martes, 9 de diciembre de 2014

NOTAS SOBRE UNA EXPERIENCIA SINDICAL



 Humberto Vargas Carbonell

Ya que el silencio político es  mal consejero, sigo el buen camino escribiendo una nota más sobre la entrevista de “La República” con el diputado don Gerardo Vargas.
Al periodista le pareció necesario poner un título medio escandaloso. Dice ese encabezamiento: “ESTE GOBIERNO DEL PAC ES UNA TRANSICIÓN A LA IZQUIERDA”.  ¡Dios lo oyera!, dicen mis amigos creyentes, que son muchos. Pero estoy seguro de que no los oirá, puesto que no es cierto que se esté gestando en este gobierno  una verdadera transformación social.
Cuando el periodista le pide al diputado  que diga “en qué aspectos puntuales ha mostrado el Presidente voluntad para girar hacia un gobierno progresista” no puede responder nada concreto, hasta su singular inteligencia se confunde. Dijo: “Lo veo en el caso de los trabajadores y los aumentos de salarios y lo percibo también en los programas sociales del PANI y el IMAS. Asimismo, vemos con buenos ojos los cuestionamientos que se hacen en el proceso de concesiones. Y termina: Hay signos de que él quiere virar hacia la izquierda, aunque todavía es muy pronto para juzgar si le va a dar mayor importancia al tema solidario o no.”

La posición del Gobierno ante los trabajadores quedó muy clara con la conducta oficial frente a la lucha de los trabajadores de Japdeva y al sindicato SINTRAJAP. La primera acción del Presidente fue ordenar la ocupación de los muelles por la policía, esta vez armada como si se tratara de una guerra. Luego, según nuestra opinión, el proceso negociador fue un desastre para los obreros.

La demanda central de los obreros tenía un carácter esencialmente patriótico, se trataba de una  lucha contra la presencia de un monopolio imperialista al cual se le había otorgado el derecho exclusivo de manejar las actividades portuarias relacionadas con portacontenedores, en perjuicio de la empresa nacional y de sus trabajadores.
Esta situación que no es el único punto inadmisible, pero el Sindicato con pleno razón lo colocó en el centro de su lucha.

La sinrazón del entreguismo se concretó en la cláusula 9.1 de la concesión, que bien podríamos llamarla la consagración del monopolios y el entreguismo.

Sintrajap es un sindicato luchador, con una dirección inteligente y una base siempre dispuesta al sacrificio. Pero en esta lucha se quedaron solos, ni siquiera la Confederación Rerum Novarum , a la cual está afiliado Sintrajap manifestó con una solidaridad activa.
Al final no solamente muchos  sindicatos dejaron aislados a los que combatían, y esto  facilitó la formación de una  entente de la derecha oficial contra el sindicato.

Mientras unos callaban, las cámaras y los medios de la derecha vociferaban y mentían contra la huelga.
Se confabularon los Poderes del Estado, cada uno en lo suyo pero todos contra los trabajadores en huelga. Quedó demostrado que la esencia de esta lucha era el enfrentamiento entre una organización obrera y toda la oligarquía entreguista. No fue una situación novedosa, fue la repetición del enfrentamiento de las luchas obreras y populares a lo largo de la historia nacional.

Algunos se asustan de solo escuchar que se habla de lucha de clases, niegan esta confrontación social, pero jamás encontrarán argumentos para demostrar lo contrario.

En el momento crucial de la lucha obrera intervinieron los diputados del Frente Amplio pero no para apoyar la lucha sino para imponer una negociación, cuando era imprescindible reforzar la lucha.  Esta fue nuestra apreciación inicial que se confirmaba conforme pasaban los días.

