sábado, 6 de septiembre de 2014

EL ASESINATO DEL CODO DEL DIABLO

Por: Trino Barrantes Araya
tbarrantesa@gmail.com
camilosantamaria775@gmail.com

En el año 2001, los compañeros Efraín Valverde y Nidia Aguilar en un artículo denominado: “La Barahunda de Costa Rica en Ginebra : Made in USA, introducían los siguentes aspectos para caracterizar la década en donde se inscribe el asesinato del Codo del Diablo:


«En 1947, en los albores de la guerra fría ,la conferencia de Río de Janeiro debía crear los mecanismos a través de los cuales la nueva organización podía atender a sus cometidos, y en primer término de organizar la repulsa de cualquier agresión extracontinental a una muy vasta " región americana" que incluía territorios de estados que no eran miembros de la organización. Pero el tratado iba en rigor más allá: la acción colectiva por él prevista podría ponerse en movimiento sin que mediase agresión militar, ante cualquier hecho o situación que amenazase la paz americana; estas descripciones deliberadamente imprecisas estaban destinadas a cubrir todas las posibles incidencias de ese conflicto polifacético que era la guerra fría, en la cual la guerra convencional estaba lejos de tener el papel central. 


Todos esos aspectos profundamente innovadores del proyecto norteamericano iban a ser aprobados por la conferencia de Río». 


            La cita nos sirve para reconocer los antecedentes que servirán de marco general a lo que la historia nacional conoce como la Guerra Civil del 48.

La Guerra Civil del 48 sirvió para desenmascarar el verdadero contenido dominante de la burguesía criolla. Al menos así lo demostraron los hechos surgidos desde la represión, consolidados en dicho proceso, mediante todos los mecanismos coercitivos contra la izquierda histórica de este país, cuyo punto más álgido lo constituyó el asesinato del Codo del Diablo.”

“El inicio de la Guerra Civil complicó extraordinariamente el panorama político del país, pues a los determinantes internos vinieron a agregarse los externos: los nexos que Figueres mantenía con exiliados de Centro América y del Caribe interesados en derrocar a los gobiernos dictatoriales de República  Dominicana y Nicaragua, y los objetivos de la política exterior norteamericana. Según Rosendo Arguello hijo, Figueres y este grupo de asilados suscribieron el llamado “Pacto del Caribe”, en Guatemala, el 16 de diciembre de 1947”(Rojas,1980:148).

            La influencia de los movimientos sociales europeos y la consolidación de nuevos proyectos ideológicos verán luz en Costa Rica con el surgimiento del Dr. Aniceto Montero, poco después, el ascenso de los sectores populares conseguiría en 1928, que el Congreso de la República decretaran la Ley de Accidentes de Trabajo. Aunque no podemos atribuir este logro histórico al Partido Comunista, nacido tres años más tarde, si están las huellas de algunos de los que posteriormente formarían las bases del Partido.

            Aunque desde un principio la posibilidad de inscribir un Partido Comunista ha sido imposible, aun en nuestros días, también es cierto que el papel de los comunistas por vía del proceso electoral no es nada despreciable. Así, en 1932, en los primeros comicios electorales en los cuales tiene participación nuestro glorioso Partido, con el nombre de BLOQUE DE OBREROS Y CAMPESINOS, logra elegir dos diputados, el Zapatero Efraín Jiménez y al estudiante Manuel Mora Valverde, para la municipalidad de San José, fueron electos los obreros Guillermo Fernández y Adolfo Braña.

            El primer lustro de los años 40 dejan una impronta que definitivamente marca el ritmo del siglo XX. Sin olvidar que ya mucho antes, en 1934, se logra una de las principales derrotas al imperialismo yanki, en el corazón de uno de sus enclaves más poderosos, la United Fruit Company. El Código de Trabajo, Las Garantías Sociales, La Caja Costarricense del Seguro Social y la Universidad de Costa Rica, van ampliando el sello en donde se materializó la influencia de los comunistas costarricenses. 

