jueves, 9 de octubre de 2014

UN COMENTARIO SOBRE LAS RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA DEL PARTIDO VANGUARDIA POPULAR



Más cincuenta delegados de todas las provincias, constituidos en “Asamblea de Activo” del Partido Vanguardia Popular, el pasado 28 de setiembre se reunieron  para discutir algunos de las más importantes cuestiones relacionados con la política nacional y los problemas  de carácter interno.
En su primer acuerdo el Partido Vanguardia Popular ha decidido poner todos sus esfuerzos al servicio de  la unidad más amplia de la izquierda, con vistas a crear un bloque de fuerzas con capacidad para vencer a la derecha en las elecciones del 2018.
Partimos de que la unidad popular es el único medio para enderezar el rumbo que ha sido torcido por los representantes de la derecha.
La unidad tiene que ser, obligatoriamente, la colaboración política de las más diversas corrientes del pensamiento progresista, democrático y revolucionario. Estas corrientes están representadas por partidos políticos, nacionales o locales, por organizaciones sindicales, campesinas, comunales, ecologistas y ambientalistas, feministas, de la diversidad sexual, religiosas, estudiantiles,  juveniles,  grupos intelectuales, artísticos  y profesionales. La lista de organizaciones citadas está muy lejos de ser exhaustiva, cualquier otra organización y, además, personalidades, pueden y  deben tener la posibilidad de incorporarse al esfuerzo común para derrotar a la derecha en las urnas electorales.
Pensamos en un frente en el que todos tengan cabida, donde solamente sobren los representantes de la derecha.
Para qué una alianza así, se preguntaran algunos. La respuesta es obvia: en nuestro país es urgente arrancar de raíz las nefastas consecuencias del neoliberalismo y con ello construir un modelo de sociedad justa, honesta e inclusiva. Una sociedad nueva en la que los recursos nacionales se dediquen a terminar con el hambre, la desocupación y todas las formas de exclusión social, incluyendo la precariedad laboral. En la que también sea  posible iniciar un proceso que dote a los más pobres de una vivienda digna, a todos los habitantes  la posibilidad del estudio y de la atención médica gratuitos.
A los diversos grupos étnicos debe  garantizarse el desarrollo y pleno respeto a su propia identidad cultural, incluyendo la preservación de su propia lengua y de sus costumbres ancestrales.
La nueva sociedad debe garantizar a todos el derecho de organizarse para defender sus derechos particulares y en conjunto servir a la patria; una sociedad que garantice  una vida mejor al pueblo, ahora excluido y explotado.
Una de las consecuencias más nefastas del neoliberalismo y de la conducta de la derecha, es haber  impuesto un rumbo según el cual los intereses extranjeros se han colocado por encima de los nacionales.  Los banqueros de Washington y los monopolios imperialistas nos explotan costa de las carencias y sufrimientos de la mayoría de la población.
Erradicar el neoliberalismo es también recuperar la soberanía nacional.
Todos los recursos naturales, por decisión nacional, es decir, sin injerencia extranjera, serán explotados para construir una nueva y mejor vida para todo el pueblo.
Estas ideas y, por supuesto, las muchas otras que aportarán los compañeros  de otras organizaciones ayudaran a la construcción de un  programa y de un ideario común que marquen el rumbo de nuestro país por muchos años.
Para las nuevas condiciones del país y del mundo es imprescindible resucitar la grandeza cívica, moral y política de compatriotas como el Libertador Juan Rafael Mora Porras, Don Joaquín García Monge, Omar Dengo, Carmen Lyra, Manuel Mora, Carlos Luis Fallas, Vicente Sáenz y otros. Como ellos lo hicieron es ahora imprescindible hundir nuestras raíces en el suelo patrio y extraer de ahí el alimento ideológico y político que nos permita vencer a los nuevos filibusteros.
La derecha tiene todavía una enorme fuerza, goza del poder del Estado, de la Fuerza Pública, maneja el capital, tiene la colaboración del imperialismo y además los principales medios de información.
Dan la apariencia de ser un gigante, pero  sus patas son quebradizas.
Su fuerza decisiva, en este momento, es la debilidad de la organización popular y la dispersión de los que debían estar unidos  porque tienen que hacer frente a los mismos problemas económicos, políticos, sociales y éticos.
Los partidos (Liberación y Unidad) que tuvieron el dominio de la vida política y económica, después de la guerra civil, ya no lo tienen y tampoco lo recuperaran.
El Movimiento Libertario está en la Asamblea Legislativa cantando los responsos de  su propio funeral.
PAC saldrá del poder  inevitablemente debilitado.
Está cantando el gallo de la izquierda. Si nos negamos a oír sus llamados y seguimos dormidos, seremos responsables de la caída de nuestro país al despeñadero de la ultraderecha.
Esta es la responsabilidad de la izquierda.
NOTA. Este es un breve comentario de lo tratado en la asamblea del PVP, no es el texto aprobado. Luego haremos referencia a otras decisiones. 

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