sábado, 13 de septiembre de 2014

LUCHA POR LA INDEPENDENCIA CONTRA EL IMPERIALISMO, SOBERANÍA NACIONAL Y JUSTICIA SOCIAL ES LA HERENCIA DEL 15 DE SETIEMBRE

Autor: Humberto Vargas Carbonell

El 15 de setiembre es el símbolo fundamental de la independencia de Centro América y de nuestro país.
Los símbolos patrios son instrumentos fundamentales para la educación y la formación moral de los ciudadanos. Todos tienen un doble sentido: de una parte son un acto de recordación de un acontecimiento señero y, por otra,  un compromiso con el futuro de patria.
Ahí se hace la diferencia entre los patriotas y los patrioteros.
 Los patrioteros son vocingleros, hacen sonar los tambores, levantan banderas y queman fuegos artificiales, pero no son capaces de sellar un compromiso con su patria y con su pueblo.
Los patriotas se inspiran en un acontecimiento extraordinario para hacer un compromiso indestructible con la patria y con el pueblo. A menudo este compromiso se hace en silencio, sin falsas parafernalias.
Para los patriotas la independencia del yugo español no fue un fin,  más bien el punto de arranque de una lucha en defensa de los valores patrios y de la justicia para el pueblo.
El mayor homenaje histórico al rompimiento de las cadenas que nos ataban al imperio español fue precisamente la guerra antifilibustera que nos enfrentó al naciente imperialismo yanqui.
El Presidente Libertador, Juan Rafael Mora Porras, su hermano Joaquín, el general Cañas y cientos de combatientes ticos, al lado de otros centroamericanos, nos dieron patria independiente cuando intentaron los yanquis robarnos lo que ya era nuestro. Las batallas de Santa Rosa, de Rivas y de San Juan, entre otras, fueron momentos en que la pericia militar y el valor de los combatientes, impidieron que se pisoteara el acta de independencia y que se esclavizara a nuestro pueblo.
Los que fusilaron a Mora y a Cañas  añoraban el yugo y servían a los yanquis filibusteros. Dieron lugar a una estirpe entreguista que sigue presente y hasta hoy domina muchos elementos de la vida nacional.
Esos son los patrioteros, los que se ponen máscara nacional para servir a intereses enemigos de la patria y del pueblo.
El patriotismo ha sido representado por hombres y mujeres de extraordinario valor cívico y de clarísima inteligencia.
No se puede ni se debe olvidar a don Joaquín García Monge, a Omar Dengo, a Carmen Lyra, a Vicente Sáenz, a Luisa González, Vicente Sáenz y a otros precursores de la fundación del Partido Comunista.
La fundación del Partido Comunista, con la participación de Manuel Mora, Jaime Cerdas, Coto Conde, Fabián Soto, Montero Berry, Luis Carballo, Carmen Lyra y otros significó un extraordinario momento en la historia de la lucha por la independencia nacional y la justicia para el pueblo trabajador.
La fundación del Partido Comunista sistematizó y le dio permanencia a la lucha contra el imperialismo en defensa de la soberanía nacional y la justicia social para los trabajadores.
La Huelga Bananera de 1934 engarzó los dos  elementos esenciales  de las luchas populares: la lucha contra los monopolios imperialistas y la justicia social. El principal promotor de este engarce fue el compañero Carlos Luis Fallas, organizador y dirigente de esa huelga.
Los enemigos no descansan en su afán de destruir esta lucha. Desde la independencia de España hasta hoy los enemigos de la libertad  se ponen distintos disfraces, pero no pueden ocultar sus nefastas intenciones.
Después de asonada de 1948 Carlos Luis Fallas estaba en la cárcel, condenado por el cargo de “ladrón  de gallinas” y los representantes de Vanguardia Popular en la Provincia de Limón fueron asesinados en el “Codo del Diablo”.
Manuel Mora y Carmen Lyra en el exilio; Arnoldo  Ferreto y Rodolfo Guzmán ferozmente perseguidos, al igual que cientos de camaradas.
La lucha patriótica y la lucha por la justicia social siguen siendo el centro de la contradicción política hasta el día de hoy. Al final son siempre formas renovadas de la lucha de clases, agudizada por el desarrollo del capitalismo dependiente y los afanes imperialistas de apoderarse del mundo entero.
Injusticia social y entreguismo son la esencia del neo liberalismo.
El rompimiento del yugo español y la lucha contra el filibusterismo yanqui hoy han de ser las banderas de nuestras luchas patrióticas e internacionalistas. Son los signos de la época. La tarea de la liberación está pendiente y solo el pueblo organizado podrá ganarla.

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