jueves, 2 de octubre de 2014

UNAS NOTAS SOBRE LA TRAMITACIÓN DEL PRESUPUESTO.



Autor: Humberto Vargas Carbonell

Sobre la tramitación del Presupuesto  General de la República 2015  apenas conozco lo publicado en la prensa. Lo advierto para ratificar  que mi información es incompleta y deficiente. También apunto que, después de la experiencia que hice en la Comisión de Hacendarios, como diputado, puedo afirmar que esa comisión tiene ante sí un trabajo complicado que además de lo puramente contable implica una gran responsabilidad, política, ética y administrativa.
Cuando un partido tiene mayoría directa o comprada en la Asamblea y se adueña de la Comisión de Hacendarios el asunto se simplifica en el trámite, pero se agrava en sus consecuencias. Así ha ocurrido en las últimas administraciones, y esa es una de las razones de las nefastas secuelas.  
La situación ha cambiado, como es evidente, pero tanto el gobierno como la  Comisión Legislativa han ignorado las nuevas circunstancias. Precisamente por eso comparten la irracionalidad que  les impide  una adecuada conexión con la realidad. Aún con un positivo sentido de la honestidad no se puede hacer un buen gobierno si no se tiene un conocimiento cabal de la realidad, fiscal, económica y política. La demagogia anticorrupción no resuelve los problemas de fondo. Resulta que  a menudo los  gobernantes elegidos y sus subordinados, los  jerarcas administrativos,  simplemente cierran los ojos para no ver la realidad circundante y contra ella quieren imponer su voluntad. Históricamente sea demostrado que el voluntarismo puede producir gravísimos errores.
Me tomo la libertad de hacer algunas breves observaciones.
1.- El problema fiscal es de extrema gravedad. En este momento pareciera que el más interesado en resolverlo es don Otón Solís. Pero ha tomado un camino equivocado. Sus planteamientos (su gigantesca moción) tienen una  enorme carga emotiva y las emociones violentas oscurecen la inteligencia.
No sé si don Otón Solís lo habrá dicho, pero parece que él parte—como el que esto escribe-- de que el presupuesto es la más descarada máscara de la corrupción.  Tras esos números que parecen secos se esconden los jugosos frutos que alimentan a los ladrones de la hacienda pública.
No basta con modificar los números, sin orden ni concierto como se ha hecho, es necesario  un estudio más profundo, que no se ha hecho porque generalmente los encargados de hacerlo son  beneficiarios de los malos manejos. Los grupos dominantes, vinculados a la burguesía y a los monopolios extranjeros utilizan su poder político para recibir concesiones, montar empresas o hacer contrataciones que les permiten saquear a la hacienda pública. Como en la mítica banda de Alí Baba son muchos los que roban. Una forma muy significativa es la evasión y elusión de los impuestos.  Evadir los impuestos es robarle al pueblo.
Los usufructuarios directos de la corrupción son en primer lugar los que hacen contratos oscuros con el Estado, lo grave es que estos, sumados a los evasores, son precisamente los dueños de la voluntad de los que gobiernan.  Esta es la enseñanza de la historia.
No se puede entonces cortar por cortar, dejando a la administración sin capacidad para cumplir sus objetivos.
Es necesaria  una visión más amplia y entender que en un solo acto no es  posible solucionar un problema tan complejo como es la crisis fiscal.
Buena parte de lo que  ahora se corte será repuesto posteriormente, utilizando los presupuestos extraordinarios, que serán presentados como “una “situación de emergencia”.
En todo caso un impensado recorte del presupuesto  abre las puertas a los agiotistas,  debilita al Estado y fortalece al neoliberalismo.
También es un despropósito culpar los empleados públicos de los problemas fiscales.
2.- Uno de los grandes problemas fue creado por el candidato ahora Presidente que se comprometió a no presentar ningún proyecto de ley sobre impuestos en los primeros dos años de su gobierno. Por qué no tramitar con urgencia lo que es urgente.
Es difícil saber si lo hizo por simple demagogia electorera o por desconocimiento de la gravedad de la situación fiscal. Si fue por demagogia electorera  el propósito real fue no chocar con los oligarcas y con los monopolios extranjeros;  si por lo segundo, se trata de un acto de irresponsabilidad, puesto que pudo consultar con los especialistas.
