sábado, 16 de agosto de 2014

EN LA ILEGALIDAD LUCHANDO POR LA LEGALIDAD

A pesar que la ilegalidad jurídica, recaía en el Partido de los comunistas costarricenses con base en el precepto constitucional, establecido en el Articulo 98, Párrafo Segundo; lo cierto es que, en el seno de vastos sectores de la población nacional, ya se había forjado un nivel apreciable de conciencia civilista y democrática, la cual consideraba justo legalizar a la organización revolucionaria.

         En ese contexto, es que el Partido Acción Socialista, pudo participar tanto en los comicios electorales de 1970 y 1974. aún existiendo esa prescripción.
         Ahora bien, a pesar de los grandes prejuicios anticomunistas, exacerbados por los sectores de la clase económicamente poderosa del país, y de las posturas en el plano de la Guerra Fría, de las grandes potencias desarrolladas del capitalismo mundial, que no dejaban de incidir de una u otra manera en nuestro medio, el Partido Comunista (Vanguardia Popular), desde el mismo momento en que fue derrotado política y militarmente, en el conflicto bélico de la guerra civil de 1948, no se amilanó en absoluto, sino que más bien realizó todos los esfuerzos a su alcance por reconstruirse, por organizar a la clase trabajadora, tanto de la ciudad como del campo, y además incidir en los sectores medios de pequeños y medianos productores, de intelectuales, del estudiantado de nivel secundario y universitario.
         Ya en la década de los años setenta, se habían creado una serie de sindicatos y la Confederación General de Trabajadores Costarricenses; la Federación Nacional de Juntas Progresivas; se había fortalecido la Alianza de Mujeres Costarricenses; había una organización juvenil con presencia en todo el territorio nacional, la Juventud Vanguardista Costarricense; un sector de la intelectualidad que le daba prestigio al Partido, tales como don Joaquín Gutiérrez Mangel, Fabián Dobles, Adolfo Herrera García, Gilberto Bonilla Rojas, Néstor Zeledón, Francisco Ramírez, Vernor Arguedas, Marielos Giralt; luego la presencia semanal de la prensa revolucionaria, vale decir, el Periódico LIBERTAD.


         Todos estos elementos se conjugaron en un as de voluntades que crearon las condiciones de esa conciencia civilista y democrática, que apuntara antes, para abrirle paso en los marcos de la institucionalidad democrática, a los comunistas costarricenses.

         Por supuesto, comprendiendo que se trataba de un trabajo colectivo, ahí dentro de esa colectividad, el papel de don Arnoldo Ferreto Segura, fue en extremo profundamente significativo, por sus dotes personales, su tenacidad en la labor de organización y de dirección política.

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