sábado, 16 de agosto de 2014

LA REPRESIÓN AL MOVIMIENTO POPULAR

 A pesar de que se había firmado un Pacto, en el cual se contempló, que no se tomarían medidas coercitivas contra nadie, e incluso don José Figueres Ferrer al tomar el poder manifestó:  "La guerra no se hizo solo por el derecho electoral, sino también por la "vida íntegra del país".  Una Junta se encargará a partir del 8 de mayo de reorganizar el país, convocará a una Constituyente, mientras aquella gobierna con plenos poderes" (18).
         Si bien es cierto el Pacto de Ochomogo primero, y luego el Pacto de la Embajada de México, contemplaron no tomar medidas represivas de ninguna índole, lo cierto es que la Junta Fundadora de la Segunda República, no más inició sus labores, le imprimió un carácter autoritario en lo que se refiere al movimiento obrero y popular.

         Algunas de esas medidas, fueron:
a)      Promulgación del Decreto-Ley mediante el cual los servidores del Estado, en su mayoría calderonista, perderían el derecho al preaviso y la cesantía.
b)      Instalación de los Tribunales de Sanciones Inmediatas.
c)      El Oficial Mayor del Ministerio de Trabajo, don Armando Aráuz Aguilar planteó que sería inconcebible que fuéramos a permitir que bajo el sindicalismo se escondieran tendencias totalitarias.
d)      Promulgación del Decreto-Ley # 105, mediante el cual se puso fuera de ley al Partido Vanguardia Popular y a la Confederación de Trabajadores de Costa Rica.
e)      Expulsión del país de los dirigentes comunistas Manuel Mora Valverde y Carmen Lyra.
f)       Encarcelamiento de centenares de militantes del Partido Vanguardia Popular, en la Penitenciaría Central.
g)      Asesinato de los dirigentes del Partido Vanguardia Popular a la altura del lugar como El Codo del Diablo (Cantón de Siquirres) (19).

         Sobre toda esta situación política, el militante vanguardia don Arnoldo Ferreto Segura, nos relata:  "En la cárcel comenzamos la reorganización.  La Comisión Política del Comité Central me nombró Secretario General, en ausencia de Manuel.  Afuera, algunos valientes compañeros consiguieron dos polígrafos, máquinas de escribir, esténciles, papel y tinta, y comenzó a salir el periódico TRABAJO, clandestino... Pero el Partido seguía viviendo.  Desde la cárcel escribíamos artículos, y los hacíamos llegar, por medio de guardias amigos, a la redacción clandestina de TRABAJO ... Se adoptaron los nombres de guerra, aprendimos a celebrar reuniones clandestinas.  Las autoridades seguían todos nuestros pasos.  Al poco tiempo comenzamos la reorganización de los sindicatos.  El compañero Gonzalo Sierra y un pequeño grupo de dirigentes sindicales fueron encargados de este duro trabajo.  Cumplieron con valor y eficiencia su tarea... Las mujeres jugaron un papel de primer orden en el proceso de reorganización ilegal del Partido.  Ellas actuaban como "enlaces" y "correos".  Ellas eran el vehículo principal para la circulación clandestina de TRABAJO" (Ferreto, 1984, Pp. 104, 105, 106).

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