jueves, 4 de diciembre de 2014

UNA PEQUEÑA NOTA SOBRE LO DICHO POR EL DIPUTADO GERARDO VARGAS

Humberto Vargas Carbonell

El día 29 de noviembre “La República” publicó una amplia entrevista con el diputado don Gerardo Vargas, quién es el Jefe de Fracción del Frente Amplio.
El título de la publicación resultó muy sugestivo: “ESTE GOBIERNO DEL PAC ES UNA TRANSICIÓN A LA IZQUIERDA”
Me siento obligado a hacer algunos comentarios respetuosos  a las declaraciones del diputado Vargas.
No es correcto decir, como lo dice, que sobre el “comunismo” hay una acepción peyorativa o que “decir comunismo es hacer una asociación negativa”.
Así piensa el señor diputado, pero yo pienso todo lo contrario.
Trataré de explicarme de la manera más breve posible.
La lucha más abnegada por la justicia social y por el respeto a la soberanía nacional la hemos dado los comunistas. Y precisamente por eso hemos concitado el odio de las clases dominantes, desde los grandes financistas de Wall Street hasta los sometidos burgueses costarricenses. Ese odio es el motor de una gigantesca y prolongada campaña mediática contra los comunistas que, por supuesto, solo un ciego espiritual puede ignorar.
El anticomunismo se ha convertido en un negocio que hace llover dólares sobre las desgastadas conciencias de los vende patria, de los promotores de la explotación de los trabajadores o de los destructores del medio ambiente.
Cualquiera que con buena voluntad examine la historia de las luchas de los comunistas verá que está llena de luchadores por la igualdad y por todas las buenas causas.
Pregunto a usted, señor diputado: ¿Existe acaso un valor más elevado que la lucha por la igualdad de los seres humanos? Por lo que lo conozco, creo que igual que yo usted piensa que la igualdad por la que luchamos los comunistas significa la desaparición definitiva de todas las formas de discriminación, incluyendo la peor, que es la pobreza,  ignorada por  el pensamiento burgués sobre derechos humanos.
En fin cuentas el poder de los que gobiernan el mundo se asienta en la explotación de los esclavos clásicos o de los modernos esclavos asalariados. Contra estos malvados luchamos los comunistas.
Cuando en los años cuarentas se luchaba por las Garantías Sociales, el Código de Trabajo, el Seguro Social, el Impuesto sobre la renta y la ley de casas baratas, el arma fundamental de los enemigos de estas conquistas fueron precisamente los anticomunistas.
Después de la guerra civil del año 48 la campaña anticomunista creció tanto que fue ilegalizado el Partido Vanguardia Popular, fueron disueltos los sindicatos, algunos compañeros fueron al exilio y otros pasaron largos periodos encarcelados. Hubo miles de perseguidos.
A otros se les arrancó la vida y se cometió, por orden de la Junta de Gobierno, el Crimen del Codo del Diablo.
Este crimen se cometió porque según los resultados de las elecciones de 1948 el Partido Vanguardia Popular era la principal fuerza política en la Provincia de Limón. En competencia con candidatos de la oposición y del Gobierno, fue electo diputado el camarada Federico Picado, dirigente comunista. Los otros asesinados, salvo uno, eran militantes comunistas.
El movimiento sindical proletario nació con la huelga de 1934, organizada y dirigida por los comunistas encabezados por Carlos Luis Fallas. Entre ellos los compañeros asesinados en el Codo del Diablo.
A pesar de la persecución el partido de los comunistas logró organizar a los obreros y a luchar por mejorar sus condiciones de vida. La primera convención colectiva se firmó gracias a la lucha de los trabajadores dirigidos por los sindicatos realmente proletarios y fue gracias a la huelga de 1959 que se conquistó el derecho de los obreros agrícolas de recibir el llamado “aguinaldo”.
Podría señalar muchos otros momentos que muestran la grandeza espiritual de los comunistas, de los que jamás traicionaron sus convicciones.
Considerar que el concepto “comunismo” tiene una acepción peyorativa o que tiene una asociación negativa, señor diputado, es irrespetar la historia. Seguramente esa no fue su intención, no tengo porque dudarlo. Pero sí es cierto  que el miedo y el electorerismo no son caminos aconsejables para llegar a la meta de la justicia social.
No puede ser que a la llamada “campaña del miedo” se responda complaciendo sus dictados; esta conducta, al final de cuentas, refuerza a los enemigos. A esta campaña se debe responder con valentía y sin concesiones. Solamente así podrá ser derrotada.
En los años del llamado “calderocomunismo” se desató una lucha que fue un agudo choque de clases sociales. En toda lucha social hay factores superficiales que pueden presentarse como relaciones democráticas, pero que en su esencia son una aguda lucha de clases. Cuando las apariencias se quiebran aparece la brutalidad. De manera que las falsas ilusiones pueden empedrar el camino del infierno. Para esa lucha es imprescindible la unidad popular.
A otros momentos de la entrevista me referiré después, por respeto y porque creo que el camino que han trazado no será el más certero.




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