El 4 de noviembre el periódico hace una publicación con el título HUELGA DETERIORA LA RELACIÓN DEL FRENTE AMPLIO CON EL GOBIERNO. Según esa misma nota (el 4 de noviembre 2014) “…el jefe de la banca frentamplista, Gerardo Vargas, participó en la redacción de un acuerdo para dar fin a la huelga, golpeada por el gobierno a diez horas de haber iniciado el 22 de octubre, mediante una intervención policial… Sigue el periódico: “ Tanto el FA, como Vargas, quien participó como testigo y mediador, estimaron que el documento era satisfactorio para las partes” y se agrega: “Sin embargo, horas después y por votación de 15 a 0, la directiva de Sintrajap rechazó el arreglo, al considerarlo insatisfactorio por no tocar la cláusula que le daría a la empresa APM Terminals la exclusividad en la atención de barcos portacontenedores en el mega puerto que la firma construirá en Moín y que operará por 33 años.”

El rechazo unánime del acuerdo de la “casa presidencial” decepcionó a algunos altos dirigentes del Frente Amplio, así lo hizo saber su Secretario General Rodolfo Ulloa en el diario La Nación. Copio lo que interesa: “Sobre ese documento elaborado el jueves, el Secretario del FA, Ulloa, afirmó que se sienten “decepcionados CON QUE LA DIRECTIVA y las bases de Sintrajap no lo aprobaran”.
La Dirección Sindical y la masa de los huelguistas con toda razón rechazaron el acuerdo que, en la práctica significaba una rendición. Era el momento de reforzar la lucha, pero no se tomó ese camino que era el correcto.

En ese acuerdo se obvió lo principal: no se incluyó una decisión sobre la cláusula  9.1 de la concesión y esta la razón principal de su rechazo.  Como dijimos antes el camino era reforzar la lucha y sobre esa base crear  mejores condiciones para una negociación. Este camino fue obstruido por  los “decepcionados” que se dieron a la tarea de entrar a negociar a cualquier precio. El precio lo pagaron en primer lugar los obreros de Japdeva y el pueblo de Limón, y después todo el país sometido a las brutales imposiciones neoliberales.

 Se les ocurrió acudir a  la Defensoría de los Habitantes, le dieron a la Casa Presidencia la posibilidad de insistir de nuevo en proposiciones que habían sido rechazadas. No era más que un cambio de escenario para vencer a un sindicato debilitado por circunstancias impuestas impuestas desde afuera y con muy pocas posibilidades de revivir el espíritu de lucha en sus bases.

El Sindicato y los trabajadores perdieron una batalla y aún no se decidido quien triunfará en la guerra. Somos optimistas y creemos que ganarán los patriotas, ojalá encabezados por Sintrajap.

ALGUNAS PALABRAS ACLARATORIAS

Con motivo de un comentario anterior sobre las declaraciones del diputado Vargas,  apareció en FB una discusión muy superficial y absolutamente inútil. No nos interesan esas opiniones.

Los vanguardistas discrepamos algunos elementos de la política del FA y coincidimos con algunos compañeros que militan en ese partido.
Pensamos que no se puede pensar en la unidad popular sin la presencia del FA. La izquierda es más diversa que lo que aparece en la superficie, pero sí se lucha contra el neoliberalismo y por una transformación de la sociedad basada en la justicia social, por la defensa de los intereses nacional y de la soberanía, si se forja una unidad en la lucha  por la eliminación de todas las formas de discriminación y por la defensa del medio ambiente, podemos trabajar juntos y vencer unidos. No se trata de la unidad de cúpulas dirigentes, sino de la unidad de todo el pueblo.
No existen partidos puros. Pero todos podrían forjar una  voluntad unitaria y esa voluntad puede ser el motor de un cambio revolucionario.

La burguesía ha mostrado una gran capacidad para posponer diferencias y coligarse en defensa de sus mezquinos e inmorales propósitos.
Seremos capaces de ser más unitarios que ellos para construir una sociedad justa, un mundo limpio de depredadores del ambiente y sin discriminaciones. Si lo logramos seremos más productivos y más cultos.

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