Nadie ignora que el déficit fiscal es una carga explosiva que podría detonarse en cualquier momento, sin que sea posible  calcular los daños particulares, pero sí las consecuencias globales. Sí es posible afirmar que una crisis provocada por la irresponsabilidad fiscal haría que los pobres se empobrecieran aún más, que se produjera la quiebra de gran parte de las pequeñas y medianas empresas y que, el desbarajuste, haría más poderosos a los oligarcas y  más honda la dependencia del país en relación con el imperialismo internacional, principalmente de Estados Unidos.
La conducta del Presidente confirmó que, como apunta la sabiduría popular, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Los síntomas del descontento popular son evidentes y crecerán. Lo que hoy es un descontento básicamente económico y difuso, se hará concreto en las demandas políticas. Este fenómeno a los comunistas no nos asusta ni nos alarma; el pueblo busca la justicia social, porque hay momentos en que esta búsqueda es asunto de vida o muerte. Y en tal situación con toda seguridad sabremos cumplir nuestro deber
3.- Las principales cuestiones implicadas en la tramitación del Presupuesto no son, como lo hemos dicho, los problemas aritméticos y contables. Es evidente que aun cuando las cuentas cerraran con sabiduría de contabilista, se estaría muy lejos de la solución del intrincado problema. Tampoco bastaría reducir la corrupción. No toda la corrupción es escandalosa, como en los casos enumerados por el señor Presidente en su informe de los Cien Días. La más dañosa es la que se hace “cumpliendo” los requisitos de la ley. Esa queda cubierta por un manto de silencio. 
Es necesario tomar otras medidas:
A)     Es necesario obligar al Poder Judicial tomar las medidas necesarias para evitar la impunidad de los altos dirigentes políticos y someterlos a la ley como a cualquier otro ciudadano.  El Ministerio Público es el principal alcahuete de los ladrones de  fina corbata y cuello blanco. Al tiempo se debe endurecer la legislación anticorrupción y se debe abrir la posibilidad de la denuncia abierta y sin sanción para los denunciantes.
B)     Debe hacerse una auditoría la deuda pública, tanto la interna como la externa. Es necesario saber el monto de la deuda, las formas de pago y los intereses; el uso de los dineros, saber quiénes han sido los intermediarios y cuánto han ganado con esa intermediación. Además, debe conocerse los detalles de la inversión de estos recursos y sobre su eficacia. Los que han realizado malos manejos o se hayan beneficiado indebidamente deben ser castigados penalmente.
C)    Es urgente incorporar a la legislación los conceptos de deuda odiosa y deuda ilegítima. La deuda odiosa es aquella que se asume a sabiendas de que  puede que causar daño al pueblo. Ilegitimas son las deudas que asumen los gobernantes en abierta violación de la ley. En ambos caso se trata de deudas impagables, con la consiguiente responsabilidad civil y penal de los funcionarios implicados. Buen ejemplo de una deuda odiosa es el contrato para la construcción de la carretera a San Ramón.
D)   Los órganos elegidos y políticamente responsables deben aprobar y rendir cuentas sobre todo el gasto público. Es necesario elaborar un método que permita un control público de los presupuestos municipales. Las instituciones autónomas deberán someter sus presupuestos a la aprobación de la Asamblea Legislativa. Es una anomalía administrativa que la mayor parte del gasto público no esté sometida a la aprobación y al control de la Asamblea Legislativa.
E)     Los llamados “paquetes tributarios” deben concebirse como una ley de justicia tributaria.  Los privilegios tributarios para grandes empresarios o para los inversionistas extranjeros deben eliminarse. Hay que hacer realidad el principio de que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres.
F)     Un capítulo importante de la cuestión fiscal, en cuanto reflejo de la actividad económica, es trabajar intensamente por construir una economía basada en nuestros propios recursos naturales y humanos. Los recursos del mar están siendo regalados a grandes monopolios; la inversión extranjera en una agricultura intensiva atenta contra la salud de los trabajadores y produce daños que podrían ser irreparables. Es necesario el desarrollo  industrial de nuestros recursos. Ahora quiero simplemente señalar que la solución de los problemas fiscales no podrá abordarse en serio sin plantearse la planificación del crecimiento económico interno.
 

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