sábado, 16 de agosto de 2014

DURANTE LA AJETREADA DÉCADA DE LOS AÑOS CUARENTA

Una pincelada de lo que era esa época, nos la describe don Jaime Cerdas Mora, connotado dirigente comunista durante este período; él nos dice:  "La guerra asolaba a Europa.  Sabíamos lo que era la amenaza fascista en cualquiera de sus versiones: nazi, italiana o franquista.  En Costa Rica la minoría alemana era muy fuerte.  Su peso en las importaciones y en las exportaciones era considerable. "Si es alemán, es bueno", rezaba el slogan.  La Embajada alemana era muy activa y había reuniones en el Club Alemán, allí donde después estuvo la Escuela Militar, y hoy se alberga el Colegio Napoleón Quesada, en Guadalupe.  Se saludaba al estilo nazi y se vivaba al Fürher.  Muchas familias adineradas, emparentadas con alemanes, gustaban de vestir y fotografiar a sus hijos pequeños con el uniforme y haciendo el saludo nazi" (9).

         El Partido Comunista trabajó arduamente para forjar una amplia unidad política, en aras de impedir el triunfo de la tradicional burguesía liberal, esta vez, encabezada por el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, quien contaba con el apoyo de los sectores aún conservadores y económicamente poderosos, vale decir, la colonia alemana acantonada en nuestro país, y por lo demás con un anticomunismo furibundo.
         Los comunistas buscaron al Lic.  Ricardo Jiménez Oreamuno, lo persuadieron de que encabezara la papeleta presidencial de un nuevo Partido, denominado Alianza Democrática; para el logro de este propósito se conversó con amigos íntimos de don Ricardo, entre ellos Juan Bautista Ortiz, el Dr. Peña Chavarría, don Jesús Pinto y otras personalidades de la política burguesa.  Don Ricardo aceptó la candidatura, en ese momento manifestó:  "He estado diciendo que no, y diciéndolo sinceramente... ha sido en vano.  Más resistente que mi reiterada determinación y más fuerte, era el torrente de quienes me instaban para que fuera yo quien empuñara la bandera" y en otro momento señaló:  "Votos populares abundan, de una manera pasmosa; las camisas blancas de los campesinos han nutrido nuestras filas desde el primer momento; la clase intelectual, en su mayor parte ha militado en nuestras líneas; sin jactancias podemos decir que tenemos de nuestro lado el corazón y el cerebro de la gran masa democrática de la república" (10).
         Ese nuevo partido Alianza Democrática, cuyo candidato fue don Ricardo Jiménez Oreamuno, tuvo como jefe de acción al líder de los comunistas costarricenses, a don Manuel Mora Valverde.
         Lamentablemente, los ataques preferidos contra el viejo caudillo del liberalismo costarricense, fueron de tal magnitud que en un momento determinado, él manifestó su deseo de renunciar a la candidatura y en ese momento, de modo lacónico expresó:  "no tengo más que unos huesos y un cuero viejo que ofrecerle a la Patria", efectivamente, él en ese momento ya tenía ochenta años, pero si bien es cierto, que lo afectaban los ataques de los adversarios, él le cuestionó al Partido Comunista de Costa Rica, ¿por qué apoyaban la guerra de la Unión Soviética contra Finlandia?, y ¿por qué avalaban el Pacto Soviético-Alemán de No Agresión, suscrito por los gobiernos de Stalin y Hitler?
         Debe apuntarse, en honor a la verdad histórica, que estas observaciones de fondo hechas por él a la dirigencia comunista costarricense, fueron un elemento sustancial para que renunciara a su candidatura profesional.
         En ese escenario, nos escribe don Arnoldo Ferreto Segura;  "Nuestro Partido hizo algunos esfuerzos que resultaron infructuosos, para encontrar a otro candidato amplio y mantener la Alianza Democrática.  Pero todo fue en vano; no tuvimos más remedio que ir solos a las elecciones del año 40, esta vez con la candidatura de Manuel Mora para la Presidencia de la República...  No obstante las condiciones desfavorables en que se libró esa campaña, nuestro Partido obtuvo una alta votación" (Ferreto, 1984, P. 06,61).
         Efectivamente, la votación obtenida por los comunistas para la Presidencia de la República fue altamente significativa, esto es, de un 10%, que en una población electoral pequeña como en la costarricense no dejó de preocupar a los sectores oligárquicos.  Con esa votación el Partido Comunista, demostró ser una fuerza política con presencia en todas las latitudes del territorio nacional, o sea, una organización revolucionaria empoderada en el seno de la sociedad costarricense, y muy particularmente en la clase trabajadora tanto del campo como de la ciudad.
         A escasos cuatro meses de las elecciones nacionales, el Comité Central del Partido Comunista elaboró un Documento Político, al cual se le denominó Plan de Emergencia, este consistió en plantear las áreas principales en que debía trabajarse para sacar el país adelante; dentro de las medidas consideradas estaban: "1) Perspectivas y derivaciones de la actividad cafetalera; 2) Repercusiones en los mecanismos cambiarios; 3) Plan para sustituir terrenos cafetaleros por otros cultivos de consumo interno o de exportación; 4) Control de precios de uso corriente; 5) Desarrollo agrícola; 6) Desarrollo industrial; 7) Formas de arbitrar fondos.  Sobre este Plan, algunas veces modificado, y posteriormente también sobre las Garantías Sociales, Código de Trabajo y el Seguro Social giró la política global del Partido Comunista y en particular la de alianzas durante la guerra" (11).
         Dentro de la concepción del internacionalismo proletario y de la solidaridad internacional, en ese período tan complejo de la vida política mundial en general y del país en particular, el Partido Comunista, designó a Arnoldo Ferreto y Rodolfo Guzmán como delegados al Primer Congreso de la Confederación de Trabajadores de América Latina, el cual se llevó a cabo en México, al respecto señaló Arnoldo Ferrero Segura:  "Era la primera vez que yo asistía a un evento internacional de este carácter y jerarquía.  El acto inaugural, en el que me tocó hablar en nombre del movimiento obrero de toda Centroamérica se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes... El Primer Congreso de la C.T.A.L., se desarrolló como era lógico, bajo los signos de la lucha antifascista.  Además, el Congreso constituyó una poderosa manifestación de apoyo a la política antiimperialista y antifascista del Presidente Lázaro Cárdenas, quien nacionalizó el petróleo mexicano y llevó adelante la reforma agraria" (Ferreto, 1984, Pp.72,23).
         Como es de todos sabido, un elemento externo que jugó un papel de primer orden en el forjamiento de la alianza con el Gobierno de la República, presidido por el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, fue la actitud asumida por este ante el conflicto bélico conocido como la Segunda Guerra Mundial.  Cuando Japón atacó Pearl Harbor, lo que significó un ataque militar a los Estados Unidos de América, ese mismo día, 7 de diciembre de 1941, el Gobierno de Costa Rica, le declaró oficialmente la guerra a Japón, lo que a la postre significaba enfrentarse al eje totalitario de Japón, Alemania e Italia.
         Al respecto don Arnoldo Ferreto Segura, miembro de la Dirección Política del Partido Comunista, y concretamente Secretario de Organización en ese momento, nos señala "Entonces en el año 1941, a raíz de la entrada de los Estados Unidos en la guerra y ya la Unión Soviética en ella, ya a principios del año 1942 había una coincidencia casi total entre la línea de nuestro Partido y la línea del gobierno en materia de política internacional... fue en esas circunstancias que Paco Calderón buscó un acercamiento con nosotros, porque fue don Paco el que la inició y como consecuencia de ese acercamiento promovió una entrevista entre Manuel Mora Valverde y el Dr. Calderón Guardia, y más o menos, Manuel le dijo que su impopularidad derivaba fundamentalmente de su política interna, antipopular y antiobrera.  Manuel, le planteó que si quería recobrar su popularidad, dé un viraje de 180° a la izquierda, si en materia internacional, usted está en el frente mundial antifascista, aliado a la Unión Soviética y de todas las fuerzas antifascistas del mundo; en política interna busque la alianza con la clase obrera y con sectores populares y abandone su política oligárquica... fue entonces que se puso de acuerdo con nosotros para promover las llamadas reformas sociales de los años cuarenta, primero la promulgación de las Garantías Sociales y después la promulgación del Código de Trabajo" (12).
         De modo que, para la aprobación de las reformas sociales, las cuales se provocaron en los primeros seis años de la década del cuarenta hubo factores de orden externo (internacionales), como de orden interno (nacionales).
         Debe tenerse presente, que el accionar del Partido Comunista de Costa Rica, ya en esas nuevas condiciones históricas se llevó a cabo bajo los lineamientos del fortalecimiento y ampliación del régimen democrático costarricense.
         Además, no debemos olvidar que producto de esa alianza entre el Gobierno de la República, presidido por el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia y el Partido Comunista, se aprobaron las leyes que siguen:

a)      Capítulo de Garantías Sociales en la Constitución Política.

b)      Código de Trabajo.
c)      Ley de Casas Baratas.
d)      Ley del Consejo Nacional de Producción.
e)      Ley de Creación de la Caja Costarricense del Seguro Social


         No hay duda, que la promoción de esa legislación social, significó un salto cualitativo, en el desarrollo de calidad de vida de la sociedad costarricense.

         En lo que respecta al rol del trabajo de don Arnoldo Ferreto, en este período, él nos plantea:  "Yo fui encargado por el Partido de organizar casi todas las grandes acciones de masas que fueron necesarias para crear las condiciones propicias. Primero para aprobar la reforma constitucional; después para aprobar el Código de Trabajo.  Cuento esto no para destacar mi participación personal, sino para dejar claro que sé bien de lo que hablo y establecer la verdad histórica" (Ferreto, 1984, P.78).
         Tomando en consideración, que la sociedad costarricense históricamente ha profesado la religión Católica Apostólica y Romana, tanto el Dr. Rafael Ángel Caldeón Guardia y don Manuel Mora Valverde, consideraron pertinente dialogar con el máximo jerarca de la Iglesia Católica en Costa Rica, vale decir, con Monseñor Víctor Manuel Sanabria y Martínez, Arzobispo de Costa Rica.
         Monseñor Sanabria, con la franqueza que lo caracterizó, le planteó al dirigente Manuel Mora Valverde, que él consideraba que lo más cuerdo y sensato que podría hacer el Partido Comunista, era cambiarse de nombre, en razón que el término comunista, no era bien visto por el pueblo, creaba dudas, se creía que todos los comunistas eran de por sí ateos; Monseñor Sanabria persuadió a la Dirección del Partido Comunista de tal propósito.
         Aquella máxima del viejo Carlos Marx, de que "la realidad es terca", hizo reflexionar a la Dirección del Partido Comunista, y efectivamente, este organizó una especie de congreso, al que denominó Conferencia Nacional, esta se llevó a cabo en junio de 1943.
         Fue en esta Conferencia Nacional, donde los comunistas decidieron que en adelante su organización partidaria se llamaría Partido Vanguardia Popular, en vez de Partido Comunista.
         Sobre este asunto, don Arnoldo Ferreto Segura, nos escribe:  "Aprobadas las reformas sociales, en el curso del año 43, nuestro Partido celebró el Congreso en que cambió su nombre, asumiendo el de Vanguardia Popular.  Era la condición de Monseñor Sanabria para hacer la declaración, que en efecto se hizo, en el sentido de que los católicos podían incorporarse, si lo querían, al Partido Vanguardia Popular, sin que tuvieran por qué preocuparse por ningún conflicto de conciencia.  El acuerdo con la Iglesia fue también parte del acuerdo con Teodoro Picado para concretar la alianza electoral" (Ferreto, 1984, P.78).
         Esa "realidad terca" provocó que "El cambio de nombre fue una acción táctica para romper los prejuicios cultivados por la ideología dominante, para ampliar la imagen partidaria y concretar la alianza con el Republicano Nacional y para aislar hasta donde fuera posible, a las fuerzas sociales y políticas antipopulares y pro-oligárquicas" (Cerdas y Contreras, 1988, P.101).
         Debe tenerse presente, que en el mes de mayo de 1945, finalizó la Segunda Guerra Mundial con el triunfo de los Aliados (Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética).
         No obstante, ya desde el año anterior (1944), el Gobierno de Estados Unidos de América, convocó a la Conferencia de Bretton Wood, en dicho evento se crearon por iniciativa estadounidense, dos grandes entes financieros, cuya base económica, era la economía de guerra que los Estados Unidos de América, habían aplicado durante el conflicto bélico (1941-1945) y los convirtió en la potencia económica más poderosa del planeta; estos dos entes financieros, fueron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
         Lo anterior, es lo que hace afirmar al Presidente de Estados Unidos de América, Mr. Harry S. Truman, "Hemos surgido de esta guerra como la nación más poderosa del mundo, la nación más poderosa, quizá, de toda la historia" (13).
         Ese mismo año de 1945, el Primer Ministro de Inglaterra, Mr. Winston Churchill, en una conferencia que ofreció en Fulton University, en Estados Unidos, planteó "que si bien es cierto se había derrotado al nazi-fascismo, el mundo en adelante enfrentaba un enemigo peor, que se llamaba el comunismo internacional, dirigido desde Moscú, por el Partido Comunista y el Estado soviético" (14).
         Ese discurso, se convirtió en el paradigma para definir que ahí empezó la Guerra Fría.
         A partir de ahí, el imperialismo mundial en general, y el imperialismo estadounidense en particular, desarrollaron durante cuarenta y seis años, una campaña sistemática contra el movimiento comunista y obrero internacional.
         El mundo en el marco de la Guerra Fría, geopolíticamente se dividió en dos áreas fundamentales, el capitalismo y el socialismo;  surgieron dos superpotencias, los Estados Unidos de América en el Oeste y la Unión Soviética en el Este.  Surgieron lo que se denominó las áreas de influencia, entonces, las luchas sociales en América Latina, las luchas por la Independencia y la Descolonización en Africa, Asia y Oceanía, estuvieron signadas, de una u otra manera, por este fenómeno de las relaciones internacionales ya mencionado con el nombre de la Guerra Fría.
         En este contexto, durante la administración del Presidente de la República, Don Teodoro Picado, los sectores sociales más conservadores iniciaron una ofensiva contra la alianza del Gobierno en el Partido Comunista, la prueba más fehaciente de ello lo significó La Huelga de Brazos Caídos.
         Este Movimiento auspiciado por la Oposición al Gobierno, al Partido Vanguardia Popular, y en lo fundamental contra las Reformas Sociales conquistadas, tuvo como eje central la ciudad de Cartago, aunque se extendió luego a las otras ciudades del Valle Central.
         Este hecho histórico es fiel reflejo, de como en un momento determinado, la lucha de clases, tomó características de una lucha política, económica, ideológica, fue ese el momento en que don Otilio Ulate Blanco, emitió aquella frase que provocó muchos odios y desaveniencias en la familia costarricense, él refiriéndose a los comunistas y a los republicanos, digo "No le hable, no le compre, no le venda".
         Fue el mismo don Otilio Ulate Blanco, quien desde las páginas del Diario de Costa Rica, decía que las Reformas Sociales eran "atolillo con el dedo", y fue él, quien autorizaba que en esas mismas páginas, se publicara casi de manera contínua, una caricatura del Arzobispo de Costa Rica, Monseñor Víctor Manuel Sanabria y Martínez con el símbolo de hoz y el martillo en lugar de un crucifijo.
         Ese fue el nivel de tensión política, que se vivía en esos años, durante la administración de don Teodoro Picado en alianza con el Partido Vanguardia Popular (15).
         Sobre estas realidades, don Arnoldo Ferreto Segura nos dice:  "Del 46 al 48, bajo el impacto de la Guerra Fría, se terminaron de crear en nuestro país las condiciones que hicieron posible la guerra civil.  El clima de odio a los comunistas, a los sindicatos, a los trabajadores, al pueblo en general fue cuidadosamente preparado" (Ferreto, 1984,P.79).
         En los comicios electorales de febrero de 1948, se enfrentaron por el Partido Republicano Nacional, el Dr. Rafael Ángel Calderón; y por el Partido Unión Nacional, don Otilio Ulate Blanco.
         Como se comprenderá fueron unos comicios muy cerrados; sobre este hecho nos relata don Arnoldo Ferreto Segura "... los primeros momentos en que el Partido supo el resultado de las elecciones, muchos de nosotros opinamos que el Partido debía adelantarse a aceptar el resultado de las elecciones... eso fue la misma madrugada en que se suspendió la publicación de los datos y esto para la Historia, Paco Calderón avisó por teléfono a Manuel Mora, que se suspendía la transmisión de los resultados, porque los resultados iban a la postre ser adversos al Dr. Calderón (insisto)... Pero hay que decir en honor a la verdad, que antes de que se creara por medio de los órganos de prensa adeptos al gobierno, el ambiente propicio de la anulación de las elecciones, algunos dirigentes del Partido que estabamos en la casa de Manuel, planteábamos la conveniencia de adelantarse a aceptar el resultado de las elecciones.  O en caso contrario, prepararse para la lucha armada, pese a sabiendas de que iba a haber lucha armada" (16).
         Cuando don Arnoldo Ferreto Segura, nos dice que un grupo de compañeros de la Dirección del Partido Vanguardia Popular, consideró la posibilidad que se manifestara públicamente la aceptación del resultado de las elecciones, era en parte porque había que evitar un ambiente de tensión política electoral en el seno de la sociedad costarricense, el cual eventualmente podría traer consecuencias impredecibles, y por otra parte, porque de acuerdo a los cómputos electorales a la altura de la medianoche de ese día de las elecciones de febrero de 1948, los resultados en concreto para las papeletas del Partido Vanguardia Popular eran en verdad satisfactorios, esto es, los comunistas tendrían una fracción parlamentaria de nueve diputados, de un Poder Legislativo compuesto por 45 diputados, vale decir, un 19% del total de los diputados al Parlamento costarricense, ese resultado parlamentario sin lugar a dudas, era un triunfo considerable para el Partido Vanguardia Popular, en condiciones de una campaña feroz anticomunista, en medio ya, de una intensa guerra psicológica contra las posturas del movimiento obrero y popular, producto de la Guerra Fría.
         Y además, esa fracción de diputados comunistas, más la fracción de diputados del Partido Republicano Nacional (Calderonismo), provocaban una mayoría parlamentaria, la cual podía definir en mucho los destinos del país en los marcos de una democracia representativa.
         Ahora bien, lo cierto y lo concreto, es que don Rafael Angel Calderón Guardia, no aceptó el resultado electoral alegando que más de cien mil ciudadanos, se habían quedado sin votar; esta conducta del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia y de su Partido, provocaron un caos y un ambiente hostil en el seno de la sociedad costarricense; y en esas circunstancias, el Partido Vanguardia Popular cometió el error político de no pronunciarse alegando que ellos sí aceptaban el resultado de las elecciones, a pesar de que eran conscientes de que se habían cometido algunos fraudes en diversos lugares del territorio nacional.
         Ante esas circunstancias, el Tribunal Electoral elevó a consideración del Parlamento, o sea, al Congreso de la República, la petición en el sentido de que era este Poder de la República, quien en última instancia definiría si se aceptaban los resultados electorales o se anulaban las elecciones.
         El Congreso de la República, aprobó el 8 de marzo de 1948 anular las elecciones, los cinco diputados comunistas alegaban que votaban de esa manera "aduciendo en lo fundamental tres cosas:  1) que el Partido no podía divorciarse de las masas, pues estas exigían la anulación, 2) que el Partido no podía traicionar ni a la masa calderonista, ni al Dr. Calderón Guardia y 3) que en caso de Guerra Civil estaban en condiciones de derrotar al enemigo" (Cerdas y Contreras, 1988. P.149).

No hay comentarios:

Publicar un comentario