miércoles, 17 de septiembre de 2014

En memoria del Presidente Allende y del cantor revolucionario Víctor Jara. EL GOLPE LES QUITÓ LA VIDA, PERO SU EJEMPLO SE CONVIERTE EN ETERNA LECCIÓN PARA LOS REVOLUCIONARIOS

 Autor: Humberto Vargas Carbonell

Es y será imborrable el dolor por la muerte del camarada Víctor Jara, fue un terrible sacudón para los ya sacudidos por el golpe dado por el imperialismo y ejecutado por Pinochet contra el Presidente Allende.
Cada día se mezclaban la angustia y la rabia.  Los nombres de los camaradas conocidos, de los amigos que eran muchos y de todo el pueblo eran el centro de  inevitables emociones. ¿Dónde están? ¿Vivirán o habrán sido asesinados? Era imposible separarse de estas terribles preguntas…
La alegría luminosa de la esperanza de una nueva sociedad para el pueblo fue oscurecida por el odio y el egoísmo; se juntaron la  oligarquía y el imperialismo para parir  a una bestia llamada Pinochet,  jefe de muchas otras bestias con distintos nombres.
Nació el reino de las bestias donde estaba abonado el reino de la justicia social.
Fueron asesinados muchos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos,  también el valiente y generoso Presidente.
Fue torturado hasta su muerte, por  odio a la inteligencia y al corazón puro, el cantor y poeta Víctor Jara.
Víctor Jara fue  portador del entusiasmo revolucionario,  regaba con amor el futuro socialista. Su voz disipaba la niebla del pesimismo y empujaba al hombre sencillo a convertirse en  combatiente.
Cada vez que pronuncio el nombre del cantor, recuerdo con especial afecto su concierto en nuestro país. No se trató de un acto en una sala de teatro; él cantó en un local del Partido Vanguardia Popular, que entonces se llamaba “Centro Obrero de Estudios Sociales”. La presentación fue organizada por la Juventud Vanguardista y el local se colmó tanto que no pocos oyeron las canciones desde la calle.
Sus cantos fueron un capítulo importante de la solidaridad de nuestro pueblo con los chilenos revolucionarios.
Cientos de reuniones, mesas redondas y grandes manifestaciones. Se pegaron carteles y se repartieron millones hojas sueltas. Todas las fuerzas progresistas se unieron en la solidaridad con el pueblo chileno.
Pero perdimos.
El dolor no se convirtió en frustración sino que avivó el deseo de combatir y se dieron importantes combates.
Los cambios en Nuestra América, gracias al esfuerzo de los revolucionarios, principalmente de Fidel y Chávez, llenarían de alegría y de optimismo a Allende y  Víctor Jara le dedicaría sus versos y su voz. Estos muertos están presentes en la lucha de los pueblos en todos los continentes.  Esa es su grandeza. Los revolucionarios verdaderos educan con su ejemplo.

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