            En 1946, se promulgó el primer Código Electoral impulsado por el Partido Vanguardia Popular. Le correspondió al camarada Lic. Luis Carballo Corrales, diputado Vanguardista ante el Congreso, la redacción del mismo. Lo novedoso de esta propuesta es que por primera vez se limitaba la potestad al Poder Ejecutivo de intervenir directamente en la organización, dirección y supervisión del proceso electoral (Arce,1987:36).

            La lucha de clases que se vive en esta fase, desembocó precisamente el 12 de marzo de 1948 en la Guerra Civil, con José Figueres Ferrer al frente del “ejército de liberación nacional” y por otra parte las fuerza proletarias conducidas en una histórica política de Alianzas conocida como el “caldero-comunismo”.  Gerardo Contreras refiere este momento de la siguiente manera:

                    “Este episodio militar concluyó con la victoria del señor Figueres, quien instauró la Junta Fundadora de la Segunda República. Y fue por medio de esta Junta Fundadora  de la Segunda República. Y fue por medio de esta Junta Fundadora que se emitió en julio de 1948 el Decreto No.105, que puso fuera de Ley al Partido Vanguardia Popular (comunista) y a la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, enviando a la cárcel (Penitenciaría Central) a sus máximos dirigentes, entre ellos, Rodolfo Guzmán, Gonzalo Sierra Cantillo y Álvaro Montero Vega. En diciembre del mismo año, fueron fusilados en el lugar denominado El Codo del Diablo (línea férrea en Siquirres) los dirigentes políticos y sindicales Alfredo Picado, Tobías Vaglio y Lucio Ibarra” (Contreras,1993)

            Dentro de este marco de análisis, Eduardo Mora Valverde, escribe en su libro: “70 años de militancia comunista”, lo siguiente:

 “El más doloroso golpe recibido al iniciarse el período de persecución, a partir del fin de la guerra civil, fue el asesinato en el Codo del Diablo. El 13 de diciembre de 1948 sacaron de la cárcel de Limón a los dirigentes comunistas Tobías Vlagio, Octavio Sáenz, Lucio Ibarra y Federico Picado (quien acababa de ser electo diputado a la Asamblea Legislativa y los montaron en moto-car. que se dirigía supuestamente a la capital. Los llevaron esposados en parejas, después de pasar Siquirres, al llegar a un lugar conocido como el Codo del Diablo, los bajaron y los asesinaron, dejándolos tirados sobre la línea del tren. A 15 miembros de la Juventud del Partido los fusilaron en Quebradillas; a 60 militantes en El Tejar, y a dos, liberados de la Penitenciaría Central por orden de un juez, los llevaron hasta La Cangreja, en Cartago, y allí los mataron. Uno de ellos fue Edwin Vlagio, hijo de Tobías Vlagio.

La Benemérita de la Patria, Carmen Lyra, la más grande escritora nacional, se encontraba al borde de la muerte en México rogando que la dejaran volver al país pues quería morir en su patria, con su familia y con su Partido. No lo logró. Le permitieron regresar a Costa Rica, pero cuando ya no tenía vida.”(Mora,2000:189).

“A Manuel Mora tampoco le permitían volver a su patria, a pesar de los insistentes reclamos de personalidades extranjeras y del pueblo costarricense. Cuando al fin lo logró el 4 de abril de 1950, el recibimiento popular fue muy grande, a pesar de la difícil situación política que vivía el país” (Mora,2000:190).

“todos los cuadros dirigentes del Partido, muy conocidos por supuesto por su actividad diaria, éramos perseguidos y una buena parte detenidos y enviados a las cárceles. El periódico “La Hora” consideró que ya estaba el Partido definitivamente liquidado, y así lo expresó publicando el retrato de Manuel Mora en la primera página…”(Mora,2000:190).

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