viernes, 5 de septiembre de 2014

FORMAR EL VALOR DELOS JOVENES




El Preuniversitario Hermanos Martínez Tamayo cumple su X Aniversario



Los estudiantes enriquecen la preparación militar y la formación vocacional y de valores. Foto: Alberto Borrego

Este primero de septiembre, el Instituto Preuniversitario Vocacional Hermanos Mar­tí­nez Tamayo comenzó su jornada con un matutino especial, el primer paso luego de una década de fundado.

En sus palabras de bienvenida a los 380 alumnos de nuevo ingreso, Flavia Villareal Soler, miembro del consejo estudiantil del centro, exhortó a tomar conciencia y adecuarse a las exigencias del sistema evaluativo y disciplinario, fundamentos necesarios para quienes decidan alistarse.

Creado el 6 de septiembre del 2004, el “Martínez Tamayo” —único de su tipo en el país— ha graduado desde el 2007 hasta la fecha dos mil 520 estudiantes de los 15 municipios de La Habana.

Actualmente, la institución tiene una matrícula de mil 129 estudiantes, seleccionados de las secundarias básicas de la capital por sus resultados académicos e integrales.

La directora del centro, coronela Lourdes Cabrera González, explica que todos egresan con la continuidad de estudios garantizada y la posibilidad de estudiar en universidades como el Instituto Superior del Ministerio del Interior (ISMI) Eliseo Reyes Rodríguez «Capitán San Luis», o universidades civiles en la modalidad de cadetes insertados.

“En todos los casos, al ser graduados del nivel universitario, están comprometidos con prestarle servicio al Ministerio del Interior”, apunta Cabrera González, en lo que explica el trabajo diario desarrollado por el claustro de profesores en función de crearles a los alumnos las condiciones necesarias, garantizar que se sientan realizados y se propongan proyectos laborales, “lo que contribuirá en su decisión de permanecer en nuestras filas”.

La directora pondera la instrucción militar, la formación vocacional y de valores en el estudiantado.

El curso 2013-2014 cerró con el 98,6 % de promoción, aunque para la directora, este factor no es lo único importante, sino también la calidad del proceso.

“Tenemos mucho por hacer, sobre todo profundizar en la calidad de las clases, la preparación metodológica del claustro de profesores, incorporar más al estudiante a las actividades sistemáticas diarias y al autoestudio.

Desde su llegada al Instituto, Amilkar Cintra Hernández, profesor de Español-Literatura, reconoció potencialidades en los estudiantes. “Puedo significar la selectividad de los alumnos, que ya vienen con interés marcado en qué quieren ser. Muchos de ellos saben cuál será su futuro profesional, dentro de las diversas líneas del Minint”, enfatiza Amilkar.

Para él, como docente, la clave no está en centrarse en una materia específica, ni dar cumplimiento a un plan de estudios propio de una asignatura, “sino que, como guías, debemos unir nuestros conocimientos y nutrirlo de las necesidades propias del Minint, enamorar a ese alumno, haciéndole reconocer la significación que tiene el hecho de pertenecer a estas filas”.

La escuela se mantiene en constante renovación y se ha ampliado en los últimos años. En estos momentos se construye un gimnasio de fuerza y otro terapéutico, complementos para la preparación física de los jóvenes.






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