algo. 10. Dicho de una autoridad tener la facultad o jurisdicción para conocer de materia determinada.
Este entendimiento  es la única y recta interpretación del texto constitucional.
Esa interpretación se aplicó al caso de la renuncia del diputado Eduardo Mora Valverde. Se conoció de la renuncia presentada formalmente y la Asamblea  tomó una decisión.
También se equivocaron los señores magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones que dieron eficacia a una supuesta renuncia en que evidentemente se violaba  la disposición constitucional citada.
Toda esta serie de garrafales errores  legales fueron cometidos en el proceso que comentamos.
La renuncia a un puesto de elección popular es en sí misma un acontecimiento de extrema gravedad jurídica y política,  por eso  el constituyente estableció que debía ser examinado por la Asamblea y no tratarlo como se ha hecho, con una repugnante liviandad.
En nuestra opinión todo esto resulta muy sospechoso.
4.- Nuestra conclusión es que en estricto sentido legal la “renuncia” del señor Vargas Araya no ha sido presentada y, por esa razón todas las acciones posteriores a su discurso son absolutamente nulas y que, en consecuencia, el único camino correcto es devolver todos los asuntos al momento  que precedió a su discurso en la Asamblea, a partir de ese acto todo lo actuado  es absolutamente nulo.
5.- Bajo cualquier circunstancia, el pueblo, que es lo que importa, está recibiendo un mensaje negativo sobre la conducta de las organizaciones de izquierda. Tangencialmente se  involucra  en esta  cuestión a organizaciones y personas  ajenas a los lamentables hechos.
Estamos convencidos de  que lo mejor es que los efectos mediáticos sean paralizados, el FA pueda resolver sus problemas sin ninguna participación de la prensa reaccionaria que sirve solamente a la oligarquía y al imperialismo.
También queremos subrayar que, según  nuestra opinión, las diferencias que separan a  un partido burgués y corrupto de una organización auténticamente popular no se define por el manejo de un asunto sexual, eso es absolutamente irrelevante. La diferencia es  total o no es.. Esa es nuestra opinión.
PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

