martes, 9 de diciembre de 2014

ERA UN 7 DE DICIEMBRE



 TRINO BARRANTES

Era un 7 de diciembre de 1994. Hace 20 años, estando en una asamblea general del SINDEU, Alicia Sequeira atravesó con sus pies silenciosos todo el auditorio de Derecho y me dijo al oído: ¡acaban de asesinar a Oscar, María del Mar y Jaime¡. Interrumpí por unos segundos a Héctor Monestel, Secretario General del SINDEU y le pedí que me regalara un espacio para comunicarle a las y los afiliados(as) de tan trágica noticia. Recuerdo como William Jiménez, se vino hacia nosotros, con su rostro lleno de lágrimas, elevó aquella consigna que todavía nos duele en el corazón: COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DE AECO, PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE, creo que fue el minuto de silencio más largo que haya recorrido mis vibras internas…
A los militantes de lo verde, mi poema de amor para sembrar con ellos y ellas, miles de árboles en la conciencia de los costarricenses.

AGRESTE BOSQUE
A: María del Mar, Pablo, Lorenzo
EPÍGRAFE: 

“Que sabor amargo
deja la melina
al arder su carne,
cuanto humo ignominioso
deja herir la teca
en sus llamas.
Los árboles deberán
ponerse en fila
para nacer en sus silenciosas raíces
la palabra redimida”

I
Arrebátame
cualquier impulso
para tener de tu savia
el vértigo del amor.

Tomo por tus vocales
mi nombre de resistencia:

A E C O
y me animo
en este letargo de complicidades
a romper con ellas
la claridad de la tarde
a fin de alumbrarnos
esta noche de fuego
y dolor.

Dadnos una sola palabra
de tu piel
para cobijar del frío
el abrigo de los árboles.

Tu poesía Lorenzo,
tu sonrisa María del Mar
y tu barba apresurada
para asaltar con ustedes
la pereza inhiesta
de los traicioneros
de la Patria.

Sembremos hermanos
en esta noche asesina
cada espacio con espasmos
para crecer la aurora
en la memoria redimida
de tus luchas incansables,
incorruptibles y fraternas.

No nos dejen declinar
en la incertidumbre.
No es tiempo para morir
en la cosecha de dudas,
en cada flor, en cada hoja
tendremos el invierno necesario
cuando de nuevo todos crezcamos
enraizados en tus luchas.

II
María del Mar
desatemos esta noche
de lunas
y llevemos el canto
hasta la transición
de la clorofila
del mar en sus ocasos.

Lorenzo (Jaime),
dejemos libres
el espacio obligado
para madurar los cantos
fértiles de tu poesía.
Recuerda ahora
el fruto dulce de tus formas.

Como tu obra permanente
aquel viejo Pop Wuj
que llevabas puesto en el carcaj
de tu destino,
sí, hasta que un relámpago
nos ilumine
en la desnudez plena
de tus cuerpos
habremos de dar lugar
al descanso…Los árboles de pie
-hermano- nunca duermen
ya vendrán otras horas
para conciliar el sueño.

Pablo (Oscar)
estás tendido junto al dolor
de los otros
como una noble semilla germinada.
Solo mira como brotan de tus manos
los impulsos del nuevo sol,
los tallos de esperanza
y la floresta tibia
que nos crece asombrosa
como las lianas
y vuela rauda en las alas
de los colibríes.

III
Desabrocho la brisa
para madurar de golpe
las hilachas del espíritu.

Libero el movimiento del tiempo
y dejo a la deriva
la barcaza de tus sueños
para que la proa de la vida
se nos pueble de mariposas.
La rotación de tus verdades
desnudarán de fantasmas los recuerdos
en la luz templada
de tus signos zodiacales.

Diciembre, lo recuerdan,
será un mes de las abejas,
incesantes colmenas
que maduran miel
en otros toneles.

Con tu compromiso
desvistieron el litoral de las mentiras:
Exactos, rigurosos, elocuentes, incisivos
tus ideales dieron lugar
al nacimiento de la nueva palabra
y bajo la mágica luz de los extremos
un coro de tortugas
atrapando el viento libre en sus bocas
nos ataron la piel
con himnos de asombros y verdades.
Con el tintinear de las caracolas
hicimos música
aquella tarde en que los enterramos…

Hermanos, compañera,
nos crecen los yerbajos,
un nuevo canto se asoma en la montaña
y en la plaza de la Democracia
están cantando una nueva tonada
porque ha crecido en el pueblo
la danza de tus espacios
para bailar hasta la alborada.


DECLARACIÓN DE LOS GORRIONES
EN TEMPORADA DE TALAS

A David Maradiaga.
Luchador de lo verde

I
Vamos a roturar
la tierra
con un golpe
de gorriones en celo.

Enhebremos la semilla
con la rutina
de los climas
hasta dar lugar
a que madure el viento
con su son de reggae
y duendes descalzos.

Declaramos en este momento
el beneficio del vuelo
de los husos horarios.
Proclamamos la defensa
de tejer los colores
con el sol desnudo
y la mañana por testigo.

Haremos crecer las ranas
con el cansancio largo
de los ríos viejos
en sus charcas citadinas
con sabor a guaro
y guitarra.

Que cada uno madure
y reparta el néctar
la ilusión de las guayabas
en tiempos de ternura.
Que juntos empapemos el silencio
con canto de lluvia.

Vamos, ejército de gorriones,
A desgajar la luna
Para parir un mar de esperanzas.

II
Ajustas el ritmo cotidiano
de tus plumas
en la clorofila
de tus ojos.

Apostrofas el vuelo
en el barro incierto
de los jardines
cuando todavía la ciudad
duerme sus luces de neón.

Un yigüirro en el vientre del smog
fuma la ignorancia
de los ruidos mecánicos.
El unísono son de los pitos
es un grito de dolor
en pedazos.

Soy un gorrión
vuelvo cada mañana
al regazo del ciclo
a la rutina de ejercicios ignorantes
a la música incierta
donde ajusto el ritmo
de mis plumas
con el color de los arcoíris
que nos toman por asalto.

III
Con mi gorrioncita
juntamos las piernas
en el crucigrama de los árboles
dejando la libertad
del sudor en el asalto
del deseo.

El aliento de nuestras alas
madura el viento
que nos trae la desnudez del día.

Somos dos gorriones amantes
somos
crucigrama
sudor
lluvia.

Un poquito de plumas
en carne desvertebrada
hasta el cansancio
hasta el cansancio
cansancio…

IV
Un arco de pájaros
Tiñe de lloviznas el cielo.

Los zopilotes
llevando encima

su pantalón
de tiempos raídos
vacían la atmósfera
de silencios con la pálida luz
que apenas nos alumbra.

A lo lejos
múltiples retinas:
anaranjado intenso
amarillo pálido
rosado grisáceo
gris y negro
anuncian la tarde.

El tacotal asoma
sus sombras inéditas
hasta la transparencia
de la noche.

La noche
que aun no llega
y no se siembra de estrellas
nos deja oír los últimos mugidos
y más allá
un timón a la deriva
conduciendo al descanso
el asombro del ozono.

Hoy es martes
tendremos un aquelarre de gorriones.

Esperaremos –junto a ti-
a que el so se ponga
y cuando los árboles
abran sus bostezos
para transmutarse en energía
daremos a la mañana
un golpe de alas
para abrir el horizonte.





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