sábado, 8 de noviembre de 2014

VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE. LAS HAZAÑAS DE LOS PUEBLOS SOVIÉTICOS SON IMBORRABLES. VIVAN LENIN Y LOS BOLCHEVIQUES.



Humberto Vargas Carbonell

Hoy, 7 de noviembre, se cumplen 97 años de la GRAN REVOLUCION SOCIALISTA DE OCTUBRE.

Fue esta la primera revolución proletaria, surgimiento de una sociedad capaz de garantizar la igualdad de todos los seres humanos, sin explotación del hombre por el hombre.

El genio político de Lenin y los pueblos soviéticos hicieron  realidad las previsiones científicas de Marx y Engels.

 
La nueva república: La Unión de Repúblicas Socialistas, se forjó gracias al trabajo de grandes masas de obreros y campesinos.

Cuando Rusia socialista hacía los primeros y  heroicos esfuerzos por superar el atraso económico, social y cultural fue brutalmente agredida por las principales potencias imperialistas y sus sirvientes burgueses. Se inició así una cruenta guerra civil cuyo rostro eran los fascistas rusos, pero sus brazos los gobiernos  burgueses. Más de veinte ejércitos extranjeros, incluyendo a los Estados Unidos, tomaron parte en el intento de destruir el nuevo Estado de obreros y campesinos.

La contrarrevolución fue derrotada después de cinco años de terribles combates.

El “Ejército Blanco”, así se le llamó a los monárquicos y socialistas oportunistas que les dieron apoyo, recibieron  ayuda principalmente de Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y Francia.

Después del triunfo de 1917, la derrota militar y política de la contrarrevolución, fue la gran muestra de la fortaleza de un Estado realmente popular.

El enemigo continuó su actividad anticomunista. La lucha contra la Unión Soviética no tuvo pausas y se hizo cada vez más violentas.

La URSS emprendió un  enorme esfuerzo para la superación del atraso social y cultural.

 El poder soviético se fortalecía, en condiciones del  bloqueo de las potencias capitalista y de una permanente conspiración.

Las potencias  occidentales contribuyeron, de diversas maneras, al ascenso al poder de Hitler y de otros fascistas.

Esperaban un choque bélico entre la Unión Soviética y Alemania, calculando que la destrucción de ambos países les abría el camino para ampliar su dominio imperialista.

Los soviéticos conocían esta estrategia y la respuesta tenía que ser la industrialización del país. Fue un proceso complejo en un país especialmente campesino.  En un periodo muy corto la URSS se industrializó. Esa era la condición indispensable para fortalecer al Ejército Rojo.

La vida demostró que la industrialización del país era indispensable para tener unas fuerzas armadas capaces de hacer frente a la agresión.

Los nazis agredieron y el Ejército Rojo los derrotó . No se debe olvidar que un soldado ruso izó la bandera roja, con la hoz y el martillo, en las torres del edificio que era símbolo del poder de los nazis.

El fascismo había sido derrotado por el Ejército Rojo y por el pueblo soviético.

Estados Unidos no recibió ningún daño durante la II Guerra; al contrario los soviéticos perdieron 27 millones de sus mejores hijos, grandes ciudades y muchos miles de aldeas fueron destruidas. El bloqueo a Leningrado que duro 900 días fue superado, se ganó la batalla de Stalingrado y los nazis fueron también derrotados en KURSK. En los combates de KURSK, donde participaron 3 millones de soldados, trece mil tanques y miles de aviones, se inició la contraofensiva soviética, hasta la toma de Berlin.

Poco después los norteamericanos y los británicos lanzaron una ofensiva antisoviética y anticomunista conocida como “Guerra Fría”.

La “La Guerra Fría” desató en combate del imperialismo y la derecha contra la Unión Soviética y contra todas las fuerzas progresistas en el mundo.

El objetivo principal de este ataque era precisamente la destrucción del Poder Soviético, del campo socialista y todas las fuerzas comunistas y progresistas.

En este ambiente de grandes tensiones política el Partido Comunista de la URSS, dirigido por Nikita Jruschev  proclamó la política de “coexistencia pacífica” que fue esencialmente errónea. Con el propósito de fortalecer esta política oportunista y tratando de atenuar las contradicciones con el imperialismo, en el 20 Congreso del Partido Comunista, se presentó un llamado “Informe Secreto”, que utilizó  de críticas a Stalin, muchas de ellas falsas e inoportunas, para realmente debilitar el Estado Soviético.  Mientras los comunistas hablábamos de “coexistencia pacífica” los imperialistas redoblaban su conjura.

En el 20 Congreso  se abrió el camino por el que transitaron los oportunistas, que luego bajo la dirección de Gorbashev y Eltsin destruyeron el Poder Soviético y abrieron curso al restablecimiento del capitalismo en Rusia.

Con nuevos pretextos Rusia sigue siendo el gran objetivo del imperialismo. Pero una vez con toda seguridad fracasaran. El Gobierno ha mantenido una fuerte resistencia frente a las amenazas del imperialismo y se ha incorporado a un conjunto de países que comparten sus posiciones.

Los filósofos gringos decretaron la “muerte de la historia” en diversas versiones, la más conocida es la del filósofo Fukuyama.  La historia está viva, tanto que el mundo unipolar está cuarteado y el capitalismo en su crisis más profunda.

Es hora, a pesar de los últimos acontecimientos, de reconocer con profundo respeto y admiración la obra de Lenin y de los bolcheviques.  Y reconocer que no se puede analizar científicamente los fenómenos sociales, las contradicciones y las luchas de esta época sin acudir a las enseñanzas del marxismo-leninismo.

Los signos de los tiempos nos muestran nuevos triunfos populares.

 


 

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