viernes, 13 de febrero de 2015

DOS POSICIONES SOBRE EL CAMBIO SOCIAL PRIMERA PARTE



Humberto Vargas Carbonell

A no pocas personas interesadas en la política, igual que mí, nos llamó la atención la declaración del señor Gerardo Vargas diputado del Frente Amplio según la cual “ESTE GOBIERNO DEL PAC ES UNA TRANSICIÓN A LA IZQUIERDA”. Como es  imposible aceptar esta tesis, consideramos necesario  analizar los problemas implicados en esa declaración. Trataré de hacerlo a mi manera, sin otro propósito que estimular la discusión de los asuntos nacionales, más allá de las estrechas fronteras electoreras.
Me parece que el sustantivo “transición” aplicado a la política puede entenderse de dos maneras. Una, según la cual “la transición” es un proceso sin saltos dialécticos, es decir que un gobierno burgués por la propia lógica de del sistema pueda ser mecánicamente sustituido por  un gobierno de izquierda que, se supone, será el portador de una profunda y popular transformación de la sociedad.  El otro entendimiento supone  que la agudización de los conflictos de clase y del modelo de explotación imperialista prepara a las masas para la lucha directa por el paso del capitalismo neoliberal a un modelo de sociedad socialista.
Interpreto que el señor diputado se refiere al primer sentido, es decir aquel  prevé un tránsito sin saltos de lo viejo a lo nuevo, es decir,  un proceso que se realiza al margen de la acción política de las masas. El proceso de la acción popular queda así la lucha puramente electoral.
Nosotros pensamos que esto no puede seguir ese camino, sino otro que va en dirección contraria.
Ante la posibilidad de que el Frente Amplio pudiera alcanzar una mayor votación se desató una campaña brutal.  Es lo que ellos mismos bautizaron con el nombre “campaña del miedo”, denominación que nos parece incorrecta, puesto que sería válida si realmente logran atemorizar a los luchadores.
Imaginen lo que ocurriría en este país si la burguesía llegara a la conclusión de que la “izquierda”, en sentido genérico, pudiera hacerse del gobierno. La lucha de clases inmediatamente tomaría  un carácter especialmente violento, frente a lo cual la mal llamada “campaña del miedo” no sería más que un juego de niños.
¿Cuál es la raíz entonces del error de quienes se apegan al electorerismo?
 Nos parece que es en gran medida el reflejo de la falsificación permanente, tanto en los medios como en las escuelas, de la realidad social.  Sin arrancar la máscara que la oligarquía ha colocado delante de la realidad no será posible comprender bien en qué tipo sociedad nos corresponde actuar y  en consecuencia tampoco encontrar las vías para superarla.
Es evidente que cada clase analiza los fenómenos sociales desde una óptica ideológica  diferente y que el resultado del análisis determina la acción política.
Pensamos que el deber las izquierdas, comunistas o de otra orientación, es volcar su mirada sobre la realidad de los que sufren, de los obreros explotados, de los campesinos sin tierra, de los pescadores sin derechos, de los habitantes de los tugurios, de los aborígenes explotados sin tregua durante más quinientos años, de los jóvenes desocupados empujados por la miseria a los vicios y a la prostitución, de las madres solas sacrificadas al extremo por la sobrevivencia de sus hijos: de todos los discriminados por una burguesía apátrida, insensata y avarienta. Determinar quiénes son los que están destruyendo al planeta y con ello la vida misma.
Al lado de esta realidad hay otra,  la de los oligarcas, de los que entregan lo que NO les pertenece a los monopolios imperialistas y le roban su sudor a los trabajadores, a los grandes banqueros,  que son verdaderas sanguijuelas que se alimentan de lo que chupan al esfuerzo de toda la sociedad.  Es un cardumen de pirañas reclamando el “derecho” a devorar a los demás. A  ese infame “derecho” es al que aquí y afuera le llaman “democracia”, por supuesto carcomida por la corrupción, hipocresía y el puritanismo.
Es claro también que entre estos grupos sociales hay estamentos medios, que cada día están más lejos de los oligarcas y más cerca de los explotados. Estos, víctimas propiciatorias de la llamada “diferenciación social” que no es más que  un eufemismo para callar una verdad: vivimos en una sociedad cada día más injusta.
Pues de esta diversidad social, los comunistas hemos optado por los pobres, contra los explotadores y con una gran esperanza puesta en los sectores  medios.
Si se acepta esta realidad aquí resumida no queda lugar para la indiferencia, ni para la neutralidad. El camino es optar. El que no opta traiciona.
LOS OBREROS EXPLOTADOS Y LAS CLASES DOMINANTES
En dependencia del análisis social se asumen las posiciones política, pero no arbitrariamente, sino en relación con una concatenación dialéctica que, por eso mismo, rechaza las interpretaciones formalistas y las que no pasan de ser simples introspecciones.
El individualismo es la negación de la ciencia social y, a menudo, simplemente una especie de solipsismo, que por sus consecuencias  vendría a ser la mayor inmoralidad social.
Los individualistas me traen a la memoria a un extraño y sinvergüenza personaje de un poema de Luis de Góngora, que ustedes fácilmente recordaran.
Ándeme yo caliente

Y ríase la gente.

Traten otros del Gobierno

Del mundo y sus monarquías,

Mientras gobiernan mis días

Mantequilla y pan tierno,

Y las mañanas de invierno

Naranjada y aguardiente,

Y ríase la gente
Estas líneas las guardo en la memoria porque siempre he pensado que serían excelentes como primer párrafo de un himno de UCAEP. Con gusto las comunicaría si supiera que alguien haya decidido dedicar su talento a tan innoble propósito.
Los oligarcas fácilmente olvidan sus rencillas cuando  ven en riesgo sus ganancias y, como el dinero no es portador de ningún propósito honesto o generoso, unidos se comportan como fieras hambrientas, aunque tengan repletas sus barrigas.
Cuando les es posible lograr sus propósitos con cierto grado de paz social, lograda con el uso de recursos ideológicos e imposiciones,  encubren su explotación con pequeñas obras caridad, que son la demostración de la mentira sistemática de burgueses y de gobiernos ineficientes o, en el peor de los casos, corruptos.
Me parece que es oportuno preguntarse ¿Cuál es la fuente de la ganancia capitalista? Pues el trabajo de los asalariados o de los siervos o de los esclavos.
La fuente de todo enriquecimiento—de manera directa o indirecta—es la explotación del trabajo ajeno.
Los explotados reciban una parte de la riqueza producida, el resto se lo apropia el burgués.
A quien le interese lo que aquí resumimos tan sencillamente como nos es posible, debe estudiar “El Capital” de Carlos Marx.
El capital tiene su razón de ser en el afán de alcanzar la máxima ganancia y el obrero lucha por obtener una parte justa de la riqueza producida por su trabajo.
No es difícil percatarse de que este proceso de la producción material es la fuente directa y primaria de la lucha de clases.
En las condiciones del capitalismo es el antagonismo entre ganancia y salario.
Este antagonismo no desaparece automáticamente, genera una lucha permanente  que se expresa políticamente con la existencia de una clase dominante y otras subordinadas.
La clase dominante subordina a sus intereses toda la institucionalidad, los poderes públicos (Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial y otras instituciones anexas). La principal tarea del  aparato represivo es precisamente defender los intereses de la clase dominante.
Vale la pena recordar y examinar  en la lucha generada por la promulgación (pospuesta) de la Ley Procesal Laboral.
Las cámaras patronales y su cúpula (UCAEP) gritan y patalean y, como cada vez que se dicta una norma laboral, anuncian su inminente ruina. Esto no es tanto la oposición a laley como el intento de debilitar al Gobierno y someterlo más y más a sus intereses. En este campo han tenido éxito. También ganan terreno en el propósito de desprestigiar a la izquierda parlamentaria, a la que han puesto de rodillas, con la salvedad de  la diputada Ligia Fallas.
Todos esos escándalos son prueba de su miedo y de su afán de conservar  el poder absoluto. Temen al pueblo, sus debilidades las compensan obligando a los poderes del Estado a ser más eficiente en la defensa de los intereses capitalistas.
Esta conducta es vieja en la historia. El lloriqueo capitalista es siempre el anuncio de la más brutal represión. También el Libertador tuvo que enfrentar esas maniobras. Juan Rafael Mora Porras, al momento de la recepción del Ejército Vencedor, en 1856 dijo: “Yo también he lidiado con mil dificultades, contra la escasez y la inercia, contra el egoísmo y la pusilanimidad de esos seres a quienes el más leve revés espanta, para quienes la más ligera nube es una tempestad que augura un naufragio porque no se han convencido de que la gran virtud de un patricio es la indómita constancia en la próspera o adversa fortuna”.
La política se desnaturaliza cuando se convierte en un intercambio de temores. Es admisible el temor de los burgueses y de los imperialistas ante los revolucionarios de todos los signos. Esto es comprensible porque están cuidando sus privilegios, pero es inadmisible entre en las fuerzas populares, puesto que precisamente el temor obstaculiza la lucha por un futuro de justicia social, de defensa de la patria y de lucha contra la pobreza y la corrupción. No habrá cambio social sin audacia, sin espíritu creador y sin un esfuerzo sostenido por la unidad popular.
La derivación más sabia de la definición de la historia que hacen Marx y Engels al inicio del Manifiesto Comunista enseña que la historia la hacen las masas, no los líderes ni los partidos. La hacen  las masas cualquiera sea la vía por la que se busque la transformación revolucionaria de la sociedad. Ninguna alianza con las fuerzas de derecha, con la oligarquía y los yanquis permitirán ningún progreso realmente popular. En Europa y también en América Nuestra, partidos que nacieron como revolucionarios se corrompieron en la unidad con la burguesía; entonces se les puso el mote de “democráticos” aunque se trataba de una gavilla de traidores. Dos ejemplos: El “Partido Obrero Socialista Español” que terminó siendo representante de la gran burguesía y el imperialismo;  lo mismo podemos decir del APRA. Son capaces de ganar elecciones pero no de cumplir  las aspiraciones objetivas del pueblo trabajador.

El próximo miércoles 18 de febrero continuaresmos enfocando el  aspecto:

"LA LUCHA POR EL SOCIALISMO DEBE SER ORIGINAL"

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