sábado, 16 de agosto de 2014

ARNOLDO FERRETO CON EL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Una vez que los partidos fascistas, se habían logrado posicionar como entes gobernantes en diversos países de Europa Mediterránea, Central, del Norte y del Este; destacándose el papel predominante del Partido Fascista en Italia, con Benito Mussolini a la cabeza, y, el Partido Nacional Socialista (Nazi) en Alemania, con la figura destacada de Adolfo Hitler, ello conllevó a que el Movimiento Comunista Internacional replanteara sus posturas tácticas y estratégicas.

         Los comunistas del mundo entero desde la década de los años veinte, habían desarrollado las tesis políticas, mediante las cuales según ellos, se lograría imponer la Revolución Proletaria, en un claro enfrentamiento de clase contra clase, vale decir, del Proletariado contra la Burguesía y el Imperialismo Mundial.
         Desde 1919, el movimiento comunista internacional, creó a instancias de Vladimir Ilich Lenin, lo que se conoce como la Tercera Internacional Comunista.  De ahí en adelante, se llevaron a cabo periódicamente Congresos Internacionales, para definir la táctica y la estrategia del movimiento revolucionario a nivel mundial.
         A inicios de 1934, varios partidos comunistas, comenzaron a señalar que había nuevas condiciones políticas con el ascenso del nazi-fascismo al poder, y por ende, era un imperativo histórico hacer un análisis pormenorizado, exhaustivo, minucioso, de cómo debían actuar los partidos comunistas en las nuevas condiciones históricas.
         El debate conllevó, a la convocatoria del VII Congreso de la Internacional Comunista, a realizarse en Moscú a partir del 25 de julio de 1935.
         El Partido Comunista de Costa Rica, en primera instancia consideró enviar como su delegada a la militante Carmen Lyra, pero ella argumentó, que lo más sensato, era enviar a un obrero, el cual por su extracción de clase, y por su práctica política le sería más beneficioso al Partido, se decidió entonces, enviar al dirigente sindical zapatero Rodolfo Guzmán.
         Este Congreso de la Internacional Comunista, tuvo como leiv motiv, el apartado sobre el tema "La Ofensiva del Fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo", este Informe fue presentado por el máximo dirigente comunista búlgaro Jorge Dimitrov.
         En dicho cónclave, se encontraba la crema y nata de la dirigencia comunista internacional, entre ellos Dolores Ibárruri,        Ho Chi Minh, Josef Stalin, Maurice Thorez, Palmiro Togliatti, Victorio Codovilla, Wan Min.
         Sucedió que en dicho Congreso se acordó que "Los esfuerzos de la clase obrera sola, aunque estuviera unida, no bastaban para vencer al fascismo.  Se debía extender la política de alianzas a los grupos sociales que no eran partidarios de la dictadura del proletariado, pero estaban interesados en defender las libertades democráticas tradicionales y conjurar la esclavitud fascista...  Para unir a todas las fuerzas opuestas al fascismo, el partido comunista de cada país debe formular un programa de frente popular que reflejara las aspiraciones políticas generales de las grandes masas de la población, incluyendo también las demandas económicas del campesinado, de las capas medias urbanas, de la intelectualidad y de todas las fuerzas democráticas" (10).
         La anterior tesis fue aprobada, en el segundo semestre del año 1935, y precisamente en Costa Rica en ese momento se estaba en la campaña electoral para la elección de Presidente de la República.  Hubo tres candidatos, don León Cortés, don Octavio Beeche y don Carlos Luis Sáenz, este último perteneciente al Partido Comunista.
         El Partido Comunista de Costa Rica, que como ya lo señalamos anteriormente, no podía participar con ese nombre por disposición del Tribunal Electoral, entonces, optó por el de "Bloque de Obreros y Campesinos", y decidió postular su propia candidatura y ni por asomo pensó en alianzas con don Octavio Beeche, en aras de evitar un triunfo holgado del candidato don León Cortés Castro, quien a nivel personal tenía posturas filo-fascistas, y se convertía potencialmente, en un serio peligro para la estabilidad democrática del país.  Pero como los comunistas costarricenses, no tenían pleno conocimiento de las nuevas tesis políticas, que se estaban elaborando en el seno del Movimiento Comunista Internacional, vale decir, las tesis de crear Frentes Populares Antifascistas; más bien los comunistas de Costa Rica continuaban empecinados en las posturas radicales de Clase contra Clase (Proletariado contra la Burguesía).
         Hubo una situación muy particular, esto es, el dirigente del Partido Comunista de Costa Rica, que viajó al VII Congreso de la Internacional Comunista, llevado a cabo en Moscú, a petición del Partido Comunista de la Unión Soviética, una vez concluido el Congreso, se quedó estudiando en la Escuela del Partido Soviético por espacio de un año, nos referimos al comunista Rodolfo Guzmán.
         En el marco de esa situación concreta, a finales del año 1935, el Partido Comunista de Cuba, invitó a su homólogo de Costa Rica, para que enviara un delegado a una jornada de trabajo del Comité Central, ahí en La Habana, los comunistas isleños analizarían las nuevas tácticas y estrategias provocadas en el VII Congreso de la Internacional Comunista, y, como aplicarlas aquí en el Caribe y América Central.
         El Partido Comunista de Costa Rica, comisionó para el cumplimiento de esta tarea, al dirigente Arnoldo Ferrero Segura, él viajó, pero lo hizo de modo clandestino, pues en Cuba ya se había instalado por vez primera la dictadura de Fulgencio Batista y arreciaba el anticomunismo.
         El mismo Arnoldo Ferreto Segura, nos narra este episodio de la siguiente manera:  "Aquí, el Partido consiguió que un experto me falsificara un pasaporte..  Me hicieron este documento a nombre de Rafael Barrantes Herra.  Tenía que embarcarme en Puerto Limón...  Recuerdo que llegamos juntos el compañero Fallas y yo, a Limón... y planeamos mi salida de modo que no fuera notada... el que me atendió ya con jerarquía de dirigente del Partido Comunista de Cuba fue el compañero Martín Castellanos...  Comencé a participar en las deliberaciones del Pleno del Comité Central.  Cuando me dieron a conocer las orientaciones generales de los Informes de Dimitrov y Wang Ming, comprendí que el Partido nuestro, de Costa Rica, andaba divorciado de la línea general que había trazado el VII Congreso de la Internacional Comunista.  Nosotros manteníamos aquí una línea sectaria, de lucha de clase contra clase, planteábamos como tarea histórica de nuestra revolución el establecimiento del régimen socialista, de la dictadura del proletariado, atacábamos violentamente y por igual a todos los partidos burgueses" (Ferreto, 1984, Pp. 51, 54,55).
         Cuando Arnoldo Ferrero Segura regresó a Costa Rica, pidió que se reuniera el Comité Ejecutivo del Partido Comunista de Costa Rica, a efectos de ofrecer un amplio informe de lo discutido y analizado en La Habana.
         En dicha sesión de trabajo, señala Arnoldo Ferreto Segura "Yo expuse, más o menos, las conclusiones a que se había llegado en La Habana sobre la cuestión de cómo aplicar en la realidad de América Latina las orientaciones del VII Congreso de la Internacional Comunista.  Fundamentalmente, de cómo aplicar la táctica de las fuentes populares antifascistas en Costa Rica.  Dije que debíamos modificar considerablemente toda nuestra concepción; que teníamos que abandonar una serie de manifestaciones sectarias, como menospreciar a los valores nacionales, los símbolos, el himno, las tradiciones democráticas de nuestro país, actitudes que no tenían nada que ver con el marxismo-leninismo, sino que eran posiciones que reflejaban la poca madurez política y teórica de nuestro partido" y agregó (7):  "Que teníamos que aprender a concertar acuerdos o pactos con partidos burgueses democráticos que tuvieran en un momento determinado afinidades con nosotros, y también trabajar por forjar en nuestro país un amplio frente democrático para impedir que aquí se entronizara de verdad un régimen fascista... Esto ocasionó una violentísima discusión.  Betancourt opuso una tenaz resistencia" (Ferreto, 1984, Pp. 57,